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Cobrar la pensión y seguir trabajando: así funciona la nueva jubilación activa en 2026 que abre la puerta a más trabajadores

Casi 77.000 personas ya compatibilizan pensión y empleo, una opción que permite trabajar por cuenta ajena o propia bajo determinadas condiciones

Un hombre con gafas y pelo canoso sonríe mientras escribe en un teclado junto a un ordenador portátil y una taza de café sobre el escritorio.
Trabajador que se ha acogido a la jubilación activa. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Trabajar después de jubilarse ya no exige renunciar necesariamente a la pensión. La jubilación activa permite compatibilizar el cobro de la prestación con un empleo por cuenta ajena o con una actividad por cuenta propia, una fórmula pensada para prolongar la vida laboral de quienes quieren continuar trabajando después de alcanzar la edad ordinaria de retiro. En 2025, cerca de 77.000 personas se encontraban en esta situación, un 9,4% más que un año antes.

La modalidad ha ganado peso tras la reforma aprobada en 2024, que modificó las condiciones de acceso, señalan expertos en pensiones de BBVA. Uno de los principales cambios afecta precisamente al periodo de cotización necesario. Hasta abril de 2025, para acceder a la jubilación activa era necesario haber generado el derecho al 100% de la base reguladora, lo que en la práctica exigía una carrera de cotización completa.

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La nueva regulación elimina ese requisito y abre la puerta a trabajadores con carreras laborales más cortas. Ahora basta con cumplir el periodo mínimo de cotización exigido para acceder a la jubilación ordinaria que es de 15 años, siempre que al menos dos de ellos estén comprendidos dentro de los 15 años inmediatamente anteriores al momento de causar la pensión.

Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), nos explica cómo la pensión que cobran los jubilados en España es un 60% más de lo que han cotizado a la Seguridad Social.

Un año después de alcanzar la edad ordinaria

La reforma no significa, sin embargo, que cualquier persona con 15 años cotizados pueda pasar directamente a la jubilación activa. Existe una condición temporal relevante: el acceso a la pensión debe producirse al menos un año después de haber alcanzado la edad ordinaria de jubilación que corresponda en cada caso.

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En 2026, la edad ordinaria se sitúa en 66 años y 10 meses para quienes hayan cotizado menos de 38 años y tres meses. Quienes hayan alcanzado o superado ese periodo de cotización pueden jubilarse a los 65 años. Las jubilaciones anticipadas o aquellas que incorporen determinadas bonificaciones de edad no sirven para cumplir este requisito.

La norma contempla una particularidad para quienes todavía no hayan alcanzado los 15 años mínimos de cotización cuando cumplen la edad ordinaria. En ese caso, el periodo de un año exigido para acceder a la jubilación activa empieza a computarse desde el momento en que reúnen la cotización mínima necesaria.

Se puede trabajar por cuenta ajena y como autónomo

Una de las ventajas de esta modalidad es su flexibilidad. La actividad compatible con la pensión puede desarrollarse por cuenta ajena, tanto a tiempo completo como a tiempo parcial, o por cuenta propia. De esta manera, la jubilación activa permite adaptar la intensidad del trabajo a las preferencias y circunstancias de cada persona.

El sistema busca así facilitar una transición gradual entre la vida laboral y la jubilación completa. El trabajador puede decidir cuánto tiempo quiere mantenerse en esta situación antes de abandonar definitivamente la actividad y pasar a cobrar la pensión en las condiciones que correspondan.

La reforma también ha modificado la relación entre la jubilación activa y el complemento por demora. Desde abril de 2025 ambas situaciones son compatibles, de modo que una persona que haya retrasado su jubilación puede acceder posteriormente a la jubilación activa incluso si ha elegido recibir el incentivo por demora en forma de porcentaje adicional, pago único o una fórmula mixta.

Un hombre con el pelo blanco toma apuntes mientras utiliza su ordenador para trabajar.
Un hombre jubilado trabaja frente al ordenador (Canva)

Qué ocurre con el complemento por retrasar la jubilación

Aunque el complemento por demora sea compatible con la jubilación activa, existe una limitación importante. Mientras el trabajador permanezca en situación de jubilación activa no se genera un incremento adicional del complemento por demora. Es decir, la compatibilidad permite mantener el incentivo ya reconocido, pero no seguir acumulándolo durante el periodo de jubilación activa.

La legislación mantiene también algunas incompatibilidades. Entre ellas está el desempeño de un puesto de trabajo o de un alto cargo en el sector público, que continúa siendo incompatible con el cobro de la pensión de jubilación y, por tanto, impide acceder a esta modalidad.

Durante la jubilación activa, además, la persona mantiene la consideración de pensionista a todos los efectos. Esto permite compatibilizar la percepción de la pensión con la continuidad en el mercado laboral, pero dentro de las condiciones establecidas por la Seguridad Social.

Una opción que gana peso entre los trabajadores

El aumento del número de jubilados activos refleja el creciente interés por fórmulas que permitan retrasar la salida definitiva del mercado laboral. Casi 77.000 personas utilizaron esta modalidad en 2025, con un crecimiento del 9,4% respecto al año anterior, aunque todavía representa una proporción reducida del conjunto de pensionistas.

La reforma pretende precisamente ampliar el margen para que más trabajadores puedan elegir cómo afrontar los últimos años de su trayectoria profesional. La eliminación de la exigencia de haber cotizado lo suficiente para obtener el 100% de la base reguladora supone un cambio relevante, especialmente para quienes cuentan con carreras laborales más discontinuas.

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