Javier Quintero, psiquiatra: “Los amigos que dejan huella no son los que hacen más fácil la vida, sino quienes permanecen cuando se complica”

El especialista señala cuáles son dos las dos características que determinan la calidad de una amistad

Un grupo de amigos charlando en una terraza (@drjquintero / Montaje Infobae)
Un grupo de amigos charlando en una terraza (@drjquintero / Montaje Infobae)
Guardar

Hay amistades que nacen en la infancia y sobreviven durante décadas, mientras que otras aparecen de forma inesperada y terminan convirtiéndose en vínculos fundamentales. El tiempo compartido puede ser importante, pero no siempre determina la profundidad de una relación. Tampoco basta con tener gustos similares, compartir aficiones o pasarlo bien juntos para construir una amistad verdaderamente sólida.

De hecho, algunas de las personas que más queremos no son necesariamente aquellas con las que más nos divertimos. Hay vínculos que adquieren valor precisamente porque permiten hablar de aquello que cuesta decir en voz alta, afrontar desacuerdos y mostrar las partes menos amables o más vulnerables de uno mismo sin miedo a ser juzgado. En ese espacio de confianza es donde una relación puede dejar de ser simplemente agradable para convertirse en algo mucho más profundo.

PUBLICIDAD

¿Qué características tienen, entonces, esas amistades que permanecen cuando las circunstancias cambian? El psiquiatra Javier Quintero (conocido en redes sociales como @drjquintero) aborda esta cuestión basándose en una investigación publicada en 2022 en la revista Evolutionary Psychology Science. Tras analizar a más de 900 participantes a través de tres experimentos, los resultados apuntaron hacia dos características especialmente relevantes: la honestidad y la capacidad para mantener conversaciones profundas.

El valor de la honestidad

La primera de ellas tiene que ver con decir la verdad, incluso cuando hacerlo resulta incómodo. Para Quintero, los amigos que realmente aportan a nuestra vida no son necesariamente aquellos que respaldan cada una de nuestras decisiones. “Los mejores amigos no son los que siempre te dan la razón”, afirma, sino aquellos que “te ayudan a ver lo que tú no estás viendo”.

PUBLICIDAD

Esa honestidad no implica, en su planteamiento, una búsqueda permanente del conflicto, sino la disposición a decir aquello que la otra persona necesita escuchar. Es una diferencia importante respecto a una amistad basada únicamente en la complacencia. Un amigo puede acompañar, escuchar y apoyar y, al mismo tiempo, señalar un problema o una conducta que quizá uno mismo no está percibiendo.

El arte de la conversación

La segunda característica que destaca el psiquiatra tiene que ver con la profundidad de las conversaciones. Las amistades más significativas, explica, no se limitan a compartir momentos divertidos o hablar de cuestiones cotidianas. “Los mejores amigos no se quedan en la superficie”, sostiene. Son, en su descripción, personas con las que es posible hablar de aquello que realmente preocupa y afrontar incluso aquellas conversaciones que pueden resultar incómodas.

La clave estaría, por tanto, en la confianza. Quintero señala que los estudios a los que hace referencia muestran que las amistades más sólidas se construyen sobre ella. Y esa confianza, explica, aparece cuando una persona siente que puede mostrarse ante la otra “tal y como somos”.

Dos amigas hablando (Shutterstock España)
Dos amigas hablando (Shutterstock España)

Los amigos de verdad

La idea que expone el psiquiatra cambia así la forma habitual de medir una amistad. No sería únicamente una cuestión de cuántos años hace que dos personas se conocen, cuánto se parecen o cuántos buenos momentos han acumulado. Según el mensaje del psiquiatra, la calidad del vínculo también depende de la seguridad que exista para mostrarse vulnerable, hablar de los problemas y recibir una opinión sincera.

Por eso, Quintero termina su reflexión poniendo el foco en aquello que ocurre cuando las circunstancias dejan de ser fáciles. “Los que dejan huella no son los que hacen más fácil la vida”, afirma, sino quienes “permanecen cuando la vida se complica”. Estos amigos son, añade, quienes se atreven a decir la verdad y permiten que la otra persona pueda ser ella misma.

La publicación del psiquiatra invita a mirar las amistades desde una perspectiva menos ligada a la cantidad de tiempo compartido y más centrada en la calidad del vínculo. Porque, al final, una amistad puede demostrar su verdadero valor no cuando todo marcha bien, sino cuando aparecen las dudas, los problemas o los momentos difíciles y existe la confianza suficiente para afrontarlos juntos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD