El PSOE pierde cinco de las 25 votaciones del primer Pleno tras la ruptura de Junts

El partido socialista vio bloqueadas varias de sus propuestas clave por alianzas entre populares, Vox y Junts, lo que permitió avances de la oposición, mientras el Ejecutivo conservó a última hora el respaldo suficiente para sortear varias mociones críticas impulsadas por rivales

Guardar

La abstención de Junts y el respaldo puntual del Partido Nacionalista Vasco (PNV) marcaron la diferencia en varias votaciones del primer pleno del Congreso tras el distanciamiento de Junts respecto al Gobierno de coalición. El PSOE, junto a Sumar, afrontó este martes la pérdida de cinco de las 25 votaciones celebradas, mientras la oposición, compuesta principalmente por el Partido Popular (PP), Vox y Junts, capitalizó estas fracturas y logró avances relevantes. Según reportó El País, una de las derrotas más significativas se produjo cuando el PP consiguió que se aceptara a trámite una proposición de ley para limitar la designación del responsable de protección de datos dentro de la Fiscalía General del Estado, a pesar de la oposición del bloque gubernamental.

El medio El País detalló además que los socialistas y sus socios también perdieron cuatro de los nueve puntos en una moción promovida por el PP sobre inmigración. La abstención de Junts resultó determinante y, en algunos casos, el apoyo puntual del PNV contribuyó a consolidar estas victorias de la oposición. Aun así, el Ejecutivo evitó la reprobación de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, una iniciativa impulsada por Vox, gracias a un último esfuerzo de sus aliados parlamentarios.

El contexto de estas derrotas se inscribe en una estrategia que el Grupo Popular viene aplicando desde que comenzaron las dificultades del Gobierno en sumar apoyos estables. El PP suele presentar sus iniciativas divididas en múltiples puntos y solicitar votaciones diferenciadas para cada uno. Este procedimiento incrementa la probabilidad de que el PSOE y sus socios puntuales sufran reveses parlamentarios, especialmente en un escenario donde las alianzas tradicionales se han debilitado. Según consignó El País, otros partidos como el PNV y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), considerados aliados habituales del Ejecutivo, también se sumaron a este método.

La actual legislatura ya ha registrado varios antecedentes negativos para el Gobierno en términos de derrotas parlamentarias. El País recordó que el PSOE ha visto rechazada una de sus principales reformas, la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas propuesta por la vicepresidenta Yolanda Díaz. Además, se desaprobaron cuatro decretos ley: uno correspondiente a los cambios en la administración de la Justicia a finales de 2023; dos en enero de 2025, dirigidos al gravamen al sector energético y un paquete de medidas sociales como la revalorización de las pensiones, ayudas al transporte público y la protección frente al corte de suministros básicos; y el último en julio, con acciones para reforzar la red eléctrica.

El País precisó que a estas iniciativas fallidas se suman leyes del Gobierno como la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, la cual fue inicialmente rechazada pero más tarde recuperada, así como la senda de estabilidad presupuestaria en varias ocasiones y el tratado hispanofrancés, que el PP impugnó ante el Tribunal Constitucional. Otra muestra de la inestabilidad parlamentaria se dio en mayo de 2024, cuando el Ejecutivo optó por retirar su reforma de la Ley de Suelo ante la falta de respaldo suficiente.

El medio indicó que los reveses legislativos no se han limitado a las propuestas del propio Gobierno. Iniciativas relacionadas con la lucha contra la prostitución, reformas en la ley de Extranjería, el testamento vital, la política de vivienda –acordada con el PNV–, y el traspaso de competencias en inmigración a Cataluña, firmado con Junts, también se han visto frustradas por la oposición y la ausencia de respaldo de algunos socios clave.

Según publicó El País, incluso las proposiciones legislativas impulsadas por socios de Gobierno han encontrado obstáculos, como una regulación sobre alquileres de temporada, un proyecto de Sumar para crear una Oficina de Prevención de la Corrupción y una reforma del Bloque Nacionalista Galego (BNG) para la reducción de jornada laboral. El rechazo de PP, Vox y el respaldo de Junts ha sido fundamental para frenar estas apuestas legislativas.

A este escenario se suma que, durante la legislatura, han avanzado en la tramitación en el Congreso media docena de proposiciones de ley que han contado con el voto contrario del PSOE. Entre ellas figura una iniciativa de Sumar para conceder la nacionalidad española a saharauis nacidos bajo administración española. Según consignó el medio, hasta siete iniciativas legislativas del PP han logrado iniciar su tramitación parlamentaria pese al desacuerdo del Gobierno, como la relajación de la protección al lobo ibérico, el refuerzo de la atención sanitaria en verano, la exigencia de autorización parlamentaria para el envío de material militar al extranjero, la reforma de la Ley de Costas, la transformación del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y propuestas sobre energía nuclear.

El País explicó que muchas de estas iniciativas opositoras han quedado bloqueadas en su desarrollo posterior mediante la extensión de los plazos para presentar enmiendas, una herramienta útil para la mayoría gubernamental en la Mesa del Congreso ante la aritmética parlamentaria. La misma táctica se ha aplicado a proyectos enviados desde el Senado, donde el PP sostiene mayoría absoluta. Además, la oposición ha logrado introducir enmiendas en leyes impulsadas por el Gobierno, como en las leyes de Paridad, Eficiencia del Servicio de la Justicia, Prevención del Desperdicio Alimentario y en reformas fiscales, estableciendo una dinámica de competencia legislativa constante.

El desgaste del Ejecutivo se ha reflejado también en el terreno político-personal. Según El País, tres integrantes del Gobierno figuran entre los ministros reprobados por la Cámara en la actual legislatura: Fernando Grande-Marlaska (Interior), Óscar Puente (Transportes) y Ana Redondo (Igualdad). Otros responsables ministeriales han sorteado reprobaciones en situaciones similares sólo por los cambios en el equilibrio parlamentario en cada votación.

El récord de derrotas en pleno único tuvo lugar el 19 de diciembre de 2024, cuando el PSOE y sus aliados sufrieron 23 reveses en una sola sesión. La tendencia reciente, aunque menos acentuada, mantiene al Gobierno bajo presión constante, con la oposición aumentando su capacidad de forzar votaciones y sumar triunfos parciales mediante el cambio de alianzas y la fragmentación del voto. Según el análisis de El País, la situación evidencia la volatilidad del actual equilibrio en el Congreso y la dificultad del Ejecutivo para consolidar mayorías estables que permitan aprobar sus principales medidas legislativas.