Por qué se llama Puerta del Sol si es una plaza: muy pocos se han fijado en este detalle en el suelo

El origen del nombre se remonta a la época medieval y está relacionado con una antigua puerta de la muralla de Madrid

Centro de Madrid
Puerta del Sol. (Wikimedia Commons)
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La Puerta del Sol es, sin duda, uno de los espacios más concurridos de Madrid. Aunque en los últimos días ha estado en boca de todos por la manifestación por la vivienda, lo cierto es que este enclave forma parte esencial de la vida de la capital desde hace siglos. Por ella pasan cada día miles de personas, se celebran concentraciones y es uno de los lugares más reconocibles de la capital.

Sin embargo, no siempre fue la gran plaza que conocemos hoy. El espacio ha cambiado considerablemente con el paso del tiempo y también lo ha hecho su entorno. De hecho, para entender por qué recibe el nombre de Puerta del Sol hay que remontarse a la época medieval, en la que Madrid comenzaba a ganar importancia

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La historia detrás de su nombre

A pesar de que es una plaza, su nombre está relacionado con una antigua puerta de la muralla que rodeaba la ciudad. Durante la Edad Media, la villa fue creciendo alrededor de su recinto amurallado, que contaba con diferentes puertas y pequeños accesos para comunicar el interior de la ciudad con los caminos que partían hacia el exterior. Uno de estos accesos se encontraba en la zona que hoy ocupa la Puerta del Sol.

Centro de Madrid
Puerta del Sol en el año 1857. (Ministerio de Cultura)

Se trataba de un postigo, una puerta de menor tamaño que las principales entradas de la muralla. En este caso, el nombre procedía del sol que decoraba la entrada y que terminó dando nombre tanto a la puerta como al espacio situado frente a ella. No se conserva la pieza original y tampoco se sabe con seguridad cómo era: podría haber estado pintada, esculpida o colocada sobre la puerta como un emblema independiente. La puerta ya aparece documentada en el siglo XV, aunque su fecha exacta de construcción no está determinada.

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Con el paso de los siglos, Madrid fue creciendo y las antiguas murallas perdieron su función defensiva. El recinto medieval terminó desapareciendo, pero el nombre de aquel acceso permaneció para identificar el espacio que se había formado en sus inmediaciones. La zona fue transformándose hasta convertirse en la plaza que conocemos actualmente.

Sin embargo, la relación con aquel antiguo acceso todavía está presente en la plaza. En el suelo de la plaza se conserva una pequeña representación de un sol que señala el lugar aproximado en el que se encontraba la antigua puerta (en el inicio de la calle Alcalá) y permite recordar el origen del nombre de uno de los espacios más conocidos de Madrid.

Sol en la Plaza del Sol
Sol en la Plaza del Sol

Una plaza que cambió con el crecimiento de Madrid

La transformación de la Puerta del Sol estuvo ligada al crecimiento de Madrid y a los cambios urbanísticos que experimentó la capital. Durante siglos, el espacio estuvo formado por calles estrechas y edificios situados alrededor de la antigua entrada de la ciudad, muy lejos de la amplitud que presenta en la actualidad. Con el aumento de la población y de la actividad comercial, esta zona fue adquiriendo cada vez más importancia dentro de la vida urbana.

Uno de los grandes cambios llegó en el siglo XIX, cuando se planteó una profunda reforma del entorno. El proyecto comenzó a desarrollarse en 1857 y culminó en 1862, con una serie de actuaciones que modificaron por completo la configuración de la plaza y permitieron crear un espacio mucho más amplio. Para ello fue necesario derribar varios edificios y reorganizar las calles que desembocaban en este punto.

Centro de la ciudad
Plaza del Sol en el año 1857. (Ministerio de Cultura)

También en este espacio se encuentran dos símbolos especialmente vinculados a la ciudad: la estatua ecuestre de Carlos III y la conocida escultura del Oso y el Madroño, instalada en la plaza en 1967. A ellos se suma la placa que marca el kilómetro cero de las carreteras radiales españolas, otro de los puntos más fotografiados por quienes visitan la capital.

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