Cómo hacer ejercicio en casa: cuatro movimientos para fortalecer piernas en solo unos minutos

Los ejercicios que utilizan el propio peso corporal son una excelente opción para cualquier nivel de condición física

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Una mujer haciendo una sentadilla en casa (Magnific)
Una mujer haciendo una sentadilla en casa (Magnific)

Para fortalecer el tren inferior no hace falta apuntarse a un gimnasio ni disponer de material profesional para fortalecer el tren inferior. Con una rutina sencilla y bien ejecutada es posible trabajar los glúteos, los cuádriceps y los isquiotibiales desde casa, mejorando tanto la fuerza como la estabilidad y la movilidad. De hecho, la clave no está en realizar movimientos complicados, sino en dominar la técnica y mantener la constancia.

Los ejercicios que utilizan el propio peso corporal son una excelente opción para cualquier nivel de condición física. Además de tonificar la musculatura, ayudan a proteger las articulaciones, mejorar el equilibrio y facilitar las actividades cotidianas, desde subir escaleras hasta cargar peso o caminar durante largos periodos. A medida que aumenta la fuerza, también puede incorporarse resistencia mediante mancuernas, bandas elásticas o incluso objetos domésticos.

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Entre los movimientos más completos destacan las sentadillas, las zancadas, el puente de glúteo y el peso muerto, recoge Sandra Lordén, entrenadora personal y experta en nutrición deportiva, para Vogue. Todos ellos activan grandes grupos musculares y permiten adaptar la intensidad en función del nivel de cada persona. Estos son cuatro de los ejercicios más eficaces para fortalecer glúteos y piernas desde casa.

Sentadillas

La sentadilla es uno de los movimientos básicos para desarrollar fuerza en glúteos y piernas. Para realizarla correctamente hay que colocarse de pie, con los pies separados a la anchura de los hombros y las puntas ligeramente orientadas hacia fuera. Desde esa posición se flexionan las caderas y las rodillas, llevando los glúteos hacia atrás como si se fuera a sentar en una silla, hasta alcanzar aproximadamente un ángulo de 90 grados. Después se vuelve lentamente a la posición inicial.

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Durante todo el movimiento conviene mantener la espalda recta y el pecho erguido. Las rodillas no deben sobrepasar la línea de la punta de los pies para evitar una sobrecarga innecesaria sobre la articulación. Los brazos pueden extenderse hacia delante para facilitar el equilibrio. Unas 20 repeticiones son suficientes para comenzar, aunque quienes busquen aumentar la intensidad pueden añadir peso con mancuernas, bandas elásticas o una mochila cargada.

Zancadas alternas

Las zancadas son otro ejercicio muy eficaz para trabajar glúteos, cuádriceps e isquiotibiales, además de mejorar el equilibrio y la coordinación. Se realizan dando un paso amplio hacia delante hasta que la rodilla de la pierna trasera se acerque o toque suavemente el suelo. Después se regresa a la posición inicial y se repite el movimiento con la pierna contraria.

Es importante que el tronco permanezca recto durante todo el ejercicio y que la rodilla de la pierna adelantada no sobrepase el pie. Una variante consiste en realizar las zancadas avanzando en cada repetición, manteniendo un ángulo cercano a los 90 grados en ambas piernas y repartiendo el peso entre las dos extremidades. Diez repeticiones por cada lado son un buen punto de partida, aunque también pueden utilizarse mancuernas para incrementar la carga.

Puente de glúteo

El puente de glúteo es uno de los ejercicios más recomendados para fortalecer la parte posterior del cuerpo. Se realiza tumbado boca arriba, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Desde esa posición se eleva la pelvis hasta formar una línea recta entre los hombros, la cadera y las rodillas, contrayendo los glúteos durante unos segundos antes de descender lentamente.

La correcta alineación del cuerpo es fundamental para que el esfuerzo recaiga sobre la musculatura adecuada y no sobre la zona lumbar. Cuando el ejercicio resulte sencillo, puede aumentarse la dificultad elevando una pierna mientras la otra permanece apoyada en el suelo. Esta variante obliga a trabajar cada glúteo por separado y exige una mayor estabilidad del tronco. Lo recomendable es realizar unas 15 repeticiones con cada pierna.

Incluí estos tres ejercicios en tu rutina para fortalecer los glúteos y favorecer una mejor postura. Trabajá estabilidad y fuerza con movimientos simples y efectivos, prestando atención a la técnica en cada repetición.  Asesoramiento: Pablo Benadiba

Peso muerto

El peso muerto es un ejercicio muy completo que trabaja glúteos, isquiotibiales y zona lumbar. Para hacerlo en casa basta con utilizar un objeto pesado, como una mancuerna, una garrafa de agua o una mochila con libros. La posición inicial es de pie, con los pies ligeramente más separados que la anchura de los hombros y el peso situado entre ambos.

El movimiento comienza llevando los glúteos hacia atrás mientras se flexionan ligeramente las rodillas y se mantiene la espalda completamente recta. Una vez sujetado el objeto con ambas manos, se vuelve a la posición inicial impulsándose con la fuerza de las piernas y los glúteos, evitando tirar del peso únicamente con los brazos. Durante todo el recorrido conviene mantener el pecho abierto, los hombros hacia atrás y controlar que las rodillas no sobrepasen la línea de los pies. Una ejecución correcta resulta mucho más importante que levantar una carga excesiva.

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