Alfredo Valenzuela
Sevilla, 19 abr (EFE).- A la escritora Carla Gracia (Barcelona, 1980) J.K.Rowling le prohibió comercializar su 'Enciclopedia Harry Potter', cuyos ejemplares sueltos alcanzan ahora precios astronómicos en la red, algo que ella comenta con humor al hablar de 'El jardín dormido' (Espasa), su última novela, sobre la función sanadora de las plantas.
Además de esa 'Enciclopedia Harry Potter', el otro ensayo de Carla Gracia -autora de cinco novelas- es 'Perfectamente imperfecta', una indagación en la realidad de las madres actuales que ha superado las diez ediciones y ha pulverizado varios récords de ventas y de lectores, y que escribió a la luz de estadísticas como la que señala que el 97 por ciento de las excedencias por lactancia y maternidad las toman las mujeres.
Ese ensayo lo escribió, como 'El jardín dormido', por el hecho que ha determinado su vida, el diagnóstico de autismo de su hijo mayor:
"Es un libro sobre la posibilidad de parar, una posibilidad que soñamos, pero que no nos damos, porque estamos inmersos en un sistema de resultados, de hacer y producir y conseguir cosas y no nos damos cuenta de que la vida está para vivirla; el otro día fui a dormir a mi hijo y me dijo: 'Mamá, soy una inversión inútil', porque sabe que con su autismo nunca podrá estar sentado ocho horas en una silla".
"Le contesté que qué es ser útil y que lo que hay que hacer es ser persona y vivir, pero él se refería a la obligación de ser productivos, de producir 'followers', diez cursos de zumba, cuatro idiomas y cincuenta 'masters', y eso no te hace más feliz.... Aunque el diga que es 'una inversión inútil', mi hijo es la gran utilidad de mi vida, el que me ha hecho escribir este libro y abrirme a una vida más mía, sin necesidad de ser perfecta ni de que nadie me acepte".
Aquel diagnóstico de autismo llevó a Carla Gracia a refugiarse una tarde, una vez a la semana, en un taller de dibujo de flores, una actividad que le llevó a imaginar el argumento de su última novela, que arranca del extraño encargo de resucitar un jardín a punto de la extinción en una vieja y misteriosa finca del Ampurdán.
"Cuando era muy niña mi madre me decía que yo solo dormía cuando estábamos en el campo, cuando estábamos entre plantas; en un mundo de tantos estímulos, más allá de las cualidades sanadoras de las plantas, solo el poder parar y ver cómo crece una planta y darle su tiempo te lleva al sosiego y a encontrarte contigo misma".
"Este libro nace del momento en que yo ya no podía más, acompañando a mi hijo de especialista en especialista, llegó un momento en que dejé ir tantas cosas que pude empezar a recibir, las flores que pintaba eran como si crecieran en mi interior, y aprendí muchas cosas, como que la ortiga tiene muchas propiedades y que si tiene esa piel es para protegerse, como se protege mi hijo".
Carla Gracia se dedicó al mundo de la empresa y llegaron a ofrecerle un puesto en la central londinense de un gran banco internacional, pero al llegar al edificio victoriano de la sede bancaria para una última entrevista se sintió -recuerda con humor- como los niños de 'Mary Poppins': "Dije que no, lo dejé todo y me fui a vivir a un pueblo".
"Allí puse mi primer huerto, que fue un fracaso, según el payés porque lo planté en luna decreciente y así no tenía futuro; pero aún así fui muy feliz, porque no tenía dinero, pero tenía tiempo". EFE
(Foto) (Vídeo)
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