Qué va a pasar con la perra de Astrid de Noruega: el destino de la chihuahua que fue inseparable de la princesa

El futuro de la mascota es incierto desde el repentino fallecimiento de Astrid a los 94 años

Wilma
El futuro destino de Wilma. (Grosby Group)
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La reciente pérdida de la princesa Astrid de Noruega, fallecida el pasado 11 de septiembre de 2026, ha dejado un profundo pesar en la Casa Real y entre los ciudadanos noruegos. Sin embargo, más allá de los honores institucionales y el luto formal, hay una figura diminuta que siente con especial intensidad la ausencia de la hermana menor del rey Harald V. Se trata de Wilma, una perrita mestiza de chihuahua que durante los últimos cuatro años se convirtió en la sombra inseparable de la aristócrata, acompañándola tanto en el sosiego de su vida privada como en sus compromisos oficiales más exigentes.

Desde su adopción en 2022, el animal pasó a ser un miembro indispensable en el día a día de Astrid. Acomodada casi siempre sobre su regazo, Wilma hizo frente al protocolo real acudiendo a exposiciones artísticas como la celebrada en la galería Dronning Sonja KunstStall de Oslo, e incluso a actos conmemorativos de gran calado, como el quincuagésimo aniversario de la asociación Dysleksi Norge junto al ya rey Haakon VIII. A pesar de los achaques de salud y de tener que desplazarse en silla de ruedas, la princesa nunca renunció a la presencia reconfortante de su mascota, a la que llegó a definir en la emisora pública NRK como “todo” para ella tras el enorme vacío que dejó su anterior perro, Tarzán.

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Ahora, tras el triste adiós a la querida princesa a sus 94 años, la atención mediática y el afecto del público se han desplazado hacia el destino de la pequeña mestiza. Tras años de visibilidad pública y de haber encontrado un hogar lleno de mimos y cuidados de la realeza, la incógnita sobre quién asumirá la custodia definitiva de Wilma sobrevuela el Palacio Real de Oslo, despertando la preocupación de los amantes de los animales y de los seguidores de la familia real escandinava.

Un posible destino para Wilma

Ante la falta de una confirmación oficial por parte de la Casa Real sobre los planes inmediatos para la perrita, las miradas se han dirigido al centro de adopción Solplassen, la entidad que gestionó la llegada de Wilma a la vida de la princesa en el año 2022. Su fundadora, Marianne Øyen, se ha pronunciado recientemente en la revista Se og Hør para ofrecer una respuesta tranquilizadora, asegurando que el refugio especializado en perros de edad avanzada está completamente dispuesto a acoger de nuevo a la mestiza si así fuera necesario.

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Estos son los miembros de la familia real de Noruega

La historia de Wilma antes de llegar al palacio ya estaba marcada por la delicadeza: llegó al centro con ocho años tras enfermar gravemente su anterior dueña. Fue en ese momento cuando la princesa Astrid, demostrando una notable sensibilidad, acudió personalmente en varias ocasiones al refugio para interactuar con ella antes de formalizar la adopción. Desde entonces, la relación entre Marianne Øyen y la casa principesca se mantuvo estrecha; de hecho, la propia fundadora de Solplassen cuidó de Wilma en momentos puntuales de ausencia institucional, como durante la boda de la princesa Marta Luisa en el fiordo de Geiranger en agosto de 2024.

El abrigo familiar o un retiro definitivo

No obstante, el regreso al refugio no es la única vía sobre la mesa para garantizar el bienestar de la mascota. Entre los círculos cercanos a la familia de la princesa Astrid cobra fuerza la posibilidad de que alguno de sus cinco hijos, fruto de su matrimonio con Johan Martin Ferner, se ofrezca voluntario para hacerse cargo de la perrita. Adoptar a Wilma supondría no solo mantener intacto el vínculo emocional con la memoria de su madre, sino también brindarle un entorno doméstico continuo y afectuoso a una perra que ya cuenta con una edad avanzada y requiere cuidados específicos.

Astrid de Noruega
El destino de Wilma, perra de Astrid de Noruega. (Casa Real de Noruega)

A la espera de una decisión definitiva que respete el legado de afecto dejado por la princesa Astrid, el destino de Wilma parece encauzado hacia el amparo y la tranquilidad. Ya sea en el calor del núcleo familiar de los Ferner o bajo la supervisión experimentada del equipo de Solplassen, la fiel compañera de la princesa noruega continuará recibiendo el cariño que caracterizó sus años de vida palaciega, consolidándose como un tierno símbolo de la importancia de la adopción responsable en la tercera edad.

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