Susana López Lamata
Esporles (Mallorca), 9 may (EFE).- La investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, Imedea, (CSIC-UIB) Anna Traveset, advierte de que la crisis de las especies polinizadoras, "que están desapareciendo muy rápidamente", constituye "un grave problema" que afecta a los cultivos: "Si perdemos polinizadores, el chocolate, el café y cosas que nos dan mucho bienestar, peligran".
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Traveset, que esta semana recogió el Premio Nacional de Investigación Alejandro Malaspina de Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales, explica en una entrevista con EFE que "el 75 % de los 110 cultivos principales dependen en mayor o menor medida de los polinizadores".
Indica que "es un problema para la seguridad alimentaria y para el mantenimiento de la biodiversidad, porque casi el 90 % de las especies que tienen flores también dependen de los polinizadores".
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Aunque se tiende a pensar en la abeja de la miel, una especie domesticada, la divulgadora recalca que hay 26.000 especies de abejas conocidas en el mundo y subraya la importancia de "mantener los polinizadores silvestres", mucho más eficientes y que contribuyen a mejorar la cantidad y la calidad del fruto.
Los polinizadores son una de las principales ramas de investigación de Traveset, que ha sido reconocida con el Premio Nacional por sus aportaciones al estudio de las interacciones ecológicas y la biodiversidad en sistemas insulares, su liderazgo en proyectos internacionales y su producción científica.
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La especialista en la interacción entre plantas y animales en territorios insulares advierte de que "para las islas, el problema de las especies invasoras es mayor que el cambio climático".
Las islas representan un 6,7 % de la superficie terrestre emergida pero contienen un tercio de la biodiversidad terrestre. "Son 'hotspots' de biodiversidad", destaca. "Estamos encontrando especies que son nuevas para la ciencia y lo que queremos en última instancia es ver cómo de vulnerables son a los efectos del cambio global", explica sobre su investigación actual.
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"Las islas son más vulnerables que el continente a las especies invasoras por su aislamiento, porque en sus especies no han evolucionado defensas, son poblaciones más pequeñas y menos resilientes", indica.
Señala que "donde hay documentados colapsos y que el sistema deja de funcionar, casi siempre son islas". "Entre un 70 y un 80 % de las especies documentadas como extinguidas -precisa- son insulares y casi siempre es debido a la introducción de especies invasoras".
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Pone como ejemplo la lagartija de las Pitiusas, que está desapareciendo "en pocos años", depredada por serpientes invasoras, a pesar de que los biólogos advirtieron de la necesidad de hacer cuarentenas a los olivos procedentes del continente en los que llegaron.
"No es solamente que se extinga la lagartija, sino que provoque una cascada de extinciones" porque estos reptiles en las islas polinizan, dispersan semillas y bastantes especies de plantas dependen en gran medida de ellas para su reproducción, advierte.
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Ese es uno de los hallazgos de Traveset cuando se mudó a Mallorca desde su Cataluña natal y comenzó a investigar en la inhóspita Cabrera. "Empecé a encontrar fenómenos como que las lagartijas polinizaban, interacciones que en el continente no se ven, y pájaros que también visitaban las flores. La pregunta era si estaban realmente beneficiando a las plantas y empecé una línea de investigación".
Comenzó ella sola, pero, después de 20 años "de perseverancia", colaborando con otros investigadores, publicando, yendo a congresos y solicitando apoyo, consiguió un proyecto de financiación del European Research Council que fue "la guinda" para que su investigación cuajara: a cinco años vista y con 2,5 millones de euros.
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Eso le ha permitido construir un equipo con investigadores, doctorandos y técnicos del que se siente "muy orgullosa". "¡Por eso no me quiero jubilar! No tengo ninguna prisa porque me encanta mi trabajo", declara.
Traveset destaca la importancia de la ciencia, la divulgación y la transferencia del conocimiento y de potenciar la colaboración entre empresarios y científicos. "Los políticos miran a corto plazo y la ciencia va lenta porque queremos estar seguros. Vamos a diferentes velocidades y esto ha dificultado que trabajemos más conjuntamente", lamenta.
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"Necesitamos políticos valientes que apuesten e inviertan de verdad en la ciencia; ante bulos y desinformación hay que contribuir con más conocimiento", recalca.
El Premio Nacional de Investigación supone para Traveset un reconocimiento al esfuerzo: "Representa recoger los frutos de semillas que planté hace muchos años, con la ayuda de mi familia. Y lo veo también como una maratón porque ha estado llena de todo tipo de obstáculos".
"Ojalá sirva de ejemplo para niñas como yo, que soy de un pueblo muy pequeñito del Prepirineo y nadie hubiese imaginado nunca que pudiera llegar a obtener un Premio Nacional como este. Ojalá muchas niñas vean en mí que pueden hacerlo ellas también. Hay que poner mucho empeño, pero se puede", anima. EFE
(Foto) (Vídeo)
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