En 2021 liberaron en España 25 ejemplares de un “superdepredador” de Noruega: cinco años después, este proyecto continúa dividiendo a los conservacionistas

Mientras que GREFA defiende los beneficios del programa de reintroducción del pigargo europeo, entre algunas asociaciones y científicos ha causado rechazo

Ejemplar de pigargo europeo. (Gzen92/Wikimedia Commons)
Ejemplar de pigargo europeo. (Gzen92/Wikimedia Commons)
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Se suele pensar que los proyectos de reintroducción —como el que recientemente está llevando a cabo la Junta de Andalucía con ejemplares de torillo andaluz procedentes de Marruecos— reciben de forma unánime el apoyo de todos los grupos conservacionistas y científicos, pues contribuirían, a priori, a la mejora de la biodiversidad del país.

Sin embargo, debido a los efectos que estas reintroducciones pueden ocasionar en los ecosistemas, se requieren primeramente análisis sobre sus posibles consecuencias, así como se exigen muestras indiscutibles de la presencia en el pasado de la especie en el territorio. Es por ello por lo que, en ocasiones, existe un cierto choque dentro de estos colectivos.

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Es lo que ha ocurrido en los últimos años con el pigargo europeo (Haliaeetus albicilla), considerada como una de las águilas más grandes del continente. Desde 2021, el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) lleva a cabo un proyecto de reintroducción de esta especie en el norte de España.

Con respecto a este programa, que liberó hace cinco años a 25 ejemplares procedentes de Noruega en el concejo de Ribadedeva (Asturias), ha nacido un fuerte rechazo por parte de asociaciones ecologistas, que ven insuficientes evidencias sobre su anterior presencia o posibles consecuencias sobre especies amenazadas y protegidas.

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Pigargo europeo. (Andreas Weith/Wikimedia Commons)
Pigargo europeo. (Andreas Weith/Wikimedia Commons)

Las amenazas a las que se enfrenta el pigargo europeo

El pigargo europeo se ve amenazado por la pérdida y degradación de los humedales de los que depende para alimentarse, así como de las masas forestales en las que ubica sus plataformas de nidificación. Además, es especialmente sensible a molestias y perturbaciones de origen humano.

La especie también se puede ver afectada por la bioacumulación de distintos compuestos químicos y plomo procedentes de la contaminación ambiental, la ingestión de cebos envenenados y la colisión con aerogeneradores situados en áreas críticas y de alimentación.

Pese a todo ello y gracias a su amplia distribución por gran parte de Europa y del centro de Asia, el pigargo europeo figura en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como “de preocupación menor”. Es especialmente abundante en Noruega y Rusia.

Este es, precisamente, uno de los argumentos que utilizan los detractores de la reintroducción del pigargo europeo en España: su buen estado de conservación en el resto del mundo, según indican, no haría necesario acometer estas estrategias en nuestro país.

Pigargo europeo. (Flocci Nivis/Wikimedia Commons)
Pigargo europeo. (Flocci Nivis/Wikimedia Commons)

En 2021 se liberaron 25 pigargos europeos en Asturias

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) incluyó en su Listado de especies extinguidas en todo el medio natural español al pigargo europeo, lo que ha permitido llevar a cabo este proyecto de reintroducción.

Tal y como señalan desde GREFA, esta inclusión en el inventario oficial estuvo avalada por el comité científico que asesora en temas de biodiversidad al MITECO y a las comunidades autónomas. No solo eso, la UICN, a través de su Grupo de Especialistas en Translocaciones de Conservación, respaldó la continuidad del proyecto.

Desde GREFA defienden que el pigargo europeo “es una especie importante para los ecosistemas en las áreas donde habita”: “Como depredador ampliamente generalista y carroñero, que se alimenta en función de la abundancia espaciotemporal, y selecciona preferentemente individuos enfermos o heridos, y cadáveres de animales, tiene un papel clave como especie sanitaria y bioindicadora de los humedales y en el control de las especies más abundantes”.

Así, su recuperación en la cornisa cantábrica, según explican desde GREFA, beneficiaría “a una variedad de otras especie, incluidas las catalogadas como amenazadas, tanto directa como indirectamente”, pues ayudaría a “resaltar importantes problemas que afectan a los hábitats que frecuenta y las especies que en ellos habitan”. El Proyecto Pigargo ha alcanzado este mes un hito importante: el nacimiento de tres polluelos en libertad en el norte de España.

