Madrid, 19 may (EFE).- El Tribunal Supremo debate este martes si un padre está legitimado para recurrir judicialmente la concesión de la eutanasia a su hijo, mayor de edad y con plenas capacidades, un caso similar al de Noelia Castillo, que murió en marzo tras practicársele la eutanasia después de un largo periplo judicial.
El pleno de la Sala de lo Contencioso, compuesto por 34 magistrados, se reúne a puerta cerrada para fijar jurisprudencia sobre un asunto que generó controversia: si un tercero ajeno a las administraciones que participan en el proceso puede litigar para frenar la eutanasia concedida a un familiar.
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Un debate que llega a partir del caso de Francesc, un hombre de 55 años a quien la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña autorizó la muerte asistida que él había solicitado alegando el sufrimiento producido por las importantes secuelas en el movimiento y el habla derivadas de tres ictus y dos infartos. Su padre la paralizó con un recurso ante la Justicia.
No obstante, se trata de un caso que podría tener una importante 'vis expansiva' en otros procesos similares, razón por la que el Supremo ha decidido fijar jurisprudencia.
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La Sala determinará los "requisitos y circunstancias que permiten establecer la concurrencia de un interés legítimo de un tercero (en este caso, un progenitor), con el fin de reconocer su legitimación en un procedimiento judicial" relacionado con la eutanasia solicitada por alguien "mayor de edad con plenas capacidades para decidir sobre su vida".
En su mesa figura un informe de la Fiscalía que defiende el derecho de un familiar a recurrir a la justicia para impedir una eutanasia, siempre que exista un "intenso vínculo afectivo presente" con el paciente y no solo por su "relación biológica o familiar", y niega que las entidades provida estén legitimadas a hacerlo.
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Fue la Generalitat de Cataluña la que, con su recurso, abrió la puerta a este debate al alegar que la Ley Orgánica Reguladora de la Eutanasia (LORE) no contempla ninguna legitimación expresa a terceros para recurrir la prestación de la eutanasia.
El padre de Francesc recurrió el proceso de muerte asistida autorizado a su hijo al alegar que estaba en juego el derecho a la vida y la obligación del Estado a protegerla, y subrayar que este se encontraba en situación de vulnerabilidad porque padecía problemas de salud mental.
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Un juzgado de Barcelona inadmitió su recurso en un auto que indicó que el hombre era una persona "capaz de ejercer de forma libre todos los derechos" y sin "ningún diagnóstico" de enfermedad mental. Vivía solo, no tenía buena relación con su padre y solicitó que no se comunicase a ningún familiar su petición.
Tras pasar por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que reconoció el interés legítimo de un padre a recurrir, ahora el caso se dirime en el Supremo y es diferente al de Noelia Castillo, cuyo padre también paralizó su eutanasia en una larga batalla legal que también pasó por el Supremo, que inadmitió su recurso, si bien no abordó su legitimación porque no era objeto de impugnación.EFE
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