Page apoya al Gobierno que "ha dado la cara" y critica a los "buitres políticos" que aprovechan las tragedias

El presidente autonómico valora la respuesta gubernamental y reclama evitar ataques políticos durante la crisis ferroviaria, enfatiza el respeto a las víctimas y solicita un plan nacional de infraestructuras para afrontar el crecimiento económico y social del país

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Para Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, el problema de las infraestructuras de transporte en España se remonta a la crisis financiera de 2007-2008, etapa en la que el país experimentó, según sus palabras, "un paso atrás gigantesco" en materia de inversiones. Desde este punto de vista, Page identifica tanto la crisis financiera como la pandemia posterior como factores clave que han frenado el desarrollo de redes clave en autovías, ferrocarriles y aeropuertos. Esta perspectiva fue expresada en el contexto de la crisis ferroviaria reciente, episodio que ha motivado debates políticos y sociales sobre las responsabilidades y respuestas institucionales, según publicó Europa Press.

El dirigente autonómico defendió de manera explícita la actuación del Gobierno central y del Ministerio de Transportes durante la gestión de la crisis. Consideró que ambos "no están mirando para otro lado ni escondiéndose" y subrayó que se han mantenido disponibles para atender a los medios de comunicación, incluso en circunstancias de alta incertidumbre e información aún por certificar. A criterio de García-Page, esta estrategia institucional contribuye a fomentar la transparencia y la futura obtención de conclusiones fiables a partir de los estudios que elaboren los especialistas. El medio Europa Press recogió que el presidente autonómico destacó esta disposición como un criterio diferenciador frente a crisis anteriores.

La crisis en cuestión generó un contexto de duelo nacional debido al elevado número de víctimas mortales. Ante este escenario, el presidente regional insistió en que la discusión política no debe contaminarse con ataques oportunistas. En sus declaraciones, García-Page lamentó que existan "buitres políticos" que buscan beneficiarse del dolor, independientemente de su afiliación ideológica: "Me da exactamente igual que la dirección de una tragedia beneficie o perjudique al PSOE, al PP o a cualquier otro partido", transmitió en Fitur, de acuerdo con lo consignado por Europa Press.

En línea con el enfoque institucional, García-Page reiteró el llamado a respetar a las víctimas y a mantener la unidad social. Recordó que, durante estas circunstancias, España suele mostrar cohesión en torno al dolor colectivo. Avanzó, además, que asistirá al funeral homenaje que está previsto realizarse el día 31 en Huelva, como gesto de apoyo y respeto a los afectados.

El presidente autonómico cuestionó la rapidez con la que en España se pasa a formular acusaciones políticas, sobre todo en contextos luctuosos donde permanecen abiertas investigaciones oficiales. Al ser preguntado sobre las peticiones de dimisión dirigidas al Ejecutivo desde la oposición y ciertos socios parlamentarios, alertó sobre el peligro de actuar precipitadamente en la atribución de responsabilidades. "En España la política se hace muy deprisa", advirtió, y añadió que discutir sobre destituciones en contextos con fallecidos requiere una cautela particular, tanto judicial como moral. En este marco, reclamó "una inmensa prudencia" y sugirió dejar trabajar a la comisión de investigación constituida para esclarecer los hechos. "Está todavía en pura investigación y hay que ser respetuosos con lo que vaya arrojando", aseveró, tal como reportó Europa Press. Resaltó que, más adelante, se deberán rendir cuentas y extraer conclusiones que puedan suponer responsabilidades políticas, pero que este proceso no debe acelerarse ni producirse en medio de la conmoción.

Sobre el déficit estructural de inversiones, García-Page indicó a Europa Press que las infraestructuras han resultado ser recurrentemente "los paganinis" de las sucesivas coyunturas económicas adversas, tanto la crisis financiera global como la recesión asociada a la pandemia. Relacionando este trasfondo con los problemas actuales, remarcó que las infraestructuras del país muestran síntomas claros de saturación y subcapacidad: carreteras que resultan insuficientes, líneas ferroviarias incapaces de absorber el flujo actual de pasajeros y mercancías, y aeropuertos experimentando niveles de ocupación elevados. A su entender, todos estos factores son una manifestación del auge económico y del crecimiento del turismo y la actividad comercial en España, fenómeno cuya gestión adecuada pasa por reforzar la dotación y mantenimiento de las infraestructuras.

Para abordar estos retos, el líder socialista abogó por la puesta en marcha de un plan nacional de inversión en infraestructuras con un horizonte temporal de al menos una década. Dicha estrategia contemplaría no solo la modernización sino también el fortalecimiento de las redes ya existentes, adaptándose al contexto de incremento en las demandas del transporte. De acuerdo con las declaraciones recogidas por Europa Press, García-Page defendió la idea de diseñar una "segunda generación de inversiones" capaz de dar respuesta a los desafíos estructurales y a las necesidades futuras de movilidad, competitividad y seguridad.

El debate acerca de la responsabilidad y la transparencia en la gestión de crisis como la ferroviaria se sitúa, según García-Page, en la obligación de las instituciones de comunicar y ofrecer explicaciones sólidas. Sostuvo que mantenerse accesibles ante los medios de comunicación, incluso en etapas de información parcial, permite aventurar una mayor claridad en el esclarecimiento de los hechos cuando finalicen las investigaciones encargadas a especialistas.

Finalmente, en el entorno de la tragedia y la posterior gestión política, el presidente de Castilla-La Mancha insistió, de acuerdo con lo publicado por Europa Press, en la necesidad de separar la investigación y la búsqueda de la verdad de los intereses políticos inmediatos. Sostuvo que únicamente respetando el proceso y actuando con prudencia será posible extraer conclusiones basadas en análisis rigurosos y respetuosos hacia las víctimas y sus familias.