Triunfo de Emilio de Justo y Borja Jiménez en la vuelta de los toros a Puertollano

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Julio César Sánchez

Puertollano (Ciudad Real), 3 may (EFE).- Una corrida a modo de Luis Algarra, noble aunque justa de fuelle, y una evidente actitud proclive al triunfo de los tres toreros propició una tarde triunfal, con salida a hombros de Emilio de Justo, Borja Jiménez -que cortó un rabo- y el mayoral de la ganadería, en la vuelta de los toros a Puertollano tras ocho años de ausencia.

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El primero, un zapatito, tuvo la clase indirectamente proporcional a su fuerza. Quiso ir tras las telas, pero su escasa pujanza le impidió hacerlo con poder. Con tal material, Talavante bien podría haber abreviado, pero este ruedo no presenciaba una corrida de toros desde el 2018, y no era cuestión tirar por la calle de en medio.

Por eso el extremeño lo pulseó a media altura y compuso algún pasaje de estética notable, encajado de riñones, aunque frente a un oponente muy disminuido y, por tanto, de importancia relativizada. Mató a la segunda y saludó una ovación.

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El buen cuarto también encontró disposición favorable al triunfo por parte de Talavante, que lo saludó por faroles y comenzó faena de rodillas. No es que tales ejecutorias sean signo inequívoco de entrega, pero Alejandro quería agradar y lo consiguió, llevando cosidas las embestidas y enroscándoselas a su cintura, sobresaliendo al natural. Se tiró a matar con ahínco pero solo enterró el estoque a la tercera, quedando el premio en una oreja.

Emilio de Justo le puso empeño ante el segundo, un ejemplar que se dejó, aunque también se defendió soltando algo la cara y moviéndose rebrincado.

De Justo, que lo lanceó con garbo flexionado de capote, luego fundamentó el último tercio en la mano izquierda, dándole un tiempo necesario entre natural y natural para que el de Algarra no descompusiera aún más sus acometidas, perdiendo la posibilidad de pasear algún trofeo por marrar con los aceros.

No prometió gran cosa el anovillado quinto en los dos primeros tercios, en los que se frenó y pasó sin humillar. Sin embargo Emilio de Justo le arrancó dos orejas tras una labor de porfía y de llevarlo a su altura sin molestarlo, evitando que se violentara. Y como lo apioló a la primera, a su esportón fueron las dos referidas orejas.

Borja Jiménez apretó desde el principio en un arrebatado recibo, con larga cambiada de rodillas, seguida de verónicas ceñidas de buen porte. El mismo que tuvieron las tres tandas que le aguantó en la muleta el de Algarra. Además lo apretó por abajo y el fondo limitado de su oponente se agotó muy pronto. Pero como lo cazó a la primera, la puerta grande se le abrió de par en par.

Puerta grande que Jiménez ratificó en el terciado sexto con otras dos orejas acompañadas del rabo en pago a una labor de garra que tuvo dos partes: una de toreo ajustado y asentado, y otra de arrimón y desplantes cuando el de Algarra, premiado con la vuelta al ruedo, se vino abajo tras la tercera tanda.

A la postre, Emilio de Justo y Borja Jiménez salieron a hombros junto al mayoral de la ganadería, en un acto harto generoso.

FICHA: Plaza de toros de Puertollano (Ciudad Real). Corrida de toros. Media entrada.

Se lidiaron seis toros de Luis Algarra, de justa presentación. Primero noble y blando. Segundo manejable aunque justo de fuerza. Tercero noble aunque venido a menos pronto. Bueno el cuarto, aplaudido en el arrastre. Manejable el quinto. Sexto manejable, premiado con la vuelta al ruedo, de nombre Escultor, número 30.

Alejandro Talavante (de blanco y oro): pinchazo y estocada entera desprendida (ovación con saludos); dos pinchazos y entera arriba (oreja).

Emilio de Justo (de verde botella y oro): pinchazo hondo y seis descabellos (silencio tras aviso); entera algo trasera y desprendida (dos orejas).

Borja Jiménez (de grana y oro): casi entera perpendicular y desprendida (dos orejas); estocada entera arriba (dos orejas y rabo).

Emilio de Justo y Borja Jiménez salieron a hombros junto al mayoral de Luis Algarra.

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