Compartir piso ya no es cosa de jóvenes: uno de cada cinco inquilinos supera los 35 años y aumenta la demanda de los mayores de 60

La mitad de los que buscan habitaciones tienen más de 25 años y el alquiler que pagan se ha disparado un 86% en cinco años hasta alcanzar los 498 euros al mes de media

Una joven estudia en un escritorio con libro y portátil. La habitación tiene una cama, sillón con ropa, armario, chimenea decorativa y ventana con cortinas.
Una joven estudia en su habitación de alquiler. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Compartir piso sigue siendo una de las principales alternativas para acceder a una vivienda en alquiler, pero el perfil de quienes recurren a esta fórmula comienza a alejarse de la imagen tradicional del estudiante o del joven recién incorporado al mercado laboral. El tipo de inquilino más frecuente es el de una mujer de entre 18 y 25 años, aunque casi uno de cada cinco demandantes de una habitación ya supera los 35 años, según datos de pisos.com.

Por provincias, Madrid y Barcelona concentran el 44,84% de la demanda de habitaciones, frente al 43,78% de 2021. Si se atiende únicamente a sus capitales, ambas reúnen el 36,47% de las búsquedas, frente al 35,33% de hace cinco años. Por sexos, las mujeres representan el 54,74%, frente al 45,26% de los hombres.

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La mayoría femenina se repite entre las diez provincias con mayor demanda. Granada encabeza la clasificación, con un 59,94% de mujeres, aunque ligeramente por debajo del 60,26% registrado en 2021. El cambio más significativo se produce en Las Palmas, que ha pasado de ser la única provincia de este grupo donde los hombres eran mayoría a presentar ahora el reparto contrario.

Los mayores de 60 años suponen el 2,29% de los inquilinos de cuartos

Por edades, los jóvenes de entre 18 y 25 años siguen concentrando la mitad de la demanda, con un 50,78%. Les siguen quienes tienen entre 26 y 35 años, que representan el 29,38%; los de 36 a 45 años, con un 10,97%; y los de 46 a 60, con un 6,58%. Los mayores de 60 años son el grupo que más peso gana en el último lustro, al pasar del 2,08% al 2,29% de la demanda.

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Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, asegura que el precio de la vivienda y del alquiler seguirá subiendo este año a no ser que España viva una crisis económica originada por la guerra en Oriente Medio.

Visto desde el otro extremo de la tabla, el 49,22% de quienes buscan habitación supera los 25 años, y el 19,84% pasa de los 35. Es decir, uno de cada dos demandantes ya ha superado los 25 años y uno de cada cinco se encuentra por encima de los 35.

“Un inquilino de mediana edad suele llegar al piso compartido después de una separación, de un traslado laboral o con un sueldo que no alcanza para pagar un alquiler en solitario. La habitación hace de red de seguridad en etapas de la vida en las que, con otro mercado, nadie se plantearía compartir cocina con desconocidos”, explica Ferran Font, portavoz y director de Estudios de pisos.com.

El precio de una habitación se dispara un 86% en un lustro

En cuanto al alquiler medio de una habitación en España ha pasado de 267,79 euros mensuales en 2021 a 498,20 euros en 2026. El incremento alcanza el 86% en apenas cinco años, una subida que no ha provocado, sin embargo, grandes cambios en la composición de la demanda.

En los últimos cinco años, los jóvenes de 18 a 25 años han pasado de representar el 51,10% al 50,78% actual, mientras que el grupo de 26 a 35 años apenas ha variado, del 29,29% de 2021 al 29,38% de ahora. También se mantiene prácticamente estable el peso de los inquilinos de 36 a 45 años, que ha pasado del 10,95% al 10,97%.

El único avance significativo corresponde a los mayores de 60 años, cuyo peso relativo aumenta del 2,08% al 2,29%. En conjunto, los mayores de 25 años han pasado de representar el 48,90% de la demanda al 49,22%.

“Que el perfil haya resistido cinco años de subidas casi sin moverse dice mucho de la situación del mercado. Quien busca habitación se ha convertido en un demandante cautivo, que asume cada incremento porque por debajo de una habitación ya no queda ninguna otra opción de vivienda”, señala Font.

Granada se rejuvenece y Baleares marca la excepción

Las diferencias territoriales son más visibles cuando se analiza la edad de los inquilinos. Granada concentra el mayor porcentaje de jóvenes de entre 18 y 25 años, con un 71,05% ahora, frente al 65,37% de 2021. El crecimiento de este grupo se produce mientras pierden peso los inquilinos de edades intermedias.

Un hombre con mochila y una mujer con bolso miran un cartel blanco de "Se alquila" en una ventana abierta de un edificio de ladrillo rojo con persianas verdes.
Dos jóvenes miran un cartel de "Se alquila" colgado en la ventana de un edificio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Baleares ocurre lo contrario. Es la única provincia entre las diez con mayor demanda donde los inquilinos de 26 a 35 años superan a los de 18 a 25. El primer grupo representa el 41,98%, frente al 35,98% de los más jóvenes. Barcelona también refuerza su perfil de adulto joven: los demandantes de entre 26 y 35 años pasan del 33,84% al 34,61%.

Font explica este resultado debido a que en Baleares “la habitación funciona ya como alojamiento para trabajadores. Compite por las mismas viviendas que el alquiler turístico y la ocupan, sobre todo, personas con un empleo en las islas que necesitan vivir cerca de él”.

El dirctor de estudios incide en que en mercados así, “compartir piso se convierte en un requisito para poder aceptar un trabajo, algo que debería preocupar a cualquier economía que dependa de atraer mano de obra”.

Vizcaya concentra a los inquilinos más mayores

La provincia de Vizcaya lidera los tres tramos de mayor edad: un 18,09% de los demandantes de habitaciones tiene entre 36 y 45 años; un 8,19%, entre 46 y 60; y un 1,71% supera los 60 años.

En total, el 27,99% de quienes buscan habitación en Vizcaya tiene más de 35 años, aunque el porcentaje ha descendido respecto al 32,11% de 2021. La provincia ya ocupaba el primer puesto en los grupos de mayor edad hace cinco años.

Ante el actual escenario, Font sostiene que “hace falta un parque asequible pensado para quien vive solo, un tipo de hogar cada vez más numeroso en España y que hoy encuentra muy pocas alternativas fuera de la habitación compartida. Sin esa oferta, dentro de cinco años volveremos a describir exactamente el mismo perfil”.

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