España pide a los transportistas llenar el depósito antes de cruzar la frontera a Francia: las gasolineras galas sufren problemas de suministro y el precio del combustible se encarece

Según el ministro de Economía francés, alrededor del 17% de las estaciones de servicio del país presentan dificultades con al menos un combustible, de las que nueve de cada diez pertenecen a TotalEnergies

FOTO DE ARCHIVO: Boquillas de surtidor de gasolina en una gasolinera TotalEnergies en París, Francia, 25 de marzo de 2026. REUTERS/Benoit Tessier
FOTO DE ARCHIVO: Boquillas de surtidor de gasolina en una gasolinera TotalEnergies en París, Francia, 25 de marzo de 2026. REUTERS/Benoit Tessier
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Francia no ha podido huir de la crisis energética. Actualmente, el país sufre problemas de desabastecimiento en las gasolineras y los precios de los combustibles no paran de subir, llegando a superar los 2,4 euros por litro en el caso del diésel. Aunque Roland Lescure, ministro de Economía, aseguró en una entrevista con France Inter que “no habrá un problema de escasez ni de abastecimiento”, sí ha reconocido que alrededor del 17% de las estaciones de servicio del país presentan dificultades con al menos un combustible, de las cuales nueve de cada diez pertenecen a TotalEnergies.

Un escenario que no solo les afecta a ellos. Aquí, la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) ha recomendado a los más de 20.000 transportistas que cruzan a diario a Francia que llenen sus depósitos antes de salir del territorio español. Esta medida preventiva pretende evitar que los camiones se queden parados por falta de combustible durante el trayecto, ante los problemas de desabastecimiento, sobre todo con el diésel.

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A todo esto, se suman las advertencias de la Dirección General del Tesoro francesa, que ha alertado sobre los retrasos en las entregas de proveedores alternativos y sobre un encarecimiento del combustible para transporte marítimo.

El Gobierno francés descarta una escasez estructural

La portavoz del Ejecutivo galo, Maud Bregeon, aseguró este lunes que “por el momento no existe riesgo de escasez de carburantes”, aunque admitió que la subida de precios genera dificultades para las familias. En la misma línea, Lescure explicó que las reservas estratégicas del país están completas y que el Gobierno tiene suministro asegurado para las próximas seis a ocho semanas.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) elevó su tasa interanual siete décimas en agosto, hasta el 4,3%, su nivel más alto desde febrero de 2023, cuando se situó en el 6%, debido al encarecimiento de los combustibles, según los datos definitivos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que coinciden con los avanzados a finales del mes pasado. (Fuente: Europa Press/EBS)

Con el objetivo de evaluar el impacto de la crisis energética, el Ejecutivo francés convocó dos reuniones en Matignon, sede del Gobierno. La primera se centró en la situación de los suministros de petróleo y gas, alterados por la prolongación del conflicto en Oriente Medio, que ha provocado que se paralice el tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz. La segunda abordó posibles mecanismos de apoyo a corto y medio plazo para los hogares y trabajadores más afectados por el encarecimiento de los combustibles.

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Nuevas ayudas para quienes dependen del automóvil para trabajar

Bregon también adelantó que el Gobierno prepara nuevas ayudas destinadas a las personas que necesitan desplazarse en coche para trabajar, que podrían anunciarse en los próximos días. Entre las opciones que se estudian, está la ampliación del mecanismo de apoyo a los llamados “grandes conductores”, cuyo plazo actual vence a finales de septiembre. Hasta ahora, de unos tres millones de potenciales beneficiarios, han sido 1,5 millones de personas las que han solicitado esta ayuda. Lescure planteó que, si se prolonga la ayuda, quienes ya la recibieron puedan obtenerla de nuevo de forma automática.

Por su parte, el ministro de Economía rechazó una rebaja generalizada de los impuestos sobre los carburantes sin una coimposición presupuestaria, que consistiría en una reducción de 20 céntimos por litro, ya que tendría un coste cercano a los 10.000 millones de euros, una cifra que, según Lescure, “alguien tendrá que pagar”.

La deuda limita el margen de maniobra del Ejecutivo

Además, Lescure defendió que Francia “no está enferma” y que no atraviesa, por ahora, una crisis financiera, pese al aumento de la deuda y del coste de los intereses. “Francia está siendo golpeada por vientos en contra y resiste”, declaró. El ministro también recordó que el país ya completó el 86% de su programa de emisiones de deuda para 2026 y que los inversores continúan financiando al Estado, aunque a un coste mayor. Después, advirtió que el servicio de la deuda podría alcanzar unos 91.000 millones de euros en 2027: “Todos los años pagamos más por nuestra deuda y eso nos va estrangulando progresivamente”.

El ministro francés de Economía, Finanzas, Industria, Energía y Soberanía Digital, Roland Lescure. (REUTERS/Stephanie Lecocq)
El ministro francés de Economía, Finanzas, Industria, Energía y Soberanía Digital, Roland Lescure. (REUTERS/Stephanie Lecocq)

Aunque el encarecimiento de los carburantes ya provocó protestas puntuales y bloqueos de depósitos de combustible en distintos puntos de Francia, algunos dirigentes políticos advierten sobre el riesgo de una nueva movilización social vinculada al coste de la energía.

En paralelo, el presidente Emmanuel Macron busca alternativas a las rutas tradicionales de suministro de hidrocarburos, afectadas por el conflicto en Oriente Medio. El domingo se reunió en San Pedro y Miquelón con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, para explorar el potencial del gas natural licuado canadiense como opción de abastecimiento para Europa.

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