La heladería artesana de un pueblo de León que ha instalado la primera máquina de vending de helados de España: “El antojo no entiende de horarios”

Al frente de la Heladería L’Oasis se encuentra Pili, fundadora y heladera en este local abierto desde 1983 en el pequeño pueblo leonés de Sahechores de Rueda

La máquina expendedora de helados de L'Oasis (Heladería L'Oasis)
La máquina expendedora de helados de L'Oasis (Heladería L'Oasis)
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Desde Bélgica hasta un pequeño pueblo de la Montaña Oriental leonesa. Es el curioso viaje de la heladería artesanal L’Oasis, un local con más de 40 años de historia que ahora inaugura una novedad casi utópica. Allí, en el pueblo leonés de Sahechores de Rueda, han colocado la primera máquina expendedora de helados artesanales de toda España.

“El antojo no entiende de horarios y nosotros tampoco”, escriben desde la cuenta de Instagram de la heladería, anunciando la llegada de esta curiosa máquina de vending. Detrás de esta idea se encuentra Pilar, una leonesa de 65 años que lleva dedicándose al mundo de los helados desde hace cuatro décadas. “Yo nací entre helados porque mi madre tenía una heladería en Bélgica. Luego vinimos a León en 1983 y hasta hoy”, cuenta Pili, como la llaman sus amigos y familia.

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Hoy, esta heladería artesanal se ha convertido en parada obligada en la ruta N-625 entre el norte y el sur de la provincia