Sabores, moda y falta de percepción de los riesgos acrecientan el vapeo entre adolescentes

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Madrid, 25 may (EFE).- Más de la mitad de los adolescentes de 14 a 18 años cree que los vapeadores son menos dañinos que el tabaco convencional y la inmensa mayoría piensa que el principal motivo que les lleva a consumirlos son los sabores, que citan el 80 %, así como la moda (64,5 %) y la presión social (57,9 %).

La encuesta anual sobre tabaquismo y consumo de nuevos productos de nicotina de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), en la que han participado un total de 9.375 personas de más de 14 años, confirma que el vapeo se concentra principalmente en esta franja de edad, con un 11,9 % de chicos que usa estos dispositivos, casi un punto más que el año anterior.

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Sin embargo, mientras el informe apunta a una falta de sensibilización creciente de los riesgos de vapear, paralelamente refleja un mayor apoyo ciudadano a endurecer las políticas antitabaco: un 75,7 % respalda aumentar los espacios libres de humo a, por ejemplo, las terrazas de hostelería.

"No estamos pidiendo prohibir, estamos pidiendo proteger y favorecer la mejora de la salud pública", ha clamado José Manuel Iglesias, coportavoz de la Semana Sin Humo 2026.

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La encuesta vuelve a poner el foco en adolescentes y jóvenes, alertando de que fuman el 13,2 %, el 11,9 % consume cigarrillos electrónicos, el 3,8 %, cigarrillos convencionales, y el 1,9 %, cachimba.

Del grupo 19-24 años, la prevalencia asciende al 24,8 %, y aunque los productos preferidos son el cigarrillo convencional y el tabaco de liar, el 7,4 % vapea.

Otro de los datos que más inquieta a semFYC es que prácticamente la totalidad de los adolescentes que fuman también vapean, lo que refuerza la preocupación de las organizaciones científicas sobre el papel de los nuevos dispositivos como puerta de entrada a la adicción a la nicotina y no como herramienta de abandono del tabaco.

Ocho de cada diez encuestados considera que el tabaco tradicional es el más perjudicial, un porcentaje que desciende al 70 % en los que ven muy dañino el cigarrillo electrónico y al 60,5 % el tabaco calentado.

No obstante, casi la mitad no los identifica como claramente dañinos o no sabe situarlos con precisión, lo que a juicio de la semFYC supone que existe una importante de desinformación o banalización de estos productos.

Los participantes opinan que hay varios factores que impulsan el vapeo: el 66,6 % cita la moda; el 56,7 %, los sabores atractivos; el 45,9 %, las menores restricciones sociales; y el 43,1 %, el diseño y la estética de los productos.

Pero dentro de los adolescentes, ocho de cada diez menciona los sabores atractivos, seguidos de la moda (64,5 %) y la presión social (57,9 %). Más de la mitad reconoce que estos productos se perciben como menos perjudiciales que el tabaco convencional.

"Son productos claramente muy atractivos. Sólo hace falta mirar los envoltorios, que son de colores muy vibrantes. Los sabores hay miles y millones de combinaciones de frutas de dulzores distintos. Están en todas partes, en los kioscos, en las discotecas, en los festivales. Es muy sencillo acceder a un ´vaper' y probarlo de forma casual con tus amigos y luego engancharte", ha alertado María Iglesias, coportavoz de la Semana sin Humo.

De hecho, el 84 % de los entrevistados piensa que se vapea por una falsa percepción de que es menos perjudicial: el 78 % identifica claramente el tabaco como dañino, frente al 69,9 % de los cigarrillos electrónicos o el 60,5 % de los dispositivos de tabaco calentado, cuando estos productos, recuerda semFYC, conllevan riesgos cardiovasculares, respiratorios y de adicción temprana a la nicotina, además de impactos medioambientales.

Ante este panorama, semFYC ha emplazado a aprobar "sin más demora" la normativa con la que el Ministerio de Sanidad quería prohibir los sabores de los vapeadores y que de momento está paralizada.

Paralelamente, crece el respaldo social a incrementar las restricciones, y además de ampliar los espacios sin humo, la mayoría (72,1 %) pide más campañas de prevención y un 66,1 % secunda una regulación más estricta de los puntos de venta de vapeadores.

Además, el 67,5 % está a favor de restringir el acceso a estos productos por edad y el 60,4 % ve necesario regular la publicidad en redes sociales.

En total, el 54,6 % de los encuestados no fuman, el 33,5 % lo han dejado y el 12 % lo hace. De los que fuman, el cigarrillo convencional continúa siendo la principal forma de consumo (65,4 %), seguido del tabaco de liar (29,4 %), el cigarrillo electrónico (12,9 %) y los dispositivos de tabaco calentado (4,7 %).

De los no fumadores, el 82,3 % quiere prohibir el humo en más lugares, porcentaje que cae al 45 % en los fumadores.

No obstante, entre quienes mantienen el hábito tabáquico, existe una amplia mayoría de los que quieren abandonarlo: El 72 % lo ha intentado alguna vez, si bien más de la mitad (51,7 %) sin ningún tipo de ayuda, lo que llevó a un aumento de las recaídas. Sólo el 17,6 % utilizó tratamiento farmacológico. EFE

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