Lola Herrera: "Siempre he batallado y sigo batallando por la libertad"

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Barcelona, 15 abr (EFE).- A unas horas de iniciar en el Teatre Goya su transmutación en Helen Martins, una mujer que se rebeló contra todos los estamentos de su época en Sudáfrica, principal personaje de 'Camino a la Meca', la actriz Lola Herrera ha dicho este miércoles que se identifica "totalmente" con ella.

Junto a Natalia Dicenta y Carlos Olalla, los otros dos intérpretes de esta obra del sudafricano Athol Fugard, dirigida y versionada por el argentino Claudio Tolcachir, ha rememorado, en rueda de prensa, la dictadura española y su falta de libertades, así como el momento, en 1956, en el que salió de su Valladolid natal para instalarse en Madrid, con la aquiescencia de sus progenitores, lo que no era habitual.

"Tuve la suerte -ha apuntado- de apoyarme en mis padres, de que entendieran que necesitaba viajar a Madrid, con lo que fueron ellos los que me abrieron la puerta de la libertad porque, si no, me hubiera quedado en Valladolid y no hubiera hecho este camino que he hecho. Luchar por la libertad individual y en mayúscula fue mi primer paso y siempre he batallado y sigo batallando por la libertad".

En 'Camino a la Meca', que lleva meses girando por España, se pone en la piel de Helen Martins, un personaje basado en una escultora de una localidad recóndita de Sudáfrica, que valora por encima de todo su libertad y autonomía, enfrentándose a su tiempo y al mundo que la rodea, en los años setenta del siglo pasado.

En un momento en el que necesita apoyo, escribe una carta a su amiga Elsa Barlow (personaje ficticio) y ésta no duda en dejarlo todo para estar junto a ella, en un pueblo en el que tiene su peso el Pastor Marius, al que da vida Olalla.

Feliz de estar de nuevo en Barcelona y de poder, veinte años después, volver a pisar las tablas junto a su hija Natalia, Lola Herrera, a sus lúcidos noventa años de edad, se ha mostrado agradecida con Tolcachir por dirigirla y honrada por poder dar su voz a una mujer que "tuvo que enfrentarse con la Iglesia, con su pueblo, con todo, para poder hacer lo que ella quería".

La obra, que se podrá ver hasta el 24 de mayo, es un "canto a la libertad" en la que se tocan otras cuestiones como la amistad o las injusticias, "algo que está muy de moda, porque vivimos momentos muy difíciles".

Asimismo, trata sobre la vejez, en una sociedad en la que "es como que pueden hacer contigo lo que quieren", de los cuidados, y de lo que se ha aportado a lo largo de los años. "Hay que escuchar más a la gente mayor", ha proclamado.

A su lado, Natalia Dicenta, que cuando supo del proyecto tuvo claro que debía "postularse" para el personaje de Elsa, ha sostenido que esta pieza es "una auténtica joya, que trata sobre muchas cosas, pero la fundamental es la libertad de elección, la decisión de cómo quieres vivir tu vida e, incluso, cómo quieres dejar de vivirla".

Helen y Elsa, además, mantienen una "amistad bellísima", siendo una "refugio y fortaleza de la otra, ayudándose mutuamente, con una de ellas que quizá ya ha encontrado su meca, que para mi es encontrarle el sentido a todo, mientras la más joven aún anda buscándola".

Carlos Olalla ha reivindicado, por su parte, las obras de teatro de texto como ésta, en la que interpreta al pastor de una comunidad retrógrada, a un hombre conservador, "con su corazoncito, con claroscuros, aunque es la sororidad entre las dos mujeres el pilar de esta obra, donde mi papel es representar a la sociedad que las suprime, a ese patriarcado que hay que denunciar".

Sintiéndose cada noche querida por el público, Lola Herrera ha bromeado con que nunca le habían "llamado guapa de joven como me lo llaman ahora" y ha advertido de que mientras pueda desempeñar su trabajo en condiciones, estará en el escenario, en este caso, en perfecta sintonía con su hija.

Ha argumentado que en su trayectoria siempre ha tratado de ser ella misma, alguien "normal, sin decir tonterías y hablar con sinceridad", haciendo "camino al andar".

En el escenario, además, no le duele nada, ha indicado, aunque, como ahora, esté con la cadera dañada, "porque no soy yo, es algo muy curioso".

En cuanto a cómo ve el mundo y el auge de la extrema derecha, no ha dudado en afirmar que le da "miedo", con un presidente en Estados Unidos al que no sabe cómo catalogar, pero que "está saltándose todas las normas internacionales (...): horrible, es un peligro total", ha opinado. EFE

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