Europa puede terminar el invierno con las reservas de gas en mínimos históricos y los precios disparados

La Agencia Internacional de la Energía alerta de que los almacenes europeos podrían situarse por debajo del 10% de su capacidad operativa a finales de marzo de 2027 si coinciden temperaturas más frías de lo habitual y problemas de suministro por el estrecho de Ormuz

Dos trabajadores en la terminal de gas natural licuado de Enagás en la Zona Franca de Barcelona. REUTERS/Albert Gea
Dos trabajadores en la terminal de gas natural licuado de Enagás en la Zona Franca de Barcelona. REUTERS/Albert Gea
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Europa se arriesga a terminar el próximo invierno con sus reservas de gas prácticamente agotadas. Los almacenes de la Unión Europea podrían situarse por debajo del 10% de su capacidad operativa a finales de marzo de 2027, un nivel que dejaría al bloque comunitario con escaso margen para responder a nuevas interrupciones del suministro o a un repunte inesperado de la demanda. La advertencia procede de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que contempla un escenario de temperaturas más frías de lo habitual y dificultades en el tránsito energético por el estrecho de Ormuz.

La situación de partida tampoco resulta favorable. Los países europeos han comenzado la campaña de calefacción con las reservas en su nivel más bajo desde 2013, lo que aumenta la presión sobre los almacenamientos durante los meses de mayor consumo. A ello se suman unos precios elevados y una demanda internacional creciente, factores que pueden reducir el volumen de gas disponible para las importaciones europeas.

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En esas circunstancias, la extracción de gas de los almacenes tendría que aumentar más de un 20% respecto a la temporada de calefacción anterior. El organismo internacional advierte de que esta necesidad de recurrir a las reservas podría agravar la vulnerabilidad del mercado, especialmente si se producen nuevos episodios de frío o problemas técnicos en las infraestructuras energéticas.

Un colchón de reservas cada vez más difícil de utilizar

El riesgo no reside únicamente en la posibilidad de quedarse sin gas, sino también en la dificultad de extraerlo cuando los depósitos se encuentran casi vacíos. La AIE recuerda que la capacidad de retirada disminuye a medida que baja el nivel de llenado y se reduce especialmente cuando las reservas caen por debajo del 30% de su capacidad operativa.

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“Esto dejaría al mercado europeo especialmente vulnerable ante cualquier imprevisto, ya sean olas de frío adicionales, fallos técnicos u otras interrupciones en el suministro; dado que la tasa a la que se puede extraer gas de los almacenes tiende a disminuir una vez que los niveles de llenado caen por debajo del 30% de su capacidad operativa”, ha advertido la AIE en su último informe mundial sobre la seguridad del gas.

Un episodio de frío al final del invierno podría complicar todavía más el escenario, sobre todo si coincide con una producción eólica reducida. En ese caso, la necesidad de recurrir a otras fuentes de generación eléctrica aumentaría la presión sobre el gas y podría traducirse en una mayor volatilidad de los precios e incluso en interrupciones del suministro.

Europa tendrá que llenar sus depósitos a contrarreloj durante el próximo verano

La preocupación se trasladaría también a los meses posteriores al invierno. Si las reservas terminan marzo en niveles excepcionalmente bajos, los países europeos tendrán que acelerar las compras y las inyecciones de gas durante el verano para recuperar un colchón suficiente antes de la siguiente temporada de calefacción.

Las necesidades previstas para 2027 oscilarían entre los 57.000 y los 83.000 millones de metros cúbicos, frente a una media de 50.000 millones durante los últimos cinco años. El volumen necesario dependerá de cuánto gas quede almacenado al terminar el invierno y de las condiciones del mercado internacional en los meses siguientes.

La AIE advierte de que ese esfuerzo adicional puede tener consecuencias sobre las cotizaciones. “Unas mayores necesidades de inyección pueden ejercer una presión al alza sobre los precios del gas en el mercado al contado (spot), mientras que unas tasas de llenado más bajas suelen presionar a la baja los precios del gas durante el verano”, reza el informe. La competencia por asegurar cargamentos podría encarecer las compras europeas si otros mercados también necesitan aumentar sus reservas.

El suministro dependerá de la evolución de Ormuz y de las temperaturas

No todos los escenarios contemplados por la agencia son tan desfavorables. Una resolución de las tensiones en el estrecho de Ormuz a partir de enero y unas temperaturas más suaves permitirían reducir el consumo y mejorar la disponibilidad de gas. En ese supuesto, Europa podría llegar al final del invierno con unas reservas más holgadas y afrontar con menos presión la campaña de almacenamiento estival.

Por el lado de las importaciones, la AIE prevé que los flujos hacia la Unión Europea disminuyan durante el invierno. Noruega, uno de los principales proveedores del continente, reduciría sus entregas debido a interrupciones en su producción. Parte de esa caída quedaría compensada por un aumento de hasta el 4% de las importaciones procedentes del norte de África.

En cambio, el organismo no anticipa variaciones en los flujos de gas desde Azerbaiyán y Rusia. La evolución conjunta de estos suministros, las condiciones meteorológicas y la situación en Ormuz determinará hasta qué punto Europa consigue evitar el escenario más adverso: terminar marzo de 2027 con menos de una décima parte de sus reservas y verse obligada a competir por el gas necesario para llenar de nuevo sus depósitos.

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