José Abellán, cardiólogo: “La microbiota y el corazón están relacionados entre sí”

El experto alerta sobre cómo el desequilibrio en la flora digestiva favorece la permeabilidad intestinal y aumenta el riesgo de sufrir un infarto

Hombre con problemas de corazón (Shutterstock)
Hombre con problemas de corazón (Shutterstock)
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Cuidar la salud cardiovascular suele asociarse de forma casi automática al control de la presión arterial, la reducción del estrés o la eliminación del tabaco. Sin embargo, la ciencia ha puesto el foco en un factor crucial que suele pasar desapercibido: el estado de la microbiota intestinal. Los millones de microorganismos que habitan en el tubo digestivo no solo condicionan la digestión, sino que desempeñan un papel determinante en el bienestar del sistema circulatorio.

El cardiólogo José Abellán ha explicado a través de un vídeo en su cuenta de TikTok el impacto directo que el estilo de vida tiene sobre la flora digestiva, señalando que “aspectos como lo que comes, algunos fármacos o la no realización de ejercicio pueden provocar que los millones de microorganismos que conforman tu microbiota cambien y se sustituyan por otros”, un desequilibrio bacteriano que no se limita a la digestión, sino que desencadena una serie de reacciones en cadena con un impacto directo en la circulación sanguínea.

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El especialista señala que el deterioro de estos hábitos termina afectando a la barrera intestinal: “Dañan la pared de tu intestino permeabilizándola, permitiendo que pasen a tu circulación algunos microorganismos u otros tóxicos donde no deberían estar”. Una vez que estas sustancias indeseadas penetran en el torrente sanguíneo, el riesgo de sufrir un evento cardiaco se dispara, ya que, según apunta Abellán, “sabemos que ahí pueden promover la creación de placas de ateroma que luego dan lugar a un infarto”.

Hombre caucásico de mediana edad con barba y suéter azul, con las manos sobre su estómago y una expresión de dolor en la cara, de pie al aire libre
Dolor de estómago.

Mecanismos metabólicos que elevan el riesgo cardiaco

El impacto de una microbiota desequilibrada va mucho más allá de la permeabilidad intestinal y la formación de placas en las arterias. La alteración metabólica que produce este cambio repercute en múltiples procesos esenciales para el organismo. El doctor explica que “este cambio en tu microbiota puede afectar a tus sales biliares, lo que puede aumentar el colesterol”, una de las variables clave en las revisiones cardiológicas rutinarias.

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Al mismo tiempo, el desequilibrio favorece una respuesta inflamatoria persistente que se extiende a todo el cuerpo. Este proceso “puede aumentar la inflamación de tu sistema digestivo y de tu cuerpo”. Para culminar, las alteraciones en la flora intestinal terminan impactando en el control del azúcar en sangre, ya que “puede asociar cambios que debiliten tu páncreas y aumenten tu resistencia a la insulina”.

“Todos ellos son factores que aumentan tu riesgo de infarto”, concluye el especialista, dejando clara “la relación que existe entre la salud de tu sistema digestivo y tu corazón” y subrayando la importancia de cuidar el intestino como una estrategia clave en la prevención médica.

Investigadores de la Universidad de Granada han descubierto un compuesto natural en la cebolla que demuestra ser eficaz para reducir los tumores de colon. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias y prebióticas, este compuesto puede inhibir la proliferación de células cancerosas y reequilibrar la microbiota intestinal.

Cómo cuidar la microbiota

Para evitar el desequilibrio intestinal, los expertos del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla y la Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayan que la calidad de la dieta supera en importancia al conteo de calorías. Así, para mantener una microbiota rica y variada recomiendan priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul pequeño y grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra, combinados con alimentos fermentados y ricos en prebióticos que nutren a las bacterias beneficiosas del intestino.

Por el contrario, es fundamental reducir el consumo de ultraprocesados, harinas refinadas, azúcares y un exceso de proteína animal. A estas pautas nutricionales se suma la necesidad de mantener un estilo de vida activo, reducir el estrés, asegurar un descanso adecuado y evitar hábitos nocivos como el alcohol y el tabaco, factores que alteran la barrera intestinal y ponen en riesgo el bienestar cardiovascular.

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