Irene Dalmases
Barcelona, 5 may (EFE).- Mostrar toda la dimensión de un tótem de la cultura europea con una mirada doméstica, próxima. Eso se propusieron hace más de ocho años la periodista Lídia Penelo y el director y productor Poldo Pomés cuando empezaron a trabajar en el documental 'Pere Gimferrer. Retrato de un artista adolescente'.
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Que nadie espere una pieza aburrida sobre un miembro de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) desde 1985, capaz de recitar los versos olvidados de un poeta medieval o de recordar diálogos enteros de algunas de sus películas favoritas, cinéfilo empedernido como es.
El documental, producido por CaixaForum+ y que se estrena este martes, pasa como un suspiro desde su inicio, con el poeta sentado en el ahora cerrado restaurante Tramonti, zampándose una milanesa, con una servilleta en el cuello, o, más adelante, tarareando un fragmento en castellano de uno de los temas de 'My Fair Lady'.
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En una entrevista con EFE, Lídia Penelo y Poldo Pomés han explicado que han tratado de descubrir la cara más personal y privada de uno de los intelectuales más importantes de España "sin dejar de explicar la inmensa dimensión que tiene para el mundo de la cultura".
Pomés rememora que antes hubo quien quiso crear un proyecto parecido, pero Gimferrer (Barcelona, 1945) no lo veía claro, con lo que no duda en afirmar que esta obra es posible gracias a Lídia Penelo, periodista con una larga trayectoria, guionista de la película, quien, además de vínculos de amistad con el escritor, también los tiene familiares.
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Penelo remarca que, independientemente de estos lazos con el protagonista de esta historia, siente por él admiración desde sus tiempos de estudiante de Filología Catalana por cómo la ayudó a conectar con unas vanguardias y unos escritores y artistas que le han aportado mucho en su formación.
"La primera vez que me atreví a acercarme a él fue en la presentación del primer volumen de las memorias de Antoni Tàpies, y quién me tenía que decir que, años después, acabaríamos con los vínculos que tenemos ahora. La nuestra es una cuestión de admiración, en mi caso, y de confianza mutua", descubre.
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Una vez conseguido que Gimferrer se prestara a dejarse filmar a lo largo del tiempo, de mostrar su álbum de fotos, Penelo y Pomés tuvieron claro que no tenían que armar "una pieza para académicos, porque ellos ya lo conocen, ni que fuera algo de alta cultura".
"Lo que más nos gustaría ahora es conseguir que haya espectadores que gracias al documental deseen leerlo, acercarse a sus libros. Para nosotros y para su legado, sería el mejor regalo", apuntan.
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Desde el minuto cero, tuvieron claro, por otra parte, que la filmación debía empezar en un restaurante, viéndolo comer con ganas, disfrutando, y ya, luego, ahondando en los muchos intereses de su vida, sin obviar como, coinciden algunos de los participantes en la cinta, que es un "cotilla", en ocasiones, alguien excéntrico, muy amigo de sus amigos, entrañable y de gran sensibilidad, en palabras de su esposa Cuca de Cominges, quien tampoco esconde que "Pere no sabe nada de la vida", aunque de la literatura "lo sabe todo".
La figura poliédrica de Gimferrer, que cumplió ochenta años en junio de 2025, emerge a lo largo del documental, a partir de sus propias palabras y de las sus amigos, quienes no olvidan su faceta de editor, su conocimiento erudito, su particular sentido del humor, su generosidad, su curiosidad por todo.
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La gracia de la película es que sus artífices han conseguido testimonios de primer nivel y que lo conocen muy bien, desde su segunda esposa, Cuca de Cominges -Gimferrer quedó viudo hace años de la pianista Maria Rosa Caminals-, a los escritores Eduardo Mendoza, Antonio Muñoz Molina, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix o Carme Riera, el cineasta Albert Serra y el pintor Miquel Barceló.
Todosellos aceptaron sin ningún problema participar en la obra, aunque Lídia Penelo precisa que, una vez hecha la propuesta, le llamaban para informarle de que estaban a punto de participar en el proyecto.
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Más allá de algunos chascarrillos que llevan al espectador a sonreír, las aportaciones de todos ellos, así como de su fallecido cuñado, el crítico de cine Jorge de Cominges, o del que fue presidente de la RAE, Darío Villanueva, contribuyen a hacerse una idea de cómo es Pere Gimferrer, aparte de la caricatura que en ocasiones se ha hecho de él, dibujándole como el hombre del abrigo, el sombrero y el paraguas, aunque la temperatura exterior sea de 40 grados.
Coinciden Penelo y Pomés en que, además, todos ellos se muestran muy naturales en sus apariciones, demostrando su aprecio por quien ha dedicado su vida a las palabras. EFE
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(Foto)
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