El perro, animal poético

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Alfredo Valenzuela

Sevilla, 14 abr (EFE).- Cuando el escritor Ricardo Álamo tenía 10 años tuvo un perro "chihuahua y futbolista" al que sus tres hermanos varones y él mismo enseñaron a regatear con el hocico y rematar de cabeza sobre la arena de la playa, se llamaba Cuqui y ahora le dedica la antología 'Perros', que recoge casi cien poemas de 90 poetas de varias generaciones.

 No es extraño que la ya lejana y posiblemente idealizada figura de Cuqui, el chihuahua futbolista, sea la primera que aparece en esta curiosa antología poética -ya en la misma dedicatoria- porque la mayor parte de estos poemas tienen un tono elegíaco, lo que Ricardo Álamo, en declaraciones a EFE, ha atribuido a las incontables virtudes que el hombre ha visto en el perro -su mejor amigo, según el más común de los lugares- desde el inicio de los tiempos.

Elegíaco es el poema seleccionado de Unamuno, lo es también alguno de los tres de Alfredo Placencia -uno de los pocos poetas que aporta más de uno-, mientras que el de Enrique García-Maíquez lleva el inequívoco titulo de 'Epitafio', y el de José Ángel Cilleruelo, 'De quien muere sin alegría'.

"La mayoría de los poemas de la antología son elegíacos, y raro es el poeta que en sus versos no haga referencia a las cualidades casi humanas del perro como lealtad, fidelidad,... Pero, ojo, que también hay algún poeta, como Ape Rotoma, que en lugar de destacar las virtudes de los perros se ha centrado en el pavor o el miedo que le producen", ha señalado el antólogo sobre la variedad de su selección, en la que hay desde haikús a sonetos.

El tema del perro es tan frecuente en la poesía, que Álamo lo ha considerado "un género literario en sí mismo, como también es otro género literario el de la figura de Argos, el perro que sale al encuentro de Ulises o de Odiseo cuando después de veinte años regresa a Ítaca para reencontrarse con Penélope y su hijo Telémaco".

"A Argos se le han dedicado muchísimos poemas, y en esta antología están los que le dedicaron Monserrat Álvarez Torres o Jacinto Herrero Esteban", ha añadido el antólogo, que se ha centrado en poemas en español y que también ha espigado versos de Rubén Darío, Alfonsina Storni, Oliverio Girondo, Ernestina de Champourcin, Carlos Bousoño, Claudio Rodríguez, Jesús Munárriz y los hermanos Juan Luis y Leopoldo María Panero, entre otros.

“Mi gran descubrimiento a la hora de hacer esta antología se lo debo a (la editora) Marie-Christine del Castillo-Valero, que me dio a conocer la obra del poeta y cura mexicano Alfredo Placencia, del que solo he podido seleccionar tres poemas de entre los muchos que le dedicó a sus propios perros, especialmente a Melenik".

"Sus versos son de una ternura y amor descomunal, los consideraba sus amigos, sus únicos parientes; y lo que digo de Placencia lo podría decir también de otro gran poeta, Miguel d’Ors, que a lo largo de toda su obra le ha dedicado un puñado de poemas intensos y amorosos a los perros que ha tenido”.

Álamo, que ha ejercido como profesor y sigue haciéndolo como editor y que también publicó para la editorial Renacimiento una antología poética similar a esta titulada "Gatos", al ser preguntado por si su antología aspira a alguna utilidad más allá de lo meramente literario, no ha dudado en responder:

"Si existiera un cielo para los perros, a ese cielo deberían ir a parar los poetas y los poemas de esta antología". EFE

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