Muere Carlos Fernández-Lomana, el discreto hermano de Carmen Lomana que dedicó su vida a la banca y a Asturias

Fallecido este sábado en Asturias a los 77 años, dedicó más de tres décadas a la banca y construyó en su tierra una vida familiar alejada de la exposición pública

Carmen Lomana, en una imagen de archivo. (Europa Press)
Carmen Lomana, en una imagen de archivo. (Europa Press)
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Carlos Fernández-Lomana, el hermano pequeño de Carmen Lomana, murió este pasado sábado, 3 de octubre, en Lieres, Asturias los 77 años. Según contaba su hermana, lo hacía tras pasar unos últimos años malos en los que se había ido “consumiendo”. Tras despedirse de él en la intimidad, este lunes sus familiares y amigos volverán a reunirse en Oviedo para darle su último adiós en el funeral que se celebrará en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de los Padres Carmelitas.

Su despedida pone el foco en un hombre que, pese a pertenecer a una familia conocida por el gran público, construyó su vida lejos de las cámaras. Carlos era siete años menor que Carmen y durante buena parte de su trayectoria permaneció al margen de la popularidad que acabaría rodeando a su hermana. Su vida transcurrió principalmente en Asturias, donde desarrolló su carrera profesional, formó una familia y mantuvo sus principales aficiones.

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Carmen Lomana ha sido precisamente quien ha puesto palabras al recuerdo de su hermano en estos días de duelo. A su salida del tanatorio, donde estuvo acompañando a los suyos y recibiendo las muestras de cariño, aseguraba que había sido un hombre “muy querido, muy bueno y un señor elegantísimo”. Un retrato que resume la imagen que la empresaria conserva de Carlos y que también explica la huella que deja entre quienes le conocieron.

Una vida vinculada a Asturias y a la banca

Nacido en Oviedo, Carlos Fernández-Lomana estudió en el Colegio Lecaroz, en Navarra, y posteriormente se licenció en Derecho en San Sebastián. Tras completar su formación regresó a Asturias, donde comenzó una trayectoria profesional ligada al sector bancario que ocuparía más de tres décadas de su vida.

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Entre 1978 y 1994 estuvo vinculado como director al Banco Santander Central Hispano. En 1994 dio el salto a Cajastur, entidad en la que permaneció durante 17 años, hasta su jubilación en 2011. Frente a la exposición mediática de algunos miembros de su familia, Carlos desarrolló así una carrera profesional alejada de la televisión y de la crónica social.

Carmen Lomana en una imagen de archivo. (Europa Press)
Carmen Lomana en una imagen de archivo. (Europa Press)

También su vida personal quedó vinculada a Asturias. Estaba casado con Pilar Pesquera Escobar y era padre de Guillermo y Carla Fernández-Lomana. Con el paso de los años llegaron también sus cuatro nietos: Telmo, Victoria, Nicolás y Matías, una familia que se convirtió en uno de los principales pilares de su vida después de su jubilación.

Su relación con Carmen también quedó marcada por algunos momentos familiares que hoy adquieren un significado especial. Cuando ella contrajo matrimonio con Guillermo Capdevila en 1974, Carlos fue el encargado de acompañarla al altar. La boda se celebró en Llanes, en una época en la que Carmen todavía estaba muy lejos de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la crónica social española.

“Siempre quiso a Asturias”

Carlos mantuvo durante toda su vida un vínculo muy estrecho con su tierra. Sus aficiones también estaban relacionadas con ese entorno. Carmen ha recordado que a su hermano le encantaban “la caza, la pesca y jugar al golf”, actividades para las que, según ella misma, Asturias era el lugar perfecto.

“Mi padre decía que tenía poca ambición, pero su ambición era que le encantaban la caza, la pesca y jugar al golf, y Asturias para eso era perfecto”, recordaba la empresaria al hablar de él.

En sus palabras también hay una idea que se repite al reconstruir la vida de Carlos: su apego a Asturias. “Siempre quiso a Asturias”, aseguraba Carmen, describiendo así una relación con su tierra que se mantuvo durante décadas y que terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad de su hermano.

Carmen Lomana, en imagen de archivo (Europa Press)
Carmen Lomana, en imagen de archivo (Europa Press)

La familia pudo acompañarle durante sus últimos momentos. Carmen explicaba que en los últimos tres años se había ido “consumiendo”, pero encontraba consuelo en todo lo que había vivido y, sobre todo, en el cariño que había recibido.

Las muestras de afecto tras su muerte también han sido numerosas. “Las muestras de cariño fueron inmensas, se pasó por allí toda Llanes, media Asturias y mucha gente de Celorio. Estamos muy agradecidos”, señalaba Carmen.

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