Superar el límite de velocidad en un adelantamiento es mucho más peligroso de lo que parece: cada kilómetro por hora de más multiplica la gravedad de un accidente

En las carreteras convencionales, la mayoría de los siniestros con víctimas ocurren durante adelantamientos, ya que cualquier error de cálculo puede dejar sin espacio ni tiempo suficiente para evitar una colisión

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Superar el límite de velocidad en un adelantamiento es mucho más peligroso de los que parece: (VisualesIA Scribnews)
Superar el límite de velocidad en un adelantamiento es mucho más peligroso de los que parece: (VisualesIA Scribnews)

En las carreteras convencionales, los adelantamientos siguen siendo una de las maniobras con mayor riesgo. Estas vías concentran más del 70% de las víctimas mortales en accidentes de tráfico, y aunque buena parte de estos siniestros se debe a salidas de vía, los adelantamientos figuran entre los momentos más críticos por la dificultad de calcular bien la distancia y la velocidad de los vehículos que circulan en sentido contrario.

Hasta 2022, España era el único país de la Unión Europea que permitía superar en 20 km/h el límite de velocidad para adelantar en carreteras convencionales. Ese año, el Congreso de los Diputados aprobó eliminar esta excepción tras recopilar datos que demostraban que el beneficio en tiempo era mínimo y el riesgo, elevado. Desde entonces, adelantar rebasando el límite de velocidad está prohibido, en línea con el resto de Europa.

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En 2026, la normativa ha sumado nuevas restricciones con el Real Decreto 518/2026. Desde el 1 de octubre, adelantar a vehículos detenidos en el arcén o a ciclistas requerirá reducir la velocidad al menos 20 km/h por debajo del límite de la vía. Por ejemplo, en una carretera limitada a 90 km/h, hay que realizar la maniobra a 70 km/h o menos. Además, se exige mantener un mínimo de 1,5 metros de distancia lateral con ciclistas y vehículos inmovilizados; y, en vías de más de un carril por sentido, hay que cambiar de carril por completo para adelantar a ciclistas. Cruzar la línea continua está permitido solo si se garantiza la seguridad y la visibilidad. Estas medidas buscan proteger a los usuarios más vulnerables y reducir la siniestralidad.

El director recuerda que en caso de avería o accidente, el no uso de la V16 puede llevar a sanciones.

La probabilidad de sobrevivir un choque frontal a 77 km/h es del 50%; a 100 km/h es prácticamente nula

Las cifras sobre la gravedad de los accidentes refuerzan el argumento. En un choque frontal a 77 km/h, la probabilidad de fallecimiento ronda el 50%. Cuando la velocidad alcanza los 100 km/h, la posibilidad de sobrevivir se reduce a prácticamente cero, superando el 90% el riesgo de muerte según estudios recientes. De ahí que la DGT y los expertos insistan en que cada kilómetro por hora adicional multiplica la gravedad de las consecuencias de un accidente.

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El diseño de las carreteras convencionales y sus sistemas de protección están pensados para las velocidades máximas permitidas. Si se supera ese límite, aumentan tanto el peligro de salirse de la vía como el de invadir el sentido contrario, especialmente en curvas o cuando la visibilidad es limitada. A esto se suman factores como el estado de los neumáticos, los frenos, la suspensión, la iluminación y la atención del conductor, que en situaciones de estrés o cansancio pueden afectar la capacidad de reacción.

Desde FESVIAL se insiste en que cualquier modificación legal relacionada con la seguridad vial debe ir acompañada de una explicación clara a la ciudadanía. “La gran ventaja de las leyes y normas de tráfico y seguridad vial es que tienen una explicación justificada, una razón de ser, enraizada en la seguridad vial, basadas en estudios e investigaciones objetivas, o leyes y principios de la Física, Biología o la Mecánica, por ejemplo, sobre los que se fundamentan. Esto es muy importante para la credibilidad social de las normas viales y su respeto por parte de los conductores”.

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