
El uso de una fotografía obtenida en uno de los locales de la noche del crimen resultó clave para reactivar la investigación sobre la muerte de Soufian Mahra. Según informó Europa Press, la familia de la víctima expresó su deseo de que el jurado imponga la condena más severa al acusado, quien durante el juicio celebrado en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra sostuvo su inocencia. El sospechoso, identificado como Florian R., fue detenido en el Reino Unido a comienzos de 2024 y extraditado a España, donde se enfrenta a una petición de hasta 25 años de prisión por asesinato.
El padre y la hermana de Soufian Mahra remarcaron ante la prensa la contundencia de su demanda de justicia. Ambos declararon no tener dudas sobre la culpabilidad del ciudadano albanés Florian R., a quien atribuyen numerosas contradicciones en sus testimonios y la negativa a colaborar con la justicia en fases previas. Según publicó Europa Press, los familiares lamentaron la actitud del acusado de asegurar que acudió voluntariamente para demostrar su inocencia mientras, afirman, en su momento evitó cooperar con las autoridades. Tras tres jornadas de juicio, manifestaron su total confianza en el sistema judicial y aguardaron una decisión clara del tribunal.
A lo largo de la vista, tanto la Fiscalía como la acusación particular insistieron en que el asesinato de Soufian Mahra fue resultado de un ataque intencionado y sorpresivo. De acuerdo con el relato expuesto por el fiscal, la madrugada del 8 de junio de 2019, el acusado habría recriminado a la víctima la caída de una copa dentro del bar en Salceda, Pontevedra. La discusión, según consignó Europa Press, continuó fuera del local donde Soufian trató de apaciguar la situación. No obstante, el enfrentamiento se intensificó y, en un forcejeo, ambos se desplazaron hacia la plaza del Ayuntamiento. Allí, Mahra cayó al suelo, instante en que, según la Fiscalía, Florian R. utilizó un arma blanca para apuñalarlo. Los informes forenses señalaron que no se detectaron signos de defensa en la víctima, lo que refuerza la hipótesis de alevosía y la consideración de que el ataque se dio por sorpresa.
Durante las alegaciones finales, el fiscal argumentó que la sangre de Florian R. apareció en calles cercanas al lugar de los hechos, aunque no exactamente en la escena del crimen. También se relevó la existencia de varias gotas de sangre, de las cuales solo una coincidía con el perfil del acusado y se hallaba a 420 metros del sitio del apuñalamiento. La Fiscalía consideró suficiente el cúmulo de indicios, el testimonio de los testigos presenciales, quienes identificaron al acusado en el entorno del pub la noche de los hechos, y los resultados de la inspección de la policía sobre las imágenes de videovigilancia, que, según el medio Europa Press, apuntaron razonablemente hacia Florian R. como el autor.
La defensa, por su parte, pidió la absolución del sospechoso argumentando falta de pruebas directas. Según informó Europa Press, el abogado defensor centró su intervención en resaltar la ausencia de rastros concluyentes de sangre de su cliente en la escena del crimen y criticó la interpretación de los indicios presentados por la acusación. Planteó dudas sobre la verdadera identidad del individuo captado de espaldas por dos testigos que lo observaron en calles adyacentes poco después de la confrontación, argumentando que no era posible identificarlo con certeza.
En relación con el desarrollo de la investigación tras el asesinato, Europa Press reportó que horas después del crimen la Guardia Civil arrestó a un primer sospechoso, quien tras una breve reclusión y posterior puesta en libertad resultó desligado del caso al comprobarse un error de identificación. La operación continuó bajo el nombre de Operación Parchita y se engrosó con la colaboración de nuevos testigos que aportaron imágenes y vídeos tomados el día de los hechos en distintos bares de la zona. A comienzos de 2022, la Guardia Civil cerró el cerco sobre Florian R., enviando la documentación y los informes recabados al juzgado de instrucción de O Porriño.
Según detalló el medio, tras detectar que el sospechoso había abandonado España, las autoridades activaron el procedimiento de extradición en colaboración con la policía británica y la Interpol, lo que culminó en la detención de Florian R. el 6 de enero de 2024 en el condado de Cheshire, Reino Unido. Posteriormente, el acusado fue trasladado a disposición judicial en O Porriño, acogiendo su derecho a no declarar ante el juez, quien decretó su ingreso en prisión provisional.
En el momento de su detención, además del procedimiento por el homicidio de Soufian Mahra, Florian R. tenía pendiente una causa judicial en Cambados vinculada al narcotráfico, según manifestó Europa Press. Estos antecedentes incrementaron el perfil del acusado a los ojos de la acusación, aunque la defensa insistió en centrar el debate en la falta de pruebas concluyentes sobre su implicación en el homicidio.
El juicio concluyó después de tres sesiones en audiencia pública, en las que la Fiscalía mantuvo su calificación de asesinato y la petición de hasta 25 años de prisión para Florian R. A partir del jueves siguiente, el tribunal de jurado comenzó sus deliberaciones sobre el veredicto, mientras el entorno de la víctima aguardó el resultado con la esperanza de que la justicia considerara las pruebas presentadas durante la vista oral.
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