Budapest, 30 may (EFE).- Luis Enrique Martínez, entrenador de París Saint-Germain aseguró en rueda de prensa después de la final de la Liga de Campeones este sábado que tras su segundo título consecutivo con el equipo de la capital francesa se siente como en un sueño, aunque reconoció que el de hoy fue un partido muy difícil.
“Los sentimientos ahora sólo pueden ser positivos. Siento que estoy en un sueño, estoy contento”, afirmó el técnico asturiano ante la prensa después de la final.
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Luis Enrique reconoció que el rival de esta noche, el Arsenal es uno de los más fuertes del mundo y que ambos han jugado en un alto nivel. “Ha sido un partido muy duro, de mucho sufrimiento”, opinó el entrenador gijonés, que destacó que su rival “en balones parados es uno de los equipos más fuertes”.
Sobre el partido, opinó que éste fue de “un altísimo nivel” y añadió que la victoria “ha sido increíble; muy difícil de conseguir”.
Al felicitar a todo el equipo, Luis Enrique -que anteriormente también había ganado otra 'Champions' dirigiendo al FC Barcelona, destacó que la plantilla ha demostrado que es capaz de luchar hasta el último momento.
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“Hoy demostramos que si incluso el rival es muy, muy duro, que sabemos resistir hasta le último minuto”, enfatizó.
Sobre la tanda de penaltis el técnico gijonés aseguró que la ha visto “con tranquilidad” y en este mismo contexto subrayó que el París Saint-Germain ha merecido la victoria final.
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“Lo hemos merecido si valoro toda la temporada”, recalcó.
Al ser interrogado sobre el futuro adelantó que él y el equipo seguirán “esta misma línea” y que “está claro que hay objetivos".
“Vamos a analizar. No hay prisa. Tenemos una plantilla hermosa”, dijo y volvió a a firmar que todos están muy felices: “es momento para festejar”.
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“Tenemos tiempo, ahora es tiempo de las vacaciones. La mayoría de los jugadores irán son sus selecciones y nosotros aprovecharemos el verano”, dijo el entrenador gijonés.
El PSG se proclamó vencedor de la Liga de Campeones por segunda vez consecutiva tras imponerse al Arsenal en la tanda de penaltis de la final disputada en el Puskás Aréna de Budapest, ante más de 61.000 aficionados.
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Después del 1-1 con el que acabó la prórroga, tras los goles de Kavi Havertz en el minuto 6 y Ousmane Dembele de penalti en el 66, el duelo se resolvió desde los once metros por 4-3 tras el fallo en el décimo lanzamiento del brasileño Gabriel Magalhaes. FE
mn/arh
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