Rubén, encargado en una pollería: “La idea de que si el huevo flota está malo es un mito; cuando tiene unos cuantos días, el agua interna se evapora”

El tendero del Mercado de la Paz explica las razones por las que no debería preocuparnos que un huevo flote ante el contacto con el agua

El encargado de una pollería desmonta uno de los mitos más comunes sobre el huevo (TikTok / @mercadodelapaz)
El encargado de una pollería desmonta uno de los mitos más comunes sobre el huevo (TikTok / @mercadodelapaz)
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La cocina está repleta de mitos y leyendas. Muchos son ciertos, aunque otros no tienen base científica, y simplemente han sobrevivido gracias al boca a boca y a la transmisión entre generaciones. Son gestos como lanzar la pasta hacia la pared para comprobar su punto de cocción, lavar el pollo antes de cocinarlo o introducir los huevos en un vaso de agua para comprobar si están en buen estado.

Precisamente sobre este último mito ha hablado Rubén Díaz, encargado al frente de la pollería Daniel Díaz, en Madrid. Este negocio, fundado por su padre, lleva desde hace más de 30 años vendiendo huevos y carne de ave en el Mercado de la Paz, así como otras especialidades de caza mayor, menor, oca y pato. En un reciente vídeo compartido por la cuenta de TikTok del propio mercado, el mismo Rubén ha querido enterrar esta leyenda y aportar contexto a sus clientes.

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“Lo de si el huevo flota o el huevo no flota es un mito”, resume Rubén al principio del vídeo. Efectivamente, hay huevos que consiguen flotar al entrar en contacto con agua y otros que se hunden dentro del vaso; pero eso no significa que ninguno de los dos esté necesariamente en mal estado. “Los huevos tienen un 60 o 70% de agua. Por eso, si el huevo recién puesto lo pones en un vasito, se hunde”, explica. En cambio, cuando tiene ya unos cuantos días, “ese agua se evapora, crea cámaras de aire dentro del huevo y ese huevo tiende a flotar”.

Pero eso no significa que esté malo. “Si flota, no lo tiréis”, nos avisa el pollero. Este proceso es un cambio natural, que se produce inevitablemente por los efectos del calor y el tiempo. “Sobre todo en verano, que hace mucho calor y mucho sol, ese agua se evapora y crea cámaras de aire; por eso el huevo flota”, aclara Rubén. Pero lo único que indica es que el huevo se ha puesto hace más días; siempre que esté dentro de la fecha de caducidad y no presente síntomas visibles, se podrá consumir sin problema.

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“El olor, el aroma y la vista son lo que nos indica que el huevo esté bueno o malo”, nos indica el experto, antes de recordarnos que los huevos tienen, por lo general, entre 20 y 25 días de caducidad.

Cómo conservar correctamente los huevos

Es uno de los ingredientes más saludables del mundo animal, pero lo cierto es que el consumo de huevos tiene riesgos importantes para la salud si no se conservan de la forma adecuada. Su manejo incorrecto expone a quien los consume a infectarse de bacterias peligrosas como la Salmonella, un problema aún frecuente, especialmente durante el verano.

Aunque en el supermercado se encuentran a temperatura ambiente, lo más recomendable según la AESAN es guardar los huevos en la nevera. La normativa europea permite que los huevos se vendan sin refrigerar para evitar contrastes térmicos durante el transporte hasta los domicilios.

Por qué es recomendable guardar los huevos en la nevera, según la AESAN (Magnific)
Por qué es recomendable guardar los huevos en la nevera, según la AESAN (Magnific)

Sin embargo, una vez en casa, la AESAN aconseja guardarlos a una temperatura por debajo de los 10 ℃. Esta medida no solo prolonga la vida útil del huevo, que se estima en 28 días desde la puesta, sino que previene alteraciones y reduce el riesgo de intoxicaciones alimentarias.

Si prefieres dejarlos fuera de la nevera, es importante que no sufran cambios bruscos de temperatura. Evita dejarlos al sol o en lugares muy calurosos, como el coche o encima de electrodomésticos como el horno o el microondas.

El organismo público recuerda además que los huevos no deben lavarse nunca. Algunas personas recurren a esta práctica para eliminar impurezas, pero lo cierto es que la cáscara ya funciona como barrera protectora para el huevo ante agentes externos. “Tales prácticas pueden dañar su cáscara, que constituye una barrera eficaz contra la entrada de bacterias”, explican desde la AESAN.

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