Sol Carreras
Madrid, 24 abr (EFE).- Izquierda unida (IU) cumple el próximo lunes 40 años, un tiempo en el que la formación ha mantenido intacta su voluntad de unir a las izquierdas y de impulsar políticas, en medio de sus altibajos y conflictos internos, según recuerdan a EFE algunos de sus protagonistas, desde Nicolás Sartorius a Antonio Maíllo.
Cristina Almeida, Gaspar Llamazares, Rosa Aguilar, Cayo Lara y Alberto Garzón son otros representantes históricos de IU que han compartido con EFE sus recuerdos y reflexiones sobre la federación a punto de cumplirse cuatro décadas de su fundación.
Fue exactamente el 27 de abril de 1986 cuando se firmó el acuerdo de constitución de IU como una coalición electoral entre los partidos y representantes de la izquierda que acababan de oponerse en referéndum a la participación de España en la OTAN, con el objetivo de presentarse a las elecciones generales de ese mismo año.
El texto del acuerdo destaca la necesidad de crear una plataforma de izquierdas ante "la actitud centrista" en lo económico del Gobierno socialista de Felipe González y "su derechización en todo lo referente a la política exterior y de defensa".
Y cita entre los compromisos de IU la salida de España de la OTAN, la contención de los gastos militares, la elevación del mínimo exento del IRPF y una política de mejora medioambiental.
Entre los firmantes figuraban representantes del Partido Comunista de España (PCE), la Federación Progresista, el Partido de Acción Socialista (PASOC), el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), el Partido Humanista, el Partido Carlista, Izquierda Republicana y varios independientes.
"Fue el primer proyecto políticamente unitario con la finalidad de agrupar a todas las fuerzas políticas que se consideraban a la izquierda del PSOE", señala a EFE Nicolás Sartorius, uno de los participantes en la reunión fundacional, procedente del PCE y CCOO.
El encuentro se celebró en el despacho de la abogada Cristina Almeida, otra de las integrantes de ese grupo embrionario, que había recibido una llamada para unirse por parte del primer presidente de IU y entonces secretario general del PCE, Gerardo Iglesias.
Almeida, que había militado en el PCE, recuerda a sus 81 años con ilusión la creación de IU, pero lamenta que con el tiempo la formación se fuera "arrinconando" hacia el PCE, que era el partido "más potente".
En las elecciones generales de junio de 1986, las primeras en las que concurría IU, la nueva coalición obtuvo el 4,63 % de los votos y 7 diputados. Poco después, en las generales de octubre de 1989, ya con Julio Anguita como candidato, IU subió hasta los 17 diputados.
Anguita (fallecido en 2020) fue coordinador general de IU entre 1990 y 2000, años en los que la formación vivió sus mayores éxitos electorales, alcanzando el récord de 21 diputados y más de 2,5 millones de votos en 1996.
Pero en este periodo también surgieron las primeras crisis internas, como la división sobre el Tratado de Maastricht en 1992, cuando Sartorius y otros cuatro diputados de IU rompieron la disciplina de grupo y votaron a favor de su ratificación.
"Fue un debate muy intenso que, en el fondo, reflejaba las diferencias entre los que apostábamos a fondo por la construcción europea y los que defendían posiciones más bien euroescépticas, con Anguita a la cabeza", recuerda Sartorius, de 87 años, que acabó dejando IU.
Él fue uno de los impulsores de Nueva Izquierda, a la que también perteneció Almeida, una corriente defensora de un acercamiento con el PSOE y que fue expulsada de la ya federación de IU en 1997, siete años después de su creación.
La que fuera portavoz de IU en el Congreso y alcaldesa de Córdoba entre 1999 y 2009, Rosa Aguilar, recuerda esos años de crisis internas como un "tiempo de dolor porque IU se fue resquebrajando".
Ella misma abandonó IU en 2009 y pasó a ocupar cargos en gobiernos socialistas porque, según cuenta a EFE, entendió que la formación a la que había pertenecido "ya no era lo que era" y que su tiempo allí "había terminado".
Tras la salida de Anguita, IU inició un declive que llegó a su punto más bajo en 2008, cuando solo consiguió dos diputados y se integró en el grupo mixto, lo que forzó la dimisión del entonces coordinador general de la formación, Gaspar Llamazares, que tiene un recuerdo agridulce de sus ocho años como líder.
"No tuvimos suerte por el sistema y el ciclo electoral, ante todo condicionados por el impacto del voto útil y el terrorismo. Pero también cometí errores, sobre todo en la pacificación de la vida interna, en que no supe lograr la confianza de la dirección del PCE para avanzar en el proyecto de renovación de la izquierda", cuenta.
A Llamazares le sucedió como coordinador general Cayo Lara, que entre 2008 y 2016 tuvo que hacer frente a más crisis, como la que atravesó la federación madrileña por el uso de las 'tarjetas black' de Cajamadrid, y a la llegada de Podemos.
"Obviamente la irrupción de Podemos restó apoyos a IU", reconoce Lara, cuyo grupo parlamentario pasó de once diputados en las generales de 2011 a dos en las de 2015, cuando los morados se presentaron por primera vez, con Pablo Iglesias como candidato.
Fue el siguiente coordinador general de IU, Alberto Garzón, el primero elegido en primarias, quien suscribió el llamado 'pacto de los botellines' con Iglesias para ir juntos en las generales de 2016 con la denominación de Unidos Podemos.
"Podemos fue un fenómeno que puso a IU contra las cuerdas. Parecía representar Podemos una actualización de la izquierda y eso dejaba a IU como una fuerza vieja", señala Garzón, que considera que el ecosistema de izquierdas se volvió "más complejo pero más rico".
Garzón califica de paradójico el hecho de que IU estuviera jugándose su "supervivencia" en 2015 y poco después, tras las elecciones generales de noviembre de 2019, integrara el primer gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, con él como ministro de Consumo.
Tras cuatro décadas de altibajos y crisis internas, IU sigue presente en todo el territorio como un referente en las políticas de izquierdas, según asegura el actual coordinador general de la formación, Antonio Maíllo, elegido en 2024.
"No ha habido lucha por conquista social y derechos en la que no haya estado IU", dice el también candidato a las próximas elecciones autonómicas andaluzas en la coalición Por Andalucía, integrada por IU, Sumar y Podemos.
La unidad entre las izquierdas es uno de los grandes retos del futuro para IU, según Maíllo, pero también la incorporación al proyecto de más jóvenes y personas migrantes. EFE
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