Por qué las infecciones de orina aumentan en verano y cómo evitarlas

Estas infecciones aumentan entre un 20 % y un 30 % durante los meses más cálidos del año

Las ITU aumentan en verano entre un 20 y un 30 % (Magnific)
Las ITU aumentan en verano entre un 20 y un 30 % (Magnific)
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El verano es sinónimo de playa, piscina, vacaciones y, sobre todo, altas temperaturas. Sin embargo, también es la época del año en la que aumentan las infecciones del tracto urinario (ITU), una afección muy frecuente que puede llegar a ser especialmente molesta si no se trata a tiempo y adecuadamente. Los especialistas alertan de que la incidencia de estas infecciones puede incrementarse entre un 20 % y un 30 % durante los meses más cálidos debido a una combinación de factores propios de la estación.

La doctora Maricruz González Álvarez, ginecóloga y obstetra y responsable de la Unidad de Diagnóstico Prenatal del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, explica que el principal motivo de este incremento de las infecciones urinarias es el exceso de humedad en la zona urogenital. “Todas estas circunstancias típicas de la época estival alteran la microbiota vaginal protectora, facilitando la proliferación de bacterias responsables de la cistitis, uretritis o vaginitis. Las mujeres, por su anatomía, son más vulnerables, especialmente durante el embarazo y la posmenopausia”.

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Las infecciones del tracto urinario se producen cuando microorganismos, habitualmente bacterias, colonizan alguna parte del aparato urinario. Dependiendo de la zona afectada reciben distintos nombres: pielonefritis si afecta al riñón, cistitis cuando la infección se localiza en la vejiga y uretritis si afecta a la uretra.

Las mujeres, especialmente vulnerables a la infección de orina

Aunque cualquier persona puede sufrir una ITU, las mujeres presentan un mayor riesgo debido a su anatomía. La uretra femenina es más corta y está situada más cerca del recto, lo que facilita el paso de bacterias al tracto urinario. Además, ciertos factores como la actividad sexual, el embarazo o la menopausia incrementan la susceptibilidad. De hecho, se estima que hasta la mitad de las mujeres padecerá al menos una infección urinaria a lo largo de su vida.

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La evidencia también respalda la relación entre el calor y estas infecciones. Como explica la especialista, “la literatura científica refrenda el conocimiento popular de que son más frecuentes en verano. Hecho que puede ser debido al aumento de humedad en el área urogenital (baños, ropa mojada, sudor), unido al aumento del calor en la zona”. Según relata la doctora González, se ha demostrado que en los días en que la temperatura media semanal se sitúa entre 25º y 30°C, la incidencia de ITU aumenta en un 20-30% con respecto a las semanas en las que la temperatura de la semana anterior oscila entre 5º y 7,5 °C.

Reconocer los síntomas resulta fundamental para evitar complicaciones. Entre las señales más habituales figuran el dolor o escozor al orinar, la necesidad de acudir al baño con mucha frecuencia aunque se elimine poca cantidad de orina, molestias en la parte baja del abdomen y, en algunos casos, orina turbia o con presencia de sangre. Ante estos síntomas, la doctora aconseja “consultar con el médico de Atención Primaria para valorar la realización de una prueba rápida de orina junto con urocultivo, y el inicio, si está indicado, de tratamiento antibiótico”.

Episodio: ¿Qué es una infección urinaria?

Cómo prevenir una infección urinaria

La prevención, no obstante, sigue siendo la mejor herramienta. Mantener una buena hidratación, con una ingesta aproximada de dos litros de agua al día, ayuda a eliminar bacterias a través de la orina. También es aconsejable no retrasar las ganas de orinar y vaciar la vejiga cada dos o tres horas, además de hacerlo siempre después de mantener relaciones sexuales.

Otras medidas sencillas pueden marcar la diferencia. Cambiarse el bañador mojado lo antes posible, evitar la ropa excesivamente ajustada, prevenir el estreñimiento y mantener una correcta higiene íntima (limpiando siempre de delante hacia atrás tras la defecación) contribuyen a reducir el riesgo de infección. Asimismo, seguir una dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, favorece el buen funcionamiento del sistema inmunitario y mejora el tránsito intestinal.

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