Fermín Cabanillas
Castaño del Robledo (Huelva), 9 may (EFE).- La sierra onubense cuenta con una de las plazas de toros más llamativas de España, incrustada en una montaña y que sufrió el corte de un graderío por las obras de la carretera que rodea al pueblo, y ahora se trabaja en un plan para que sea un centro de actividades culturales durante todo el año.
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Se trata de un coso construido alrededor de 1880 por un maestro alarife portugués llamado Domingo Alfonso de Amorín, que recibió el llamativo encargo de hacerlo no en el casco urbano, como era habitual, sino en las afueras de un pueblo que entonces tenía unos 1.000 habitantes, y hoy está en torno a 250.
El encargo tenía además una sorpresa: para construir la plaza no se haría un boquete en la colina elegida para la ubicación, sino que se aprovecharía la propia naturaleza para obtener el graderío. Se construyó, sin prisas, entre 1880 y 1883, y fue inaugurada el 8 de septiembre de 1884.
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Era una época en la que los pueblos pequeños tenían una cierta cantidad de festejos taurinos durante el año, y no había demasiados problemas para ocupar sus 3.700 localidades, de modo que gente de toda la comarca asistía a las corridas, hasta que el 31 de agosto de 1952 se celebró la última, con un cartel compuesto por Miguel Sánchez “Potoco”, Avelino López y Curro Puya, con astados de Manuel Rasero.
Desde entonces, el albero fue desapareciendo y la maleza comenzó a ocuparlo todo, pero el alcalde, Manuel Martín, no quiere que siga así, y ha iniciado un ambicioso proyecto “para dejar la plaza como estaba cuando se construyó”, aunque es algo que se está haciendo “poco a poco”, pero “cuando se consiga terminar habrá un espacio para distintos usos”.
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Tan poco a poco se está haciendo que se está contando para la rehabilitación con 30.000 euros anuales del Plan de Cooperación Municipal -Meinfra- de la Junta de Andalucía, y la idea es que toda la obra cueste unos 500.000 euros. Algo imposible de asumir en unos presupuestos municipales que ascienden a 270.000 euros al año.
Pero para que se acometiera la obra, primero se tuvo que comprar la plaza, que estaba en manos privadas. En diciembre de 2009 el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con el dueño, y en mayo de 2013 se firmó un convenio con la Diputación de Huelva para instalar un taller de empleo, denominado ‘Recuperación de Oficios Artesanales’, dedicado a la mampostería.
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Durante casi un año se formó a 10 vecinos del pueblo en desempleo y restauraron parte del coso gracias a las técnicas aprendidas, y el taller finalizó en abril de 2014, con mucho por hacer todavía.
Explica el alcalde que, aunque el coso se quiere devolver a su aspecto de 1884, sí ha habido que prever algunas actuaciones, como que las escaleras que hacían de butacas tenían unas dimensiones menores de las que hoy día se exigen en un espacio escénico.
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Manuel Martín se muestra ilusionado con la tarea que ha asumido desde el Ayuntamiento, al tiempo que lamenta que “si desde hace algunos años se le hubiera puesto dinero poco a poco, ya estaría terminada la obra”.
No obstante, confía en que, sin prisas, la obra se vaya haciendo, aunque no se podrá recuperar todo tal como estaba inicialmente, ya que la carretera es inamovible, de modo que, cuando se termine, el pueblo tendrá una plaza de toros que no será redonda, pero sí mantendrá su estructura incrustada en la montaña, como la imaginó su arquitecto hace casi 150 años. EFE
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fcs/av/amf
(Foto) (Vídeo)
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