Madrid, 3 mar (EFE).- Pedro Pablo Rubens se ha hecho aún más grande este lunes en el Museo del Prado con el regreso de forma temporal de 'El martirio de San Andrés', un lienzo de la etapa final del artista, con motivos religiosos, con el que la pinacoteca reúne a cerca de cien cuadros del taller del pintor favorito de Felipe IV.
Estas son algunas de las características de este óleo deslumbrante, propiedad de la Fundación Carlos Amberes, que lo ha cedido temporalmente al museo hasta que finalicen las obras de rehabilitación de su sede, que se espera sea en 2026.
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Así lo han señalado en rueda de prensa Javier Solana, presidente del Real Patronato de El Prado, y patrono también de la fundación, y el presidente de la misma, el periodista Miguel Ángel Aguilar, quienes se han sentido muy satisfechos por esta colaboración.
Y no es para menos, porque Rubens, como ha comentado el director adjunto de Conservación e Investigación de El Prado, Alfonso Palacio, en el acto de presentación de esta obra maestra, es como "una especie de ADN o de columna vertebral" de la colección del museo.
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En el museo se guardan entre noventa y cien cuadros pintados en el taller de Rubens, "más que ninguna otra colección del mundo", según Alejandro Vergara, jefe de Colección de Pintura Flamenca de El Prado. Era "hiperproductivo" y buena cuenta de ello es que se conservan de él aproximadamente 1.500 cuadros.
Esta pieza, que se puede apreciar ya en la sala 16 B del edificio Villanueva del museo, fue pintada por él cuando ya era un artista reconocido, entre 1638 y 1639, poco antes de su fallecimiento, tal y como ha explicado Vergara.
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Javier Solana ha mostrado su orgullo porque El Prado es el que más 'Rubens' exhibe en sus salas y éste, además, destaca con sus 306x216 cm de tamaño, y su marco original de los ebanistas Abraham Lers y Julien Beymar, criados de Felipe IV, un rey "obsesionado" con la pintura del prolífico pintor, según Vergara.
El lienzo fue un encargo de un agente de un importante impresor que residía en Madrid para decorar el altar mayor de la iglesia del Real Hospital de San Andrés de los flamencos, donde fue instalado en 1639.
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El hospital fue fundado en la calle de San Marcos de Madrid en 1606 para cumplir la voluntad del difunto Carlos de Amberes de dar cobijo a los pobres y peregrinos de los Países Bajos.
Se construyó una nueva iglesia en 1621, año de la reversión de la soberanía de estas provincias a Felipe IV y, según los expertos, es muy probable que el encargo de este lienzo estuviese relacionado con la intención de atraer a esta iglesia la festividad de San Andrés.
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El oleo ha presidido diferentes escenarios. Fue trasladado al monasterio de El Escorial (1844) cuando se suprimió el hospital, y en 1891 regresó a él cuando se renovó el centro sanitario. En 1978 ingresó como depósito temporal en El Prado, y desde 1989 se encuentra de nuevo en la sede de la Fundación Carlos de Amberes. EFE
(foto) (vídeo)
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