Los zoológicos demandan una ley de grandes simios basada en la ciencia, sin marca moral

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Madrid, 16 ene (EFE).- El debate sobre si la futura ley de los grandes simios debe tener en cuenta solo la evidencia científica o incluir también consideraciones morales ha reunido este viernes en el Congreso de los Diputados a un centenar de especialistas, convocados por la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA), partidaria de ceñirse a lo que dicta la ciencia.

El director ejecutivo del Proyecto Gran Simio, Pedro Pozas, ha defendido por el contrario la introducción de consideraciones éticas y ha hecho especial énfasis en la prohibición de la reproducción en cautividad, que sí aprueban los zoos.

Los grandes simios (bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes), pertenecientes a la familia de los Homínidos, cuentan en España con una población de unos 150 individuos.

Javier Almunia, presidente de AIZA, ha pedido que la evidencia científica sea "la única verdad a la hora de regular sus derechos".

El debate pretendía promover la protección de los grandes simios tanto en el medio natural como bajo cuidado humano.

"El objetivo de esta jornada es dar voz a la ciencia, que ha sido excluida del debate y del desarrollo normativo", ha dicho Almunia, que ha lamentado "la animadversión de quienes tildan a los zoológicos de maltratadores de animales" y ha destacado que los parques "están reconocidos como herramientas de conservación".

En la misma línea, Ana Fidalgo, presidenta de la Asociación Primatológica Española, ha defendido que "una ley eficaz debe integrar bienestar y conservación".

"Los zoológicos son aliados estratégicos en conservación y educación. La ciencia no justifica el cautiverio, lo transforma en una herramienta para proteger individuos y especies", ha asegurado.

Miquel Llorente, experto en comportamiento animal, ha tumbado algunos "mitos" sobre los grandes simios, como que los zoológicos son peores que los santuarios, que la cautividad causa trastornos mentales o que no se pueden romper las familias.

"La dispersión es un fenómeno natural. No existe en ellos el concepto de familia como lo entendemos los humanos", ha asegurado.

Josep Call, catedrático de la Universidad de St Andrews, ha indicado que "la evidencia empírica no es el único componente, pero el fundamental para tomar decisiones" y ha pedido "rigor, consistencia y diálogo" para elaborar la ley.

 También han intervenido en el debate Tomás Marqués, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, que defiende que el trabajo con los animales en cautividad ayuda a los que están en estado salvaje; y Xavier Manteca, catedrático de la Autónoma de Barcelona, para quien "la estrategia no es tanto prohibir como trabajar para que los estándares de bienestar animal sean cada vez más exigentes".

Pedro Pozas ha sostenido en cambio que "las leyes no son extensiones de la ciencia ni se rigen por sus postulados".

"Los grandes simios son individuos con identidad, memoria y vínculos afectivos. La pregunta no es si podemos reproducirlos en cautividad, es si debemos hacerlo. Es una cuestión moral", ha incidido.

Pozas ha considerado que ningún poder debe autorizar el nacimiento de un gran simio para que pase su vida en cautividad y satisfacer "un sistema de exhibición".

La reproducción en cautividad, ha opinado, "incrementa el sufrimiento" de los individuos y "alimenta el tráfico ilegal".

Ningún zoo europeo, ha comentado, ha reintroducido con éxito un gran simio en su entorno salvaje. Tampoco ha reconocido el papel educativo de los parques porque exhibir un gran simio en una instalación "normaliza el encierro".

José Ramón Becerra, director general de Derechos de los Animales del Ministerio de Derechos Sociales, ha admitido la dificultad de "integrar la visión científica con la jurídica, la ética, la económica y la social" y ha abogado por llegar a un entendimiento entre las dos posturas expuestas hoy.

"El cocimiento científico con valores éticos es una combinación imbatible para hacer mejoras. Este doble enfoque es más enriquecedor", ha afirmado.

Becerra ha celebrado "la evolución social meteórica" en la percepción del uso que los humanos pueden hacer de los animales en espectáculos: un 85 % es contrario.

El último borrador del anteproyecto de ley, de diciembre de 2025, reconoce a los grandes simios el derecho a la vida, la libertad y la integridad física y psíquica.

El texto prohíbe la tenencia excepto en zoológicos o centros de rescate, así como la compra, venta o cesión, excepto si esta mejora sus condiciones de vida.

Determina que solo podrán exhibirse ante grupos reducidos de personas y con fines educativos, prohíbe la reproducción en cautividad con la única excepción de los proyectos de colaboración internacional y prioriza la reintroducción en sus hábitats naturales. Se veta asimismo el uso para experimentación. EFE