Pigargos europeos. (Bouke ten Cate/Wikimedia Commons)
Pigargos europeos. (Bouke ten Cate/Wikimedia Commons)

¿Existió población reproductora en España en el pasado?

Desde hace cinco años, GREFA defiende su proyecto, los beneficios que supone la reintroducción del pigargo europeo y los importantes apoyos recibidos. Algunas asociaciones, sin embargo, han solicitado en varias ocasiones que esta especie sea eliminada del Listado de especies extinguidas en todo el medio natural español al no existir evidencia científica suficiente sobre su presencia en nuestro país en tiempos históricos.

Es el caso, por ejemplo, de SEO/BirdLife: “Al no haber datos irrefutables sobre la presencia pasada de estos taxones [el pigargo europeo, el gallo lira y la perdiz griega], no se dan las condiciones para su catalogación como especies extinguidas ni para el desarrollo de proyectos que apoyen su introducción en el territorio nacional”.

Así lo defiende también la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, que señala que “su presencia es accidental en nuestro país y siempre en época invernal, por lo que su introducción no obedece en modo alguno a criterios de conservación de la especie”. El grupo ecologista explica que “no hay ninguna evidencia de que el pigargo europeo haya sido una especie reproductora en España”.

Sobre esta cuestión también ahondaron los investigadores de la Universidad de Oviedo David Álvarez, Alfredo Fernández-Oranjuren y Germán Orizaola, que en un artículo publicado el año en el que se inició el Proyecto Pigargo del GREFA señalaron que “para considerar una especie como extinta, las pruebas, tanto de su extinción como de su presencia en tiempos históricos, deben ser irrefutables. En el caso del pigargo en España eso no ocurre”.

Pigargo europeo. (Bouke ten Cate/Wikimedia Commons)
Pigargo europeo. (Bouke ten Cate/Wikimedia Commons)

En la ficha del pigargo europeo adjuntada por el MITECO en su inclusión en el Listado de especies extinguidas se señala que existen referencias de dos nidos atribuidos a esta especie en Mallorca a finales del siglo XIX, que se han encontrado restos fósiles en Ibiza y las islas Canarias orientales y que hay referencias de cría en otras áreas costeras peninsulares, así como que se han registrado ejemplares solitarios cazados en “al menos cuatro ocasiones”. “La documentación que se ha usado para su catalogación como especie extinta se reduce a unos informes sobre restos arqueológicos, a varias citas de ejemplares solitarios y a dudosos indicios de cría”, defienden los científicos.

Algunas asociaciones denuncian posibles impactos sobre especies amenazadas

Otro de los puntos que ha causado el choque entre los conservacionistas durante este lustro es la posible incidencia del pigargo europeo sobre la fauna protegida. “Es un águila de gran tamaño que se alimenta de peces, aves y mamíferos y que no está amenazada”, asegura la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies. “Por el contrario, su población está en aumento a lo largo de su enorme área de distribución que se extiende por Europa central y occidental y la mayor parte de Asia”.

Los investigadores de la Universidad de Oviedo mencionan posibles impactos sobre el cormorán moñudo o el salmón atlántico, que sufre en la actualidad un grave declive que está llevando a la especie hasta el borde de su extinción. “Ambas especies son presas potenciales del pigargo y se encuentran en un estado de conservación desfavorable”.

“Entendemos que la presencia en este entorno de un superdepredador como el pigargo puede ocasionar graves problemas a la conservación de especies amenazadas de nuestra fauna debido a la competencia con ellas o directamente a la depredación sobre las mismas”, defiende el grupo ecologista asturiano.

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Por su parte, GREFA, asociación encargada del proyecto de reintroducción de esta especie, ha negado que la liberación de los pigargos haya supuesto un impacto negativo sobre alguno de los taxones amenazados: “Demonizar a los pigargos reintroducidos mostrándolos como catastróficos para las especies amenazadas, la ganadería o incluso los animales domésticos, como hemos llegado a leer y escuchar, es rebasar una línea roja que en estos tiempos en los que la fauna salvaje es demasiadas veces utilizada de chivo expiatorio para todo tipo de intereses nunca debería ser traspasada y menos desde cierto sector ecologista”, afirmó su presidente hace algunos años, en respuesta a la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies.

Así, mientras que desde GREFA señalan que la introducción del pigargo europeo puede ser beneficiosa para los ecosistemas, otras asociaciones y científicos defienden que “está muy lejos de ser una prioridad”. Cinco años después, esta águila de gran envergadura continúa sobrevolando la cornisa cantábrica, mientras que la polémica continúa aún muy viva.

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