Cierra el Mesón de Crecente, el restaurante centenario de Lugo famoso por su cocido gallego y sus ‘pollitos tomateros’

La causa del cierre se debe a la jubilación de su propietaria, Loli Lamas, quien colgará el delantal después de 42 años de trabajo

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El restaurante Mesón de Crecente llevaba más de 100 años sirviendo cocina casera en Lugo (Instagram / @mesondecrecente)
El restaurante Mesón de Crecente llevaba más de 100 años sirviendo cocina casera en Lugo (Instagram / @mesondecrecente)

La gastronomía gallega está de luto. El próximo 31 de julio, Lugo perderá uno de sus restaurantes más icónicos, una casa de comidas centenaria que dejará huérfanos a vecinos, peregrinos y visitantes tras un cierre lleno de cariño y nostalgia. El restaurante Mesón de Crecente, abierto en la parroquia de San Pedro de Mera desde el año 1925, cerrará definitivamente sus puertas tras la jubilación de su propietaria, Loli Lamas, que colgará el delantal tras 42 años entre los fogones.

El último viernes de julio será también el último día en que se puedan probar los cocidos gallegos, guisos, asados y flanes que hacían peregrinar a muchos hasta este pequeño mesón tradicional en una tradicional casa de piedra. “Había llegado el momento de descansar un poco, aunque me siento algo triste por dejar todo esto atrás”, explicaba Lamas a La Voz de Galicia, uno de los medios locales que se hacían eco de este cierre.

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Loli es la tercera generación al frente de este negocio hostelero, con una localización privilegiada en la ruta del Camino Primitivo. Ella heredó el negocio que iniciaron los abuelos de su marido, que pasaron el testigo años más tarde a su suegra. Lamas fue la siguiente en regentar los fogones y quiso mantener intacta la tradición de cocina casera gallega y la filosofía de trabajar con productos de producción propia.

Algunos de los platos caseros que se cocinan en el restaurante Mesón de Crecente desde hace más de 100 años (Instagram / @mesondecrecente)
Algunos de los platos caseros que se cocinan en el restaurante Mesón de Crecente desde hace más de 100 años (Instagram / @mesondecrecente)

Esta misma condición, la de mantener la esencia del mesón, es la condición que Loli pondría para quien quisiera tomar el relevo. Sin embargo, no existe aún un traspaso a la vista y, según explican desde Galicia Universal, el local quedará vacío tras el cierre.

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Pollitos tomateros y un flan emblemático

Entre semana, peregrinos que siguen la ruta de peregrinación más antigua que enlaza Oviedo con Santiago de Compostela y que hacían en este mesón un alto en el camino para repostar fuerzas. Durante los fines de semana, clientes habituales que visitaban la zona sabiendo dónde acudir para un buen plato de cocina casera. Es la clientela que les ha permitido sobrevivir durante 101 años, sirviendo las mismas recetas de siempre sin alterar ni un detalle.

Uno de sus platos estrella son los pollitos tomateros, un guiso cocinado con cebolla, ajo y perejil en cazuela de barro que debe su nombre a que estos pollos, producidos por ellos mismos,nacían en verano y se comían los tomates plantados. Por supuesto, otras delicias tradicionales como la carne de caza en temporada y el cocido gallego, un reconfortante clásico que se había convertido ya en emblema de la casa. Como postres, no faltan delicias como las filloas y el queso, aunque su opción estrella es el flan casero, elaborado con leche y huevos de su casa y cocinado en horno de leña.

Estas delicias se podrán probar hasta el cierre definitivo el próximo viernes 31 de julio, aunque, tras correrse la voz de que el mesón cierra sus puertas, mucha gente ha reservado ya para despedir este clásico. De esas casas-restaurante de las que cada vez quedan menos, con cocina típica gallega y fogones a plena vista del comensal. Más auténtico y casero, imposible.

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