Un joven construye una casa para su madre en un terreno abandonado de 15.000 euros: “Para mí esto es una mansión”

El propietario documenta en sus redes sociales cada fase de una obra que realiza sin experiencia previa en albañilería

Imagen de archivo de una caseta de piedra en un terreno rural.
Imagen de archivo de una caseta de piedra en un terreno rural. (Canva)
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Emilio está rehabilitando dos casetas de piedra para convertirlas en una vivienda para su madre, que vive de alquiler. El joven compró por 15.000 euros una parcela rural de más de 20.000 metros cuadrados donde estaban las construcciones, sin luz, agua ni tejado, según cuenta en los vídeos de ‘Vida Inusual’, el proyecto que comparte con su pareja, Andrea.

“Mi madre vive de alquiler y le voy a construir una casa para ella”, explica Emilio al presentar el plan. Las dos edificaciones se encuentran en el mismo terreno donde la pareja instaló un contenedor marítimo que acondicionó como vivienda.

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El proyecto parte de dos espacios deteriorados, con el suelo de tierra, restos de tejas, piedras, ramas y vegetación en el interior. Emilio muestra en sus grabaciones que las paredes se mantenían en pie, pero las construcciones carecían de cubierta e instalaciones.

“Para la mayoría de la gente esto son solo cuatro piedras, para mí esto es una mansión”, afirma al enseñar el estado inicial de las casetas.

Las dos construcciones pasarán a formar una sola vivienda

La obra prevé unir ambos espacios mediante el derribo del muro que los separaba. Emilio explica que la caseta más pequeña, de unos tres por tres metros, será el baño, con ducha y espacio de almacenaje. La otra, de unos cinco por cinco metros, concentrará la cocina, la zona de descanso y un lugar de trabajo.

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En el lugar también había una chimenea, un mueble de piedra y una pieza circular perforada. Emilio decidió retirar parte de esos elementos para ganar espacio y avanzar con la limpieza. En la parte posterior de una de las casetas hay un antiguo horno de piedra, que plantea cerrar por dentro por no tener salida de humos. Su previsión es utilizar esa zona para colocar el termo y las baterías de los paneles solares.

La reforma continúa el modelo de vida que Emilio y Andrea muestran desde hace meses en sus redes sociales. Ambos reformaron un contenedor marítimo y lo instalaron en la parcela como vivienda. El joven explica que buscaba una alternativa al alquiler y a una hipoteca de larga duración.

“Tener un techo que sabes que es tuyo y que no te puede echar nadie… No sé si se llamará libertad, pero tranquilidad al menos”, defiende en uno de sus vídeos.

El Gobierno ha aprobado este martes destinar 201 millones de euros a ayudas directas a promotores privados para construir 2.500 viviendas asequibles en suelos públicos a través de Casa 47, mediante un nuevo modelo de colaboración público-privada que busca garantizar el control público sobre los precios y las condiciones de los alquileres. (Fuente: La Moncloa)

Materiales en carretilla y agua en garrafas

Emilio asegura que su experiencia previa en obras era “casi que nula”. Aprendió tareas básicas durante la reforma del contenedor y con tutoriales disponibles en internet. Ahora quiere completar la rehabilitación de las casetas por su cuenta, “de principio a fin”.

Los primeros trabajos incluyeron retirar los escombros, abrir el hueco de una ventana y reforzar zonas de los muros con ladrillos y piedra. También niveló el suelo con hormigón después de romper una gran roca que ocupaba parte del interior.

El acceso complica la obra. El coche no llega hasta las casetas, por lo que debe trasladar cemento, ladrillos, herramientas y otros materiales en carretilla. Para preparar el hormigón, lleva el agua en garrafas desde la zona donde tiene una pequeña piscina.

La estructura del tejado ya ha empezado a tomar forma. Emilio ha colocado vigas de hierro, que pinta con producto antioxidante, y prevé levantar un zuncho de hormigón para reforzar las paredes. Para cerrar la cubierta, su idea es usar paneles sándwich con aislamiento de lana de roca y un acabado interior de madera.

“Para mí tener un terreno es como un seguro”, explica Emilio sobre una parcela que, además de su vivienda actual, podrá albergar la futura casa de su madre.

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