Fundación Buesa: Deslegitimar el terrorismo es un trabajo en la educación y en la calle

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Roberto Cubero

Vitoria, 13 may (EFE).- Eduardo Mateo, responsable de Proyectos y Comunicación en la Fundación Buesa, ha defendido que la clave en la deslegitimación del terrorismo es trabajar con los jóvenes en la educación, pero también evitar en la calle, donde socializan, se ocupen los espacios con apoyos a los etarras.

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Mateo presenta esta tarde en Vitoria el libro "2000. La vuelta del terror", que ha editado y recoge los testimonios del seminario que organizó la Fundación Buesa y el Instituto Valentín de Foronda sobre aquel año en el que ETA asesinó a 23 personas.

Entre ellas a Fernando Buesa y a su escolta, Jorge Díez Elorza, pero también a José Luis López de Lacalle, Jesús María Pedrosa, Juan María Jauregi, José Luis Korta y Ernest Lluch.

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Un cuarto de siglo después, el recuerdo es de un año "de angustia y dolor". "Mucha gente pensamos ¿Cómo pudimos vivir todo aquello?. Desde la perspectiva de hoy, era el canto del cisne de ETA, llegaron los atentados del 2001 -de las Torres Gemelas- y del 2004 -el 11M- y el terrorismo empezó en España a tener una crisis importante de legitimidad", explica.

Pasados 25 años, la Fundación Buesa es la única activa de víctimas que queda en Euskadi. La fundación Gregorio Ordóñez se integró en FAES; la de López de Lacalle duró poco, la de Korta desapareció el pasado verano al cumplir 25 años, y la de Maite Torrano existe pero sin actividad.

"Nosotros seguimos teniendo las ganas y la fuerza de seguir, porque hay trabajo, hay mucho que hacer, la deslegitimación del terrorismo no ha terminado y la memoria de las víctimas es muy necesaria. Acabó la violencia pero no las consecuencias en las víctimas", ha resumido Mateo.

Pero se sienten "un poco solos". "La gente es empática y determinadas personas valoran el trabajo que hacemos, pero en el día a día estas cosas importan poco. Mucha gente cuando el terrorismo estaba en auge miró para otro lado y ahora quiere pasar la página del libro rápidamente, pero hay que tener cerca el libro para releerlo", argumenta.

Para la Fundación Buesa, la clave actual es el relato de la memoria de las víctimas y de la historia del terrorismo para las nuevas generaciones, "porque no se puede repetir, y algunos no quieren mirarse en el espejo de lo que sucedió".

Por eso trabajan mucho con jóvenes, pero lamenta las lagunas en la educación pública: "En Euskadi muchos colegios concertados sí que abordan este tema, por decisión de las ampas o sus directores, pero en la educación pública es mucho más complicado".

Mateo insta a que este esfuerzo en la educación sobre memoria e historia no se vea anulado: "No puede pasar que en la calle, donde socializan los jóvenes, en las txosnas, fiestas, en la Korrika o eventos deportivos se legitime el terrorismo. Si los jóvenes ven eso y no saben qué ha pasado, ven que se deslegitima por un lado y se legitima por otro, el trabajo se queda a cero".

Por ello, ha lamentado que la ocupación de los espacios públicos en apoyo a los etarras "sigue siendo muy parecida a cuando el terrorismo estaba en auge; esta pata es muy importante y seguimos peleando por ello".

Sobre las salidas de prisión de presos destacados de ETA, Mateo ha explicado que la Fundación no entra en estos temas porque "son muy respetuosos con las decisiones judiciales", aunque ha admitido que "es verdad que en el ámbito de las víctimas estamos un poco descolocados con estos permisos o grados que luego anulan".

"En todo caso, los presos cumplirán sus penas y saldrán de la cárcel. Lo ideal es que salieran con autocrítica y que colaboraran con la justicia en los crímenes sin resolver; si hacen ese recorrido también son agentes importantes para una convivencia diferente, pero no todos salen así, y encontrarse en la calle con los asesinos de un familiar es muy duro", lamenta. EFE

(foto)

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