En Soria o Segovia se vive tres veces más que en Cádiz o Sevilla: un estudio afirma que en el norte de España hay más opciones de llegar a los 100 años

El experto Michel Poulain ha presentado un análisis a partir de datos demográficos de todo el país, que permiten identificar “un corredor de longevidad”

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Jubilados en España. (David Zorrakino/Europa Press)
Jubilados en España. (David Zorrakino/Europa Press)

¿Cuál es la mejor cerveza de España? Los madrileños responderán de inmediato que la Mahou, pero los andaluces hablarán de la Cruzcampo o la Alhambra, mientras que los gallegos dirán sin dudarlo: Estrella Galicia. En este país, como todo el mundo sabe, cada cual tira para su tierra. Por eso, el estudio presentado por el demógrafo belga Michel Poulain en la sesión inaugural del 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), celebrado en Oviedo, puede levantar ampollas.

Según sus conclusiones, la probabilidad de cumplir 100 años en España varía muchísimo según el lugar de nacimiento: la brecha sitúa a Soria, Segovia y La Rioja en el extremo positivo, y a Cádiz, Sevilla y Málaga en el negativo. Poulain es un reputado especialista en longevidad, cofundador del concepto de las “zonas azules” -siete denominadores comunes que se cumplen en las áreas con mayor esperanza de vida- y profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina. Junto a él, las investigadoras Ana Canelada y Cristina Santomé completaron un diagnóstico que apunta a los hábitos cotidianos, y no a los genes, como el factor decisivo del envejecimiento saludable.

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Poulain construyó su análisis a partir del denominado Extreme Longevity Index (ELI), un indicador que calcula la probabilidad de alcanzar los 100 años según la provincia de nacimiento. El método divide el número de centenarios —vivos o fallecidos— registrados entre 2003 y 2023 entre el total de nacimientos del mismo territorio y periodo. El resultado plasma, en palabras del propio investigador, “una enorme desigualdad de expectativa de vida entre norte y sur”. Soria encabeza la clasificación con un índice de 14,7, seguida de Segovia y La Rioja, ambas por encima de 12. En el extremo contrario, Sevilla, Cádiz y Málaga presentan valores de entre 4,2 y 4,5.

Madrid, Zaragoza y Bizkaia quedan en una posición intermedia. Las provincias gallegas, Cantabria y Asturias, pese a su imagen de territorios longevos, aparecen por detrás de las castellanoleonesas y algunas catalanas como Lleida. A partir de esos datos, Poulain identificó lo que denominó un “corredor de longevidad” en la mitad norte de España. El investigador reconoció ante el congreso que “no hay una respuesta” definitiva sobre por qué esas provincias concentran más centenarios, aunque señaló como características comunes el clima frío y la baja densidad de población. “Es un problema muy importante y hay que intentar equilibrar esta gran diferencia”, afirmó durante su conferencia en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Calatrava de Oviedo.

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Los siete factores de las zonas azules

Desde que documentó la primera zona azul en Cerdeña hasta la más reciente, identificada en 2023 en Martinica, Poulain ha extraído siete denominadores comunes. Los enumeró en su conferencia: “Comer de forma inteligente, moverse de manera natural, evitar el estrés, dormir lo suficiente, tener el soporte de la familia y de la comunidad, el respeto de la naturaleza y tener un propósito de vida y una perspectiva positiva de la vida”.

El demógrafo subrayó que estudiar a los centenarios como modelo poblacional, y no individual, ofrece “una oportunidad mayor para poder aplicarlo en salud pública”. Su objetivo, precisó, es “diseminar en el mundo estos principios de las zonas azules” a través del movimiento Living Blue Zones, que ya se extiende por varios países europeos.

Los expertos del congreso lanzaron también dos alertas. La primera: que la urbanización, el sedentarismo y el aislamiento social están erosionando los patrones que antes favorecían una mayor esperanza de vida. La segunda: que la banalización del término “longevidad” en contextos de bienestar o mercadotecnia distorsiona su significado científico, porque la longevidad saludable no depende de “recetas milagro”. Poulain cerró el argumento con una máxima que resume la orientación del congreso: “Lo importante no es llegar a 100 años, sino llegar bien, sano, a una edad longeva”. Y añadió que la prevención no empieza a los 65 años, sino desde las primeras etapas de la vida.

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