Dos velocidades del duelo y la crisis de la vivienda en la nueva película de Belén Funes

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Málaga, 16 mar (EFE).- En una ciudad como Barcelona en la que la crisis de la vivienda expulsa a la ciudadanía de sus casas, una mujer y su hija han de sobrellevar el duelo por la muerte de un ser querido. Ésta es la historia de 'Los tortuga', la nueva película de Belén Funes, a competición en el Festival de Málaga.

La cineasta y la actriz protagonista, la chilena Antonia Zegers, han presentado el largometraje este domingo en la ciudad andaluza y han hablado con EFE.

Duelo, dolor; vivienda, desahucio; campo, ciudad. Son varias las columnas en las que se apoya la segunda película de Funes tras 'La hija de un ladrón', que le granjeó premios en Málaga y el Goya a la mejor dirección novel.

Por un lado, en 'Los tortuga', cuyo título, como explica uno de los personajes de la película, procede de familias migrantes andaluzas que durante la posguerra salieron de sus tierras con sus casas en maletas o sobre las espaldas, están dos mujeres, madre e hija, "bajo una presión muy fuerte, que es su presente", indica la directora, nacida en Barcelona, hija de familia jienense.

"Porque no son sólo una madre e hija atravesando un duelo, sino un presente muy complicado en una ciudad en la que las cosas son cada vez más difíciles. 'Los tortuga' es una intersección de varios dolores, y no es sólo la pérdida de la casa; es también la historia familiar, la memoria, la pérdida, la sensación de que es el peor momento de sus vidas", asegura Funes.

Zegers es Delia, la madre, noqueada por la muerte repentina de su pareja. No puede aceptarlo, niega su nueva realidad mientras trabaja en el taxi de su marido durante las noches de Barcelona.

Elogia la dirección de Funes y la historia de 'Los tortuga', porque "no es un retrato lineal". "Son las capas que tenemos mientras vivimos, porque al mismo tiempo que maldecimos vivir, adoramos vivir. Son dos mujeres (madre e hija) vivas. Ésta es una película arraigada en la vida hablando de la muerte", puntualiza.

Y una historia, añade Funes, de un duelo a dos velocidades y desde dos generaciones distintas. Una madre como "una torre" y una hija que quiere entender su fragilidad como una fortaleza.

Para documentarse sobre la crisis de la vivienda que sufre España, Funes asistió semanalmente, mientras escribía el guión, a las reuniones del Sindicat de Llogateres, y en una de ellas conoció a una mujer con una hija que estaba a punto de quedarse sin vivienda.

Funes confiesa que "no podía hacer una película sobre Barcelona sin hablar" de este problema estructural en la economía española, actualmente. Ella lo ha padecido en persona. "El problema del alquiler ha marcado mi economía y me ha hecho vivir de una forma precaria", destaca.

En la representación del mundo rural, para lo que Funes acudió a los olivares jienenses de su familia, buceó en su propia vida. "Pero esos olivares van a desaparecer", apunta en una muesca de preocupación sobre el futuro el sector primario. "Acabaremos comiendo placas fotovoltaicas", sostiene.

Funes quiso contar con la chilena Zegers. Lo tuvo claro. Su encuentro fue "poético".

Dice la actriz, vista en películas como 'No', de Pablo Larraín, que recibió una llamada de la cineasta en pleno confinamiento, año 2020, durante la pandemia. Le envió el guión por correo ordinario, 110 folios en la primera versión. Fue "poético", dice. EFE

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