Agregar Infobae enGoogle

Por qué hay tantos terremotos en Granada: un “enjambre sísmico”, escasa profundidad y un movimiento de 4 a 5 milímetros al año

Los últimos temblores en esta provincia española entran “dentro de lo normal” por su ubicación y ya que “una falla no libera necesariamente toda la energía de golpe”

La Guardia Civil muestra los destrozos del terremoto este martes en Granada, de coches a un centro comercial.
Guardar

Un nuevo terremoto de magnitud 4,7 con epicentro en Gójar ha sacudido este martes la provincia de Granada a las 10:37 horas, según la medición revisada del Instituto Geográfico Nacional (IGN). El seísmo ha sido ampliamente sentido en la capital y su área metropolitana y ha provocado medio centenar de llamadas al 112. El Patronato de la Alhambra ha desalojado de manera preventiva los Palacios Nazaríes y la Alcazaba y ha interrumpido la visita pública en estos espacios.

El temblor ha tenido varias réplicas inmediatas. A las 10:47 horas se registró un seísmo de magnitud 2,6 en Las Gabias; a las 10:53 horas, otro de magnitud 4,0 con epicentro en Churriana de la Vega, también a 0 kilómetros de profundidad y ampliamente sentido en el área metropolitana; a las 10:57 horas, uno de 2,9 en Padul; y otro de 2,8 en Alhendín. El organismo contabiliza así al menos cuatro réplicas en apenas veinte minutos.

PUBLICIDAD

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha pedido “máxima prudencia” y ha advertido de que los movimientos sísmicos pueden continuar en los próximos días. “Los expertos señalan que es posible que los movimientos sísmicos y las réplicas continúen en la zona, y es importante conocer cómo debemos actuar en estas situaciones. Sigamos los consejos y mantengamos la serenidad”, ha escrito el presidente andaluz en su cuenta oficial en X.

Daños provocados por el terremoto el pasado sábado en Armilla, Granada. (EFE/ Pepe Torres)
Daños provocados por el terremoto el pasado sábado en Armilla, Granada. (EFE/ Pepe Torres)

“Una falla no libera toda la energía de golpe”

La Junta ha confirmado tres heridos leves y mantiene activado en fase de emergencia, situación operativa 1, el Plan de Emergencia de Andalucía ante el riesgo sísmico en Granada.

PUBLICIDAD

Nieves Sánchez Guitián, presidenta del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, ha afirmado en declaraciones a la agencia EFE que el episodio “entra dentro de lo normal”. “Una falla no libera necesariamente toda la energía de golpe, sino que en este caso la va liberando en un tiempo más largo y sucesivamente. Está claro que es el mismo sitio, la misma falla, la misma zona geológicamente hablando”, ha explicado. La experta ha subrayado que esa liberación gradual es positiva: “De esa manera los daños son menores”.

El mayor seísmo de la serie sigue siendo el de magnitud 4,8 que golpeó Alhendín en la madrugada del sábado 15 de agosto, producido también a menos de un kilómetro de profundidad. Aquel movimiento se percibió en más de 500 localidades de Andalucía central y oriental, y llegó hasta municipios de la Región de Murcia, el sur de Castilla-La Mancha e incluso la Comunidad de Madrid. El IGN recibió más de 12.000 cuestionarios sobre ese seísmo y reportó daños no estructurales -grietas, caída de objetos, desprendimiento de cornisas- en varias construcciones de la zona epicentral. La serie acumula ya 348 eventos desde el 14 de agosto, 37 de ellos sentidos por la población, con la gran mayoría por debajo de magnitud 2.

Daños en una vivienda de Granada tras el terremoto de magnitud 4,7 este martes. (EFE)
Daños en una vivienda de Granada tras el terremoto de magnitud 4,7 este martes. (EFE)

Por qué tiembla Granada

La razón de fondo es geológica. Granada se asienta sobre el borde de colisión entre las placas euroasiática y africana, que se aproximan entre sí a una velocidad de 4 a 5 milímetros al año en la zona de la Vega granadina, según el investigador de la Universidad de Granada (UGR) Jesús Galindo-Zaldívar. Aunque ese desplazamiento resulta imperceptible en el tiempo humano, su acumulación durante millones de años genera una deformación enorme en la corteza terrestre que se libera de forma brusca a través de las fallas.

