La defensa esgrime que el acusado del crimen machista de Nohales (Cuenca) era un adicto y que no actuó con con alevosía

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La defensa de C.B.R., acusado por el crimen machista de Nohales de marzo de 2022, ha esgrimido que no se puede calificar como asesinato la muerte de la víctima al no existir alevosía. En su lugar, ha propuesto la tipificación de los hechos como un delito de lesiones ocasionadas con arma blanca en concurso con un delito de homicidio imprudente y, en el caso del hombre que acompañaba a la víctima, que también sufrió varias puñaladas, pide que se considere delito de lesiones en lugar de tentativa de asesinato.

En su primera intervención en el juicio que ha comenzado este lunes, la defensa ha incidido en la adicción a las drogas, el alcohol y el juego del acusado. Especialmente, se ha referido al consumo de cocaína, que alcanzaba un gramo de cocaína diario.

La abogada ha defendido que la situación de la separación con su pareja agravó su situación y le llevó a programas de tratamiento de adicciones y el ingreso en un centro del Proyecto Hombre. A partir de marzo de 2022, C.B.R. empezó sus salidas sin vigilancia del centro y en una de ellas se produjo el crimen.

El día anterior de los hechos, "movido por el síndrome de abstinencia", el procesado, tras una comida familiar, puso una excusa y se dirigió a adquirir un un gramo de cocaína".

Según la defensa, acudió a la finca de Nohales, donde mató a la víctima, con el objetivo de encontrar dinero u otros objetos de valor en esa vivienda, de la que había hecho una copia de las llaves con ese fin.

Al encontrarse a la víctima, V.C.A.S., en compañía de otra persona, "acudió fuera de sí a la vivienda de su madre", donde cogió un cuchillo a pesar de los forcejeos con su familia, que intentaron frenarlo.

Finalmente, según los hechos descritos por la defensa, el acusado entró con las facultades volitivas anuladas por el estado de alteración en el que se encontraba y atacó a V.C.A.S. y a su acompañante.

Posteriormente, se intentó quitar la vida, asestándose puñaladas en el abdomen, cuando se encontró con los agentes de la Guardia Civil a las puertas de las fincas de Nohales.

La defensa ha asegurado ante el tribunal el arrepentimiento de los hechos por parte de su cliente.