Urdaibai (Bizkaia), 9 may (EFE).- El equipo que investiga en Bizkaia la mejora de la calidad del agua de arroyos y manantiales destinada al consumo humano ha logrado implicar a ayuntamientos de comarcas como Busturialdea o Lea-Artibai en la protección del suelo en torno a esas captaciones en zonas boscosas frente a prácticas forestales agresivas.
Esta implicación, en forma de puesta a disposición de los investigadores de tierras municipales que rodean los puntos de captación de agua, se ha conseguido en el marco del proyecto Life Urbaso, que cuenta con financiación europea y coordina el instituto vasco de investigación agraria Neiker.
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En su desarrollo también participan la universidad pública vasca EHU, el centro de investigación sobre cambio climático BC3, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia y la Agencia EFE.
Su objetivo es demostrar que protegiendo los suelos y la cubierta vegetal mediante una gestión forestal sostenible que posibilite que menos lodos y sedimentos acaben en las captaciones de agua es posible mejorar la calidad y la cantidad del recurso hídrico y reducir el tratamiento físico-químico en la potabilización para su consumo.
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Tras más de cuatro años de mediciones en varios puntos de captación de agua en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, el proyecto Life Urbaso encara su recta final -finaliza en agosto próximo-, aunque, según han valorado los investigadores, va a ser posible su continuidad, ya fuera del ámbito de la financiación europea, tras haber despertado el interés de distintos municipios que se abastecen de agua en captaciones superficiales.
"La semilla está plantada y bien plantada", ha señalado el responsable de investigación forestal de Neiker, Ander Arias, durante el encuentro "de final de proyecto" que han celebrado esta semana con el representante europeo Michel Quicheron, de CINEA, la agencia europea de clima, infraestructuras y medio ambiente.
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Para el investigador de Neiker, el balance del trabajo es muy positivo porque han llegado a muchos municipios.
El mensaje centrado en la relación entre bosques y agua ha calado en los municipios, que les han proporcionado sus tierras y han comprado terrenos para proteger sus captaciones, ha indicado Arias.
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Es el caso de Markina-Xemein, cuyo Ayuntamiento ha adquirido cuatro parcelas alrededor de la captación del manantial Urko, una de las utilizadas para abastecer de agua a su población.
"La propuesta nos vino desde Neiker, el Consorcio de Aguas y la EHU", ha señalado a EFE la alcaldesa de Markina, Iratxe Lasa, que ha explicado que la compra de los terrenos concluyó a finales de 2025, aunque ya antes los propietarios permitieron a los investigadores intervenir en el terreno.
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El representante europeo Michel Quicheron ha tenido ocasión esta semana de conocer 'in situ', a pie de la captación monitorizada en Markina-Xemein, cómo los investigadores analizan el agua del manantial: "Medimos la turbidez cada 10 minutos, la conductividad eléctrica del agua, su temperatura y la altura de la lámina de agua", ha detallado el catedrático en Hidrogeología de la EHU Iñaki Antigüedad.
El experto ha explicado el problema que sufren las captaciones en arroyos de zonas rurales muy forestadas con plantaciones de pino y eucalipto, donde en días de lluvia las prácticas forestales no sostenibles, con talas de árboles a matarrasa, provocan pérdida de suelo y "un chocolate" que termina en el agua.
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Antigüedad ha destacado lo "interesante" que es la continuidad de los trabajos de investigación ya que la obtención de resultados y evidencias necesita de un mayor período de tiempo para poder elaborar una metodología de base científica.
"Hay un compromiso escrito de que el trabajo de campo, sobre todo de EHU y Neiker conjuntamente, va a seguir al menos 10 años" y hay ayuntamientos interesados en "comprar terrenos en torno a las captaciones" para ello.
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También el investigador de Neiker Jaime Uria ha puesto de manifiesto que "con el tiempo" se verán los efectos "de mantener la cobertura forestal" en las zonas en las que han intervenido los expertos.
En el marco del proyecto Life Urbaso, el investigador del centro de investigación sobre el cambio climático BC3 Iván Pérez Rubio ha tenido el encargo de diseñar un modelo de "pago por servicios ecosistémicos" o ambientales, consistente en incentivos a los propietarios de tierras para compensar los costos de fomentar prácticas sostenibles en base a la "metodología Urbaso".
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Su implementación práctica se ha encontrado, sin embargo, con dificultades como la de convencer a los propietarios para que cambien su modelo forestal.
El experto de BC3 ha valorado que el proyecto "haya logrado superar" esas dificultades al conseguir que "los ayuntamientos se involucren en la protección del recurso hídrico".
También lo ha hecho el representante europeo durante su visita de esta semana: "He podido ver que los ayuntamientos durante el proyecto han podido adquirir los terrenos para actuar con el fin de evitar efectos dañinos sobre el agua y parece que es una solución que va a poder tener efectos positivos", ha indicado. EFE
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