Un funcionario de prisiones niega que Bárcenas fuera un preso de especial seguimiento

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Madrid, 7 may (EFE).- Un funcionario de la cárcel de Soto del Real Madrid), donde Luis Bárcenas fue preso preventivo (2013-2015) y cumplió después condena (2018-2023), ha negado en el juicio del caso Kitchen, sobre una presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP, que este fuera nunca un interno de especial seguimiento.

La Audiencia Nacional ha retomado este jueves el juicio sobre una presunta operación parapolicial orquestada entre 2013 y 2015 desde la cúpula de Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero y sustraerle documentación incriminatoria para el PP o para sus dirigentes cuando se investigaban el caso Gürtel y la caja B.

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Una pata del juicio es el control exhaustivo al tesorero en prisión preventiva. Un funcionario que entonces se ocupaba de recabar información sobre presos del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), y de observar a internos de interés ha negado que Bárcenas fuera un interno FIES y ha mantenido su respuesta cuando la abogada de Bárcenas, Marta Giménez-Cassina, ha dicho que el extesorero recibió una comunicación por escrito al respecto.

"Esa comunicación no ha estado registrada ni ha pasado por nuestras manos, debería ser un error administrativo: nunca ha sido FIES", ha recalcado.

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Este testigo ha relatado además cómo tuvo multitud de conversaciones con Bárcenas y recuerda que este se quejaba de que le controlaban las llamadas, algo que ha considerado normal, porque el extesorero intentaba "triquiñuelas" para hablar con periodistas fuera de los cauces establecidos.

Después de que el extesorero denunciase un trato denigrante en su primera etapa en prisión, el funcionario ha explicado que los cacheos integrales tras los bis a bis eran aleatorios y ha relatado además que Bárcenas era la "ambición" de otros internos a quienes la prensa ofrecía dinero por informar de día a día del extesorero en prisión.

En ese sentido, ha dicho que la difusión de la fotografía de su ingreso en prisión, a la que tenían acceso prácticamente todos los funcionarios de prisiones, causó "revuelo" y fue un "escándalo", mientras que también se investigaron las imágenes emitidas en televisión de la vida cotidiana del extesorero, sin hallar al interno responsable, aunque sí el dispositivo que creen que se empleó.

Este funcionario también cacheó la celda de Isidro, el preso al que Bárcenas dijo haber encargado borrar una grabación en la que supuestamente se escucharía al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy triturar la última hoja de la caja B del PP. Se registró su celda sin su presencia, porque tenían información de que había alcanzado un acuerdo con el extesorero, y éste le había pagado por adelantado. "Sospechábamos que le iba a encriptar archivos", ha explicado.

Allí hallaron una nota manuscrita dirigida a Álex, con instrucciones, que fotografiaron y no incautaron, porque el preso no tenía intervenidas sus comunicaciones. En un registro posterior la nota no apareció, pero a través de la fotografía cotejaron que la letra era la de Bárcenas. A Isidro "le llamaban Álex". Este preso fue detenido en su primer permiso y no consta que pudiera acometer el encargo.

Este funcionario también ha explicado que Bárcenas salió en libertad en 2015 fuera de la hora habitual para ahorrarle el "castigo añadido" de la "pena de telediario" y ha negado que se disculpara con el extesorero por el trato que recibió en la cárcel.

Este jueves también ha testificado un técnico que colocó dos cámaras en la vivienda de Luis Bárcenas. Ante el tribunal ha explicado que el encargo se lo hizo el chófer y presunto confidente de la trama, Sergio Ríos, pero que fue Rosalía Iglesias, mujer del extesorero, quien abonó la instalación.

Se instalaron dos cámaras: una mostraba el exterior de la puerta de servicio, sin grabar, y otra grababa el descansillo de la puerta principal. Según este testigo, Rosalía Iglesias pagó con "tres billetes de quinientos y estaban nuevecitos". La acusación de la familia Bárcenas sostiene que el chófer convenció a la mujer del extesorero para colocar cámaras de forma gratuita. EFE

(foto)

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