Europa se parte en dos por el presupuesto: España defiende los fondos agrícolas y los países del norte recortes “masivos”

Alemania, Países Bajos, Austria y los nórdicos rechazan más deuda común y piden reducir las partidas de la UE, mientras España y otros países defienden mantener los fondos destinados a la Política Agraria Común (PAC) y los de cohesión

La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. (AP Foto/Pascal Bastien, Archivo)
La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. (AP Foto/Pascal Bastien, Archivo)
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Europa se divide por el futuro de su presupuesto. Mientras España y otros países defienden los fondos agrícolas y de cohesión, Alemania, Países Bajos, Austria y los países nórdicos, conocidos como el grupo de los ‘frugales’, exigen una reducción de “varios cientos de miles de millones de euros” en el próximo presupuesto de la Unión Europea. Además, rechazan la posibilidad de recurrir a nuevas emisiones conjuntas de deuda como solicitan España y Francia. El enfrentamiento entre ambos bloques entra así en una fase decisiva que dificulta el objetivo de cerrar un acuerdo presupuestario antes de que termine el año.

Los responsables de Asuntos Europeos de los países ‘frugales’ coordinaron este martes sus posiciones en una reunión destinada a reactivar unas negociaciones que avanzan con grandes diferencias entre las capitales. La discusión gira en torno al tamaño del presupuesto comunitario, pero también sobre qué políticas deben recibir los recursos europeos y cómo financiar las nuevas prioridades de la Unión.

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La cita volvió a poner de manifiesto la distancia entre los países más ricos del bloque y los denominados ‘amigos de la cohesión’, una veintena de Estados, entre ellos España, que defienden mantener una dotación sólida para los fondos regionales y agrícolas. Para estos países, la Política Agraria Común (PAC) y los fondos de cohesión siguen siendo instrumentos esenciales para reducir las diferencias económicas entre territorios.

Un vendimiador recoge la uva en un viñedo de Francia. REUTERS/Sarah Meyssonnier
Un vendimiador recoge la uva en un viñedo de Francia. REUTERS/Sarah Meyssonnier

Los ‘frugales’ piden meter la tijera

“El presupuesto planteado debe reducirse sustancialmente, ahora no estamos ni cerca de una zona de aterrizaje. Serán necesarios recortes de varios cientos de miles de millones de euros en todos los capítulos”, afirmó la ministra sueca para Asuntos Europeos, Jessica Rosencrantz, durante el encuentro, según recoge Efe.

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Esta propuesta fue respaldada por los ministros de Finlandia, Dinamarca, Países Bajos, Austria y Alemania. El representante alemán, Gunter Krichbaum, planteó la necesidad de “liberar inversiones de políticas tradicionales”, en referencia a la PAC y a la política de cohesión, para orientar una mayor parte de los recursos hacia prioridades como la competitividad, la seguridad y la defensa o la descarbonización.

Los países ‘frugales’ también se oponen a que las próximas cuentas comunitarias incorporen nuevas emisiones de deuda conjunta para afrontar los gastos de la Unión. A ello suman su rechazo a elevar sus contribuciones nacionales al presupuesto europeo. Su posición parte de la premisa de que las nuevas prioridades comunitarias deben financiarse mediante una redistribución de los recursos existentes y no necesariamente mediante un aumento del tamaño de las cuentas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la puesta en marcha de un paquete de medidas para impulsar el reto "urgente" del relevo generacional en la agricultura y ganadería española, con la creación de Tierra Joven, una plataforma de información y movilización de tierras agrarias. (Europa Press/La Moncloa)

España planta cara y reclama más fondos y herramientas de deuda

Esta posición choca directamente con la defendida por los ‘amigos de la cohesión’. España, Países como Polonia, Portugal o Grecia rechazan que cualquier reducción del presupuesto se produzca a costa de las partidas agrícolas y regionales. España sostiene que ambos capítulos también tienen un impacto directo sobre la capacidad de crecimiento y competitividad de la Unión.

“Son también una inversión en competitividad”, defendió durante el debate público el secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, en referencia a los fondos de cohesión y agrícolas. El representante español consideró además que la propuesta inicial de la Comisión Europea para estos programas ya era “el mínimo”. Madrid reclama también la creación de un “fondo europeo de adaptación al cambio climático”, financiado mediante un “gravamen europeo permanente sobre los beneficios al sector del petróleo y el gas”.

Sampedro defendió asimismo que la Unión Europea incorpore nuevos mecanismos de deuda conjunta y establezca un pago “gradual” de los pasivos derivados del fondo de recuperación. La posición española coincide con la propuesta planteada recientemente por el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, para suavizar el calendario de pago de los intereses asociados a esa deuda.

“No tiene sentido que estemos de acuerdo en endeudarnos para cuestiones muy importantes como el apoyo a Ucrania o en materia de seguridad y defensa y endeudarnos para otras prioridades europeas sea un tabú”, afirmó Sampedro. En esta línea, planteó un “nuevo” programa Next Generation EU “para poder responder a situaciones de emergencia de forma ágil y solidaria” y que los Estados puedan “solicitar préstamos al menos hasta 2032 sin limitar los ámbitos de aplicación”.

Cosechadora en un campo de trigo. REUTERS/Stephane Mahe
Cosechadora en un campo de trigo. REUTERS/Stephane Mahe

Los nuevos ingresos, otra fuente de conflicto

La financiación del futuro presupuesto constituye el segundo gran frente de las negociaciones. Los Estados miembros han comenzado a fijar posiciones sobre la posibilidad de introducir nuevas fuentes de ingresos o “recursos propios” de la Unión Europea, una cuestión que también divide a las capitales.

Sobre la mesa existen cinco propuestas de la Comisión Europea y otras tres planteadas por el Parlamento Europeo. Sin embargo, ninguna cuenta por ahora con el apoyo unánime que sería necesario para aprobar nuevos impuestos a escala comunitaria. La discusión sobre los recursos propios está estrechamente vinculada al tamaño final del presupuesto y al reparto de los sacrificios entre los Estados.

El ministro francés, Benjamin Haddad, puso precisamente el foco en esta cuestión y calificó de “indispensable” alcanzar un acuerdo sobre nuevas fuentes de financiación. De lo contrario, advirtió, los “recortes masivos” reclamados por los países ‘frugales’ podrían terminar afectando al nuevo Fondo de Competitividad en lugar de concentrarse en la PAC o la política de cohesión.

El acuerdo, pendiente de las próximas cumbres

Los Estados miembros aspiran a alcanzar un acuerdo definitivo en la cumbre de líderes de diciembre, aunque las posiciones siguen alejadas y todavía quedan varias etapas de negociación. El futuro presupuesto comunitario será abordado de nuevo por los jefes de Estado y de Gobierno antes de que termine el año.

La próxima cita está prevista para los días 15 y 16 de octubre. Para entonces, Irlanda, que ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea, presentará un nuevo borrador presupuestario con el objetivo de acercar las posiciones de los Estados.

Además, los Veintisiete contemplan la posibilidad de celebrar una cumbre extraordinaria a finales de noviembre si las diferencias continúan siendo demasiado amplias. El calendario deja así poco margen para cerrar una negociación que enfrenta dos visiones sobre el futuro de las cuentas europeas: reducir el presupuesto y concentrar el gasto en nuevas prioridades o mantener el peso de las políticas tradicionales y recurrir a nuevas fuentes de financiación y deuda común.

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