Recuperan monedas del siglo XIX, un ánfora y parte de un friso en la casa de un arqueólogo

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Tarragona, 25 may (EFE).- La Guardia Urbana de Tarragona, en colaboración con los Mossos d’Esquadra, ha recuperado más de 300 piezas de patrimonio histórico que estaban en manos de un arqueólogo, que los había hallado en excavaciones sin informar a la Administración y los guardaba en su casa y en un bar en Torredembarra (Tarragona).

Entre los objetos destacan más de mil monedas de cobre acuñadas en 1811 en Tarragona, una estela funeraria que había estado incrustada en la muralla romana, una parte de un friso, baldosas o un ánfora hallada en Riudoms (Tarragona), según ha explicado este lunes el responsable de la Unidad de Investigación Básica de la Guardia Urbana de Tarragona, David Font.

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El arqueólogo, que tenía una empresa que desde 1991 ha participado en más de 450 excavaciones en Tarragona, está acusado de los delitos de daños contra el patrimonio histórico y apropiación indebida. El caso está en los juzgados en fase de instrucción.

Las piezas estaban en el jardín de la casa y en el bar del arqueólogo, que, al ser descubierto por la policía, las entregó “voluntariamente”, ha asegurado Font.

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El hombre llevaba a cabo excavaciones autorizadas, pero luego no entregaba las piezas a la Administración, que tampoco le pedía cuentas de lo que había encontrado.

Buena parte de los elementos pertenecían al convento de las beatas de Sant Domènec de Tarragona, ha apuntado el alcalde de la ciudad, Rubén Viñuales, que ha destacado la importancia “proteger el patrimonio público y evitar su desaparición”.

La Guardia Urbana, que no ha detallado el valor económico de las piezas recuperadas, señala que el arqueólogo no pretendía venderlas, sino que las exponía en su casa.

“No presentaba las memorias de las excavaciones a la Administración”, ha dicho Font, que no descarta que se puedan recuperar más elementos en el futuro.

El material será enviado a la Generalitat de Cataluña para su restauración y catalogación y, después, podría pasar a manos del museo de Tarragona. EFE

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