España deja de ser el peor país de la UE para jubilarse, pero sigue en los puestos de cola, por detrás de Italia y Portugal

Sube seis puestos en el ranking, hasta el 33 de 44, y mejora ocho puntos en el índice de Natixis

El movimiento pensionista se concentra en Madrid
Concentración de jubilados pidiendo pensiones dignas en Madrid. Fernando Sánchez / Europa Press
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Las condiciones de los jubilados españoles han mejorado este año respecto al pasado, pero aún siguen lejos de las que disfrutan otros retirados europeos. Según recoge el Global Retirement Index (GRI) 2026 elaborado por Natixis Investment Managers, España ha subido seis posiciones en el ranking, pero continúa instalada en la parte baja de la clasificación internacional sobre las condiciones para la jubilación. Ocupa el puesto 33 de los 44 analizados, con una puntuación global del 56%, ocho puntos porcentuales más que un año antes.

Esta escalada permite a España abandonar el último puesto entre los países de la Unión Europea incluidos en el índice, una posición que pasa a ocupar Grecia, en el puesto 36. Finlandia aparece en el 35 y Letonia en el 34. Pese al avance al puesto 33, España todavía queda por detrás de otros países del sur de Europa: Italia ocupa el puesto 26 y Portugal, el 30.

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El índice elaborado por Natixis evalúa 18 indicadores agrupados en cuatro grandes áreas: finanzas durante la jubilación, bienestar material, salud y calidad de vida. La mejora española se produce en la mayoría de estos subíndices, aunque el resultado global mantiene al país alejado de los primeros puestos de la clasificación.

La jubilación afronta una presión creciente

El informe sitúa el resultado español en un contexto internacional marcado por el aumento de las dificultades para garantizar la seguridad económica durante la jubilación. El envejecimiento acelerado de la población, los elevados niveles de deuda pública y la persistencia de la inflación están sometiendo a una presión creciente a los sistemas de pensiones.

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En este escenario, el aumento de la esperanza de vida implica que las prestaciones deben mantenerse durante más años, mientras que la reducción relativa del número de trabajadores que realizan aportaciones incrementa la presión sobre los sistemas públicos. Al mismo tiempo, la inflación reduce la capacidad de ahorro de los particulares y puede deteriorar el poder adquisitivo de los ingresos destinados a la jubilación.

Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE): explica las medidas que se podrían tomar para bajar el gasto en pensiones y dar sostenibilidad al sistema público.

El 78% de los inversores particulares encuestados por Natixis en 21 países considera que cada vez recae más sobre ellos la responsabilidad de financiar su propia jubilación. Hace diez años, ese porcentaje era del 67%. La encuesta fue realizada entre 7.050 inversores durante febrero y marzo de 2025.

Las principales preocupaciones reflejan esa incertidumbre. El 40% teme no disponer de suficiente dinero para disfrutar de la jubilación, mientras que el 38% señala el impacto que puede tener la inflación sobre sus planes. Otro 33% teme posibles déficits en las prestaciones y un 25% reconoce que le preocupa no llegar nunca a ahorrar lo suficiente para retirarse.

El miedo a no llegar a un retiro seguro

La percepción de inseguridad llega hasta el punto de que el 43% de los inversores particulares a escala mundial considera que hará falta “un milagro” para alcanzar la seguridad durante la jubilación. Entre los inversores de alto patrimonio, esta opinión es compartida por aproximadamente un tercio de los encuestados.

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Natixis plantea en su informe varias líneas de actuación para reforzar la preparación financiera de los ciudadanos. Entre ellas figura ampliar el acceso a planes de ahorro complementarios, impulsar sistemas de inscripción automática y favorecer la acumulación de activos destinados a proporcionar ingresos durante la jubilación.

Noruega repite el liderazgo mundial

En la parte alta de la clasificación, Noruega conserva por segundo año consecutivo el primer puesto del Global Retirement Index, con una puntuación del 83%. Irlanda ocupa la segunda posición, con un 81%, mientras que Países Bajos asciende del sexto al tercer puesto con un 79%, su mejor resultado histórico. Suiza y Dinamarca completan los cinco primeros puestos.

Islandia protagoniza uno de los descensos más destacados: cae cinco posiciones, hasta la novena, principalmente por el deterioro de su bienestar material tras el aumento del desempleo. Entre las grandes economías desarrolladas, Alemania obtiene el mejor resultado, con un 75%, y asciende un puesto hasta el séptimo de la clasificación mundial.

Reino Unido, con un 72%, ocupa el puesto 15 del ranking general, mientras que Estados Unidos baja tres posiciones hasta el puesto 24 y reduce su puntuación del 70% al 68%. Los movimientos muestran que incluso los sistemas situados en posiciones elevadas pueden experimentar retrocesos cuando empeoran las condiciones económicas y sociales que determinan la seguridad durante la jubilación.

Vista desde atrás de dos ancianos sentados en un sillón frente a un televisor encendido en un salón con muebles de madera.
Una pareja de jubilados ven la televisión en el salón de su casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Finlandia cae y Polonia remonta

Finlandia registra el mayor descenso de la clasificación: pierde 12 posiciones y cae hasta el puesto 35, después de reducir su puntuación del 66% al 54%. En el extremo contrario, Polonia protagoniza uno de los avances más significativos al subir nueve puestos, hasta el 19, y entrar por primera vez en el ‘top 25’.

Japón también mejora una posición y se sitúa en el puesto 25, mientras que Suecia pierde cuatro puestos y queda en el 22. Los cambios reflejan la evolución de los distintos componentes que analiza el índice y no únicamente la situación de los sistemas públicos de pensiones.

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