Marruecos reafirma su “larga amistad” con Rusia en una reunión en Nueva York 10 años después del acuerdo que firmaron Mohamed VI y Putin

Han reforzado su relación en un encuentro celebrado el 25 de septiembre entre los ministros de Exteriores de ambos países, Nasser Bourita y Serguéi Lavrov

Serguéi Lavrov y Nasser Bourita se estrechan la mano al lado de las banderas de Rusia y Marruecos
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en un encuentro en Nueva York. (Ministerio de Exteriores de Rusia)
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Marruecos y Rusia han reafirmado su voluntad de profundizar su asociación estratégica durante una reunión celebrada el 25 de septiembre en Nueva York entre los ministros de Exteriores de ambos países, Nasser Bourita y Serguéi Lavrov. El encuentro se produjo dentro de la Semana de Alto Nivel de la ONU. Según el comunicado sobre la reunión, los dos responsables diplomáticos analizaron las prioridades para reforzar las relaciones entre ambos países. También abordaron la coordinación de sus posiciones ante asuntos regionales como la cuestión del Sáhara Occidental.

La cita ha tenido lugar 10 años después de la visita oficial del rey Mohamed VI a Rusia, celebrada los días 15 y 16 de marzo de 2016 por invitación del presidente ruso, Vladímir Putin. Aquel viaje derivó en la firma de una declaración para profundizar la asociación estratégica que ambos Estados habían establecido en 2002. El documento de 2016 calificó aquella visita como un paso en el fortalecimiento de la “larga amistad” y la cooperación bilateral. Moscú y Rabat mejoran ahora sus relaciones sin que los vínculos marroquíes con Estados Unidos.

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Importancia del Sáhara Occidental en la reunión

La reunión de Nueva York recuperó uno de los asuntos que ya figuraban en el documento de 2016, el Sáhara Occidental. Lavrov y Bourita reafirmaron su compromiso con una coordinación de política exterior que favorezca la resolución de los conflictos regionales por medios políticos y diplomáticos, conforme a los principios del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. La última resolución de la ONU, la 2797, establece el plan marroquí como “base de las negociaciones”.

Hace una década, Rusia expresó su apoyo a los esfuerzos del Consejo de Seguridad de la ONU y del entonces enviado personal del secretario general para alcanzar una solución política mutuamente aceptable. El documento señalaba que Moscú tenía en cuenta la posición de Marruecos y rechazaba cualquier intento de acelerar el proceso político o modificar los parámetros fijados por las resoluciones del Consejo de Seguridad.

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La declaración de 2016 incluía también referencias a Siria, Libia, Yemen, Palestina, Oriente Medio y el Sahel. Rusia y Marruecos defendían entonces la solución política de las crisis, el respeto de la soberanía y la integridad territorial de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos y el papel central de Naciones Unidas. En Nueva York, los ministros volvieron a situar esos principios como base de su diálogo. El comunicado no detalló nuevos acuerdos ni proyectos concretos tras la reunión, pero confirmó que ambas partes pretenden mantener la coordinación en este asunto.

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Acuerdos firmados en 2016

La asociación estratégica reforzada fijó una agenda de cooperación que abarcaba la economía, el comercio, la inversión, la agricultura, la pesca, la energía, el turismo, la tecnología y las infraestructuras de transporte. En el ámbito agrícola, el acuerdo contemplaba simplificar trámites aduaneros mediante un “corredor verde” y crear empresas conjuntas vinculadas a la pesca marina. En energía, las dos partes expresaron su intención de ampliar su colaboración en el suministro de gas natural licuado, las infraestructuras gasistas o la construcción y explotación de instalaciones.

El texto también citó proyectos relacionados con el uso civil de la tecnología nuclear, la aviación, la navegación por satélite, los productos farmacéuticos, los equipos médicos y la industria química. Además, recogió el compromiso de impulsar intercambios educativos y culturales, fortalecer los contactos entre administraciones locales y desarrollar la cooperación en el ámbito religioso. Una década después reafirman todos estos acuerdos.

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