Un estudio descubre cuáles son los cuatro factores de riesgo que provocan el 99% de los infartos y los ictus

Los especialistas recuerdan que los ataques cardíacos en hombres y mujeres suelen tener causas y síntomas distintos

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Un hombre con hipertensión se mide la presión arterial (Shutterstock España)
Un hombre con hipertensión se mide la presión arterial (Shutterstock España)

Casi todos los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares que se producen podrían explicarse a partir de cuatro factores de riesgo evitables si modificamos nuestros hábitos de vida. Así lo ha demostrado un estudio internacional que ha analizado datos de más de 9 millones de personas en Corea del Sur y Estados Unidos.

La investigación, publicada en la Journal of the American College of Cardiology, ha identificado cuáles son los cuatro factores de riesgo causantes del 99 % de los infartos y los ictus: hipertensión, colesterol alto, glucosa elevada y tabaquismo. Incluso entre las mujeres menores de 60 años, el grupo con menor riesgo cardiovascular, más del 95 % de los infartos o ictus se asoció a al menos uno de ellos.

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El factor más repetido fue la hipertensión, aclaran los investigadores. De hecho, más del 93 % de las personas encuestadas que sufrieron un infarto, un ictus o una insuficiencia cardiaca habían tenido antes presión arterial alta. En España, 46.000 muertes cardiovasculares al año se atribuyen a la hipertensión, una condición que afecta al 33% de los adultos de entre 30 y 79 años (el equivalente de 10 millones de personas), según un estudio publicado en la Revista Española de Cardiología.

El cardiólogo Philip Greenland, autor principal del estudio y especialista de Northwestern University, afirmó en declaraciones recogidas por ScienceAlert que “el estudio muestra de forma muy convincente que la exposición a uno o más factores de riesgo no óptimos antes de estos resultados cardiovasculares es de casi el 100 %”. El doctor Greenland añadió que el objetivo ahora debe ser centrar el esfuerzo en controlar esos factores modificables, en lugar de desviarlo hacia otros elementos que no son fáciles de tratar y no son causales. Controlar la presión arterial puede ser una de las vías más eficaces para prevenir enfermedad cardiovascular grave a largo plazo.

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Los infartos sí entienden de género

Los hallazgos se suman a otra investigación publicada el pasado mes de septiembre que apunta a que se está infravalorando el peso de otras causas del infarto, sobre todo en adultos jóvenes. Tras el análisis de 1.474 infartos registrados entre 2003 y 2018 en personas de 65 años o menos en Minnesota, los investigadores asignaron una causa principal a cada caso.

Tradicionalmente, la mayoría de los infartos se han atribuido a arterias obstruidas por aterotrombosis, es decir, coágulos que bloquean el flujo sanguíneo hacia el corazón. En los hombres, la aterotrombosis explicó el 75 % de los infartos. En las mujeres, esa proporción cayó al 47 %, menos de la mitad, mientras que más de la mitad de los casos femeninos tuvo causas no aterotrombóticas. Entre las mujeres, el 34 % de todos los episodios se atribuyó a infartos secundarios por desequilibrio entre aporte y demanda, definidos como una falta de equilibrio entre el oxígeno disponible y el que necesita el organismo por otros factores de estrés, como la anemia o una infección. También se identificaron como causas relevantes las disecciones coronarias espontáneas y las embolias, formadas por coágulos que viajan desde otras zonas del cuerpo.

La cardióloga Claire Raphael señaló en declaraciones recogidas por ScienceAlert cuando se publicó ese estudio que “esta investigación pone el foco sobre causas del infarto que históricamente han estado infrarreconocidas, en particular en las mujeres”. “Cuando se malinterpreta la causa de un infarto, puede dar lugar a tratamientos menos eficaces, o incluso perjudiciales. Entender por qué se produjo un infarto es tan importante como tratarlo. Puede marcar la diferencia entre la recuperación y la recaída”, concluyó.

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