La reciente puesta en marcha del mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) en la Unión Europea, que obliga a los importadores de fertilizantes y otros productos con altas emisiones a asumir costes relacionados con el CO₂, ha generado un nuevo debate sobre la competitividad y la autonomía del sector de fertilizantes en el continente. Fertilizers Europe, organización que agrupa a los principales productores europeos del ramo, manifestó su rechazo a la propuesta de la Comisión Europea de suspender temporalmente los aranceles a estos productos. Según informó EFECOM, la patronal considera que esta iniciativa pone en peligro a una industria que ya enfrenta presiones significativas en el actual contexto económico y regulatorio.
De acuerdo con lo publicado por EFECOM, la Comisión Europea busca aliviar la carga financiera de los agricultores mediante la suspensión temporal de los aranceles a los fertilizantes importados. Sin embargo, Fertilizers Europe sostiene que esta medida supone un riesgo inaceptable para la industria, pues afectaría negativamente su competitividad. La entidad señaló en su comunicado que “cualquier acción que socave aún más la competitividad de un sector ya de por sí estresado” resulta perjudicial para la economía europea. El organismo insistió en la necesidad de garantizar un “marco regulatorio predecible y estable”, al considerar que solo de esta manera puede asegurarse un suministro fiable, estimular inversiones y proteger la autonomía estratégica de Europa.
El anuncio de Bruselas, interpretado por la Asociación Europea de Fabricantes de Fertilizantes como contradictorio, ha sido objeto de críticas por parte de la patronal y de la Asociación Española de Fabricantes de Fertilizantes (Anffe), que expresó su respaldo a la postura europea. Fertilizers Europe califica como contradictorio que la Comisión reconozca la importancia de mantener una industria de fertilizantes sólida para evitar dependencias externas, al mismo tiempo que plantea medidas que, a juicio de la patronal, debilitan las capacidades del sector dentro del territorio europeo.
La activación desde enero de 2024 del CBAM, denominado comúnmente “arancel al carbono”, supone que los fertilizantes y otros bienes intensivos en emisiones deberán asumir un sobrecoste basado en la cantidad de dióxido de carbono incorporado en su producción. Según Fertilizers Europe, cualquier suspensión de este mecanismo sobre los fertilizantes supondría una desventaja para los productores de la Unión, quienes han enfrentado históricamente competencia de países sin precios al carbono y con estándares ambientales que consideran más laxos. EFECOM recogió la declaración de la patronal: “Durante años, los productores de la UE se han enfrentado a una competencia desleal de regiones sin precios del carbono y con estándares ambientales significativamente más bajos”.
La organización advirtió sobre los riesgos de modificar la política de ajustes al carbono en la frontera común. Fertilizers Europe alertó que “dar marcha atrás ahora pondría a Europa en un grave riesgo de perder su base industrial y volverse totalmente dependiente de importaciones con alto contenido de carbono”, situación que, según el sector, atentaría contra la seguridad de suministro y la soberanía productiva en el ámbito de los fertilizantes.
En su comunicado, la asociación recalcó la importancia de mantener regulaciones consistentes y previsibles, tanto para proteger la industria como para promover las inversiones necesarias en un contexto marcado por la transformación energética y las exigencias climáticas. Fertilizers Europe también defendió la transparencia de los costes del carbono y reclamó al Ejecutivo comunitario que no debilite instrumentos diseñados para proteger a la industria europea frente a prácticas consideradas desleales por parte de otras regiones.
La propuesta de la Comisión Europea, enmarcada dentro de los intentos por apoyar a los agricultores afectados por el encarecimiento de los insumos y la volatilidad en los mercados internacionales, suscita resistencias dentro del propio sector que, según Fertilizers Europe y la patronal española Anffe, teme un incremento de la competencia de importaciones procedentes de países con menores exigencias climáticas. Estas organizaciones sostienen que la suspensión de aranceles y del CBAM puede favorecer el ingreso de productos con mayor huella de carbono, desplazando la producción interna y comprometiendo los objetivos de autonomía y sostenibilidad.
Fertilizers Europe reiteró la necesidad de que la política europea priorice la estabilidad regulatoria para afrontar los retos de suministro, la transición ecológica y la competencia internacional. Según consignó EFECOM, el sector insistió en su oposición a iniciativas que, según interpreta, encarecen la situación de un tejido productivo que ya presenta signos de estrés y cuya resistencia consideran esencial para la seguridad alimentaria y la autonomía estratégica de Europa.
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