Un estudio lo confirma: si tu gato doméstico tiene acceso al exterior, tiene las mismas probabilidades de contraer una enfermedad contagiosa que uno callejero

Este riesgo se produce incluso si el animal está vacunado y recibe atención veterinaria

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Los gatos domésticos con acceso al exterior sin supervisión sufren el mismo riesgo de portar patógenos que los callejeros. (Magnific)
Los gatos domésticos con acceso al exterior sin supervisión sufren el mismo riesgo de portar patógenos que los callejeros. (Magnific)

La presencia de mascotas en los hogares continúa aumentando, especialmente si hablamos de gatos. Muchas personas reconocen que prefieren a estos animales por encima de los perros debido a su mayor independencia o al hecho de que no deben sacarlos a pasear varias veces al día. Así, son muchos los que optan por dejar la ventana de casa abierta para que el felino pueda salir a la calle cuando lo desee y volver al cabo de unas horas.

Este acto, aunque parece inofensivo, desentraña múltiples riesgos tanto en materia medioambiental como sanitaria. Y es que estos animales domésticos que pueden deambular libremente al aire libre se exponen a una amplia gama de patógenos, incluso si se encuentran vacunados.

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Un reciente estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Columbia Británica (UBC) y publicado PLOS Pathogens ha concluido que el riesgo de enfermedad, aunque se asocia comúnmente con los gatos asilvestrados, es también alto para los gatos domésticos con acceso al exterior sin supervisión. Estas tasas se producen incluso cuando el animal recibe atención veterinaria, alimentación regular y refugio.

Para llevar a cabo la investigación, los científicos han analizado datos de 604 estudios que abarcan a más de 174.000 gatos en 88 países. Los investigadores han identificado 124 especies de patógenos, de las cuales 97 pueden infectar a los humanos.

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Los gatos domésticos con acceso al exterior pueden contagiar enfermedades a las personas. (Magnific)
Los gatos domésticos con acceso al exterior pueden contagiar enfermedades a las personas. (Magnific)

Hasta 5 veces más riesgo de portar patógenos

“Esperábamos que los gatos que viven al aire libre tuvieran un mayor riesgo de contraer enfermedades que los gatos domésticos, ya que el abanico de enfermedades a las que están expuestos es mucho menor”, ha señalado la doctora Amy Wilson, autora principal del estudio, profesora adjunta del Departamento de Ciencias Forestales y de la Conservación de la UBC y veterinaria. “Pero nos sorprendió que los gatos domésticos que viven al aire libre presentaran un riesgo de infección general comparable al de los gatos salvajes”.

Así, los gatos domésticos con acceso al exterior tienen entre 3 y 5 veces más probabilidades de portar patógenos zoonóticos que los gatos que viven exclusivamente en interiores. Además, las probabilidades de infección son estadísticamente equivalentes a las de los gatos salvajes.

Esto enfrenta un peligro en materia de salud pública, ya que pueden exponer a sus dueños y al público en general a estas enfermedades. Algunos patógenos incluye agentes como Toxoplasma gondii, causando de las toxoplasmosis; lombrices intestinales; Bartonella, o Leptospira.

Así, aunque los marcos de salud pública se han centrado tradicionalmente en los gatos salvajes, estos resultados resaltan la necesidad de incorporar explícitamente a los gatos domésticos con acceso al exterior en las estrategias de prevención de enfermedades zoonóticas. Para ello, es necesario restringir el vagabundeo sin supervisión y promover prácticas de tenencia responsables.

Más de 286.000 perros y gatos abandonados en España al año: estos son los motivos más comunes.

Restringir el acceso al exterior es sinónimo de protección

El acceso al exterior de los gatos domésticos no solo supone un peligro en cuanto a la salud pública, sino también para la biodiversidad. Estos felinos cazadores matan aves, reptiles y pequeños mamíferos que, además, pueden ser portadores comunes de enfermedades.

Es posible reducir esta exposición a través de patios cerrados, cercas para gatos o paseos con arnés. “Estas opciones reducen considerablemente el riesgo, ya que estos gatos tienen pocas probabilidades de interactuar con animales salvajes u otros gatos callejeros”, señala Wilson. “Las vacunas y la desparasitación por sí solas no son suficientes, puesto que no combaten muchos patógenos potenciales”.

Además, añade que este acceso al exterior sin supervisión “no es esencial para el bienestar de los felinos”: “Si mejoramos la forma en que gestionamos a nuestros gatos, podremos protegerlos, a la fauna silvestre y a las personas”.

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