El Gobierno cambia las reglas del aceite de oliva español e importado para reforzar el control sobre su calidad y autenticidad

Un nuevo real decreto mejora la trazabilidad y el seguimiento de los aceites de oliva y de orujo para ofrecer más garantías al consumidor

Supermercado
Lineales de aceite de oliva en un supermercado. (Europa Press)
Guardar

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un real decreto que modifica la norma de calidad de los aceites de oliva y de orujo de oliva, vigente desde agosto de 2021. La reforma, impulsada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, pretende reforzar el seguimiento de estos productos desde su entrada en la cadena comercial hasta su llegada al consumidor y mejorar las herramientas disponibles para garantizar su identificación, calidad y autenticidad.

El cambio afecta a uno de los productos más representativos de la alimentación española y llega con un doble objetivo: mantener la competitividad de un sector estratégico y reforzar la confianza de los consumidores. El ministerio dirigido por Luis Planas sostiene que la modificación permitirá conocer y controlar mejor los movimientos de los aceites y contribuirá a consolidarlos como uno de los grandes emblemas de la marca España.

PUBLICIDAD

La nueva regulación también pone el foco en los aceites procedentes del exterior. El real decreto incorpora herramientas destinadas a garantizar una adecuada identificación y preservar la calidad y autenticidad de los productos, incluidos los aceites importados. La medida busca así reforzar la transparencia de una cadena comercial cada vez más amplia y compleja.

España es el primer productor y exportador mundial de aceite de oliva, una posición que convierte cualquier cambio en la normativa de calidad en una cuestión de especial relevancia para el sector agroalimentario. El aceite tiene además un peso destacado tanto en el mercado nacional como en las exportaciones, donde la producción española compite en numerosos mercados internacionales.

PUBLICIDAD

El aceite ‘de garrafón’ sigue en nuestros restaurantes: “Una década después, es inaceptable que haya establecimientos que incumplan la ley”.

Mejorar la trazabilidad

La reforma parte de la normativa aprobada en 2021, que ya supuso un avance en materia de trazabilidad. Aquella regulación introdujo obligaciones específicas para los operadores del sector y estableció un sistema informatizado destinado al seguimiento de determinados movimientos de aceite. Con la nueva modificación, el Gobierno pretende profundizar en ese modelo y mejorar el conocimiento de cómo circulan estos productos.

El objetivo es que la Administración disponga de más información sobre los movimientos de los aceites de oliva y de orujo y pueda reforzar los mecanismos de identificación. Para los consumidores, la principal consecuencia buscada es contar con mayores garantías sobre el producto que llega al mercado y sobre sus características.

La norma ha sido elaborada con la participación de las comunidades autónomas y de los representantes de los sectores afectados. El Ministerio enmarca este proceso en el trabajo conjunto para actualizar las normas de calidad alimentaria y adaptarlas a las necesidades actuales de la industria y de los consumidores.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del Ministerio de Agricultura para renovar y modernizar las reglas que afectan a los alimentos. La calidad, la trazabilidad y la transparencia de la cadena comercial se han convertido en elementos centrales para un sector agroalimentario que busca mantener su posición tanto dentro como fuera de España.

En el caso del aceite de oliva, el reto tiene una dimensión añadida por su importancia económica y por el peso que tiene en la imagen internacional de los productos españoles. La nueva regulación pretende reforzar esa posición mediante un mayor control sobre la identificación y los movimientos del aceite, sin limitarse únicamente a la producción nacional.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD