La rinoceronta Ami muere a los siete años en el Bioparc de Valencia tras agravarse su enfermedad de la médula ósea

El parque valenciano ha aplicado la eutanasia a la joven hembra de rinoceronte blanco debido a un deterioro irreversible en su salud

Muere Ami, una de las hembras de rinoceronte del Bioparc Valencia. (Bioparc Valencia)
Muere Ami, una de las hembras de rinoceronte del Bioparc Valencia. (Bioparc Valencia)
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El Bioparc de Valencia está de luto. El centro de conservación ha comunicado la triste pérdida de Ami, una de las hembras de rinoceronte blanco (Ceratotherium simum simum) que albergaba el parque. La joven rinoceronta, de tan solo siete años y medio de edad, tuvo que recibir la eutanasia tras agravarse de forma irreversible una enfermedad de la médula, lo que derivó en un fallo progresivo de su salud.

La decisión, calificada por la institución como inevitable para evitar su sufrimiento, se tomó tras constatar que los tratamientos veterinarios y quirúrgicos aplicados durante meses habían dejado de dar respuesta. La medida contó con la evaluación coordinada del equipo de cuidadores, veterinarios, la dirección de bienestar animal del recinto y los responsables del Programa Europeo de Especies Amenazadas (EEP).

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Ami llegó a Valencia en 2023 procedente del Zoo de Kolmården (Suecia), dentro del programa internacional de conservación ex situ para esta especie amenazada. Sin embargo, poco tiempo después de su incorporación, el equipo técnico detectó los primeros signos de alarma en su comportamiento.

“Al muy poquito tiempo de llegar, empezamos a ver que le costaba masticar. Cuando comía el heno, la alfalfa propia de su dieta, empezaba como a darle vueltas en la boca y generaba una especie de bolas que no conseguía masticar correctamente”, relató Martínez.

Esta anomalía en la masticación impedía un desgaste correcto entre las piezas dentales superiores e inferiores, lo que derivó en la formación de picos y heridas internas. Para aliviar su malestar, el equipo veterinario tuvo que someterla a un limado de muelas periódico en seis ocasiones a lo largo de estos tres años. Sin embargo, esto solo era la manifestación de un cuadro clínico mucho más grave.

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Grupo de rinocerontes del Bioparc Valencia. (Bioparc Valencia)
Grupo de rinocerontes del Bioparc Valencia. (Bioparc Valencia)

Los análisis de sangre destaparon la verdadera patología: su organismo era incapaz de generar glóbulos rojos y plaquetas con normalidad, llegando estas últimas a situarse en niveles cero. Esta carencia extrema la dejaba en un estado de vulnerabilidad absoluta, donde cualquier leve roce o pequeña herida podía desencadenar un sangrado severo.

Un grave deterioro en los últimos meses

En los últimos dos meses, la condición corporal de la rinoceronta cayó drásticamente. “Su calidad de vida iba bajando y ha tenido una pérdida de peso progresiva en los últimos dos meses. Hemos intentado darle la mejor calidad de vida durante todo este tiempo y finalmente hemos tenido que tomar la dura decisión de eutanasiarla”, detalló el veterinario.

Los datos clínicos preliminares de la necropsia, realizada junto a la unidad de patología de la Universidad CEU Cardenal Herrera, confirmaron lesiones severas en muelas y boca, además de afecciones en la estructura ósea y complicaciones gastrointestinales, todo ello derivado de una enfermedad fatal de la médula ósea.

A la espera de los resultados histopatológicos definitivos, este caso se analiza también como una oportunidad para el avance veterinario: “Esto es un caso muy llamativo, muy raro. Todo lo que nosotros obtengamos va a sumar a la información que se obtiene de todos los parques a nivel europeo y mundial, suponiendo una fuente muy importante de información científica”, añadió Martínez.

Ami, junto a otro rinoceronte en el Bioparc Valencia. (Bioparc Valencia)
Ami, junto a otro rinoceronte en el Bioparc Valencia. (Bioparc Valencia)

La vida de Ami en el parque

A pesar de sus complicaciones de salud, Ami gozó de una estancia plenamente integrada en la sabana recreada de Bioparc. Durante su tiempo en Valencia, conectó de forma muy especial con una de sus compañeras de grupo. “Creó un vínculo muy estrecho con Nombula, una hembra de mucha más edad que tomó a Ami como si fuese su hija. La llevaba a todos los lados y eran inseparables todo el tiempo”, reconoció el veterinario.

Su carácter dócil y cercano resultó clave para la cohesión del grupo, integrado también por el macho Martin, la hembra Kwanza y el pequeño Kairu, la primera cría de rinoceronte blanco nacida en la historia del recinto. La partida de Ami deja una profunda huella en todo el equipo humano del centro, que ha acompañado a la rinoceronta día a día durante sus tres años en Valencia.

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