En la Vega de Granada confluyen varias de ellas. El propio IGN sitúa la serie sísmica actual entre las fallas de Dílar, al sur; Granada, al este; y Belicena-Alhendín, al oeste. El análisis del tensor momento sísmico realizado por el organismo muestra mecanismos de falla normal, compatibles con las fallas activas cartografiadas y con la tectónica de la zona. Cuando la actividad de una falla dispara la de las adyacentes, el resultado es lo que los sismólogos denominan un enjambre sísmico. Galindo-Zaldívar señala que “se desencadenan cuando la actividad de una falla produce un efecto dominó y dispara la actividad de otras fallas próximas”.

Las Béticas constituyen, según el IGN, la región con mayor actividad sísmica de la Península Ibérica, y la cuenca de Granada es el punto de mayor concentración de seísmos del sector central. La profesora de geodinámica de la UGR Ana Crespo Blanc advierte que “estamos en un límite de placas que se mueve 5 milímetros al año, y esta deformación puede causar que los terremotos se repitan”. Las fallas activas en Granada tienen una longitud de apenas 20 o 25 kilómetros, lo que limita la magnitud máxima esperable.

Desperfectos tras el terremoto este martes en Granada. (Reuters/Fermín Rodríguez)
Desperfectos tras el terremoto este martes en Granada. (Reuters/Fermín Rodríguez)

La profundidad, factor determinante

Uno de los factores que explica por qué los terremotos de Granada se han percibido con tanta intensidad es su escasa profundidad. El IGN ha confirmado que los 348 eventos registrados desde el 14 de agosto se han producido todos a menos de 10 kilómetros bajo la superficie; el seísmo de este martes y el principal del sábado han ocurrido directamente en superficie, a 0 kilómetros de profundidad. Cuanto más superficial es el foco, menos distancia recorren las ondas sísmicas antes de alcanzar la superficie, lo que amplifica la percepción del movimiento. La aceleración máxima registrada por el terremoto del sábado fue de un 0,24 g -el 24% de la aceleración de la gravedad- en el acelerógrafo de Armilla, situado a unos 3 kilómetros del epicentro.

A ello se suma la composición del subsuelo. La cuenca de Granada es una depresión de unos tres kilómetros de profundidad rellena de sedimentos lacustres y fluviales de hace cinco millones de años. Esas capas de material sedimentario amplifican las ondas sísmicas de manera similar a lo que ocurre en Ciudad de México. En las zonas de la Vega, donde el terreno es menos sólido, el efecto es más pronunciado que en áreas rocosas.

Cámaras de seguridad recogieron el seísmo el pasado sábado, 15 de agosto.

Revisión de estructuras y recomendaciones

Sánchez Guitián ha advertido a través de EFE que es necesario revisar “cuanto antes” los inmuebles que hubieran sufrido daños con los primeros terremotos, ya que cualquier grieta preexistente puede agravarse con nuevos movimientos. “Es importante hacer una revisión de esas estructuras cuanto antes para valorar en qué medida la posibilidad de futuros pequeños terremotos también pudiera acabar dañando algo más”, ha recalcado.

El responsable de Emergencias de la Diputación de Granada, Eduardo Martos, confirmó tras el seísmo del sábado que no hay daños estructurales y que los incidentes atendidos corresponden principalmente a desprendimiento de cornisas, rotura de cristales y grietas en fachadas. La Policía Local ha aconsejado este martes alejarse de los edificios ante la posible caída de elementos. Para reforzar la capacidad de seguimiento, el IGN ha desplegado dos estaciones sísmicas portátiles en el área epicentral, que se suman a los 52 sensores permanentes distribuidos en un radio de 50 kilómetros alrededor de la zona.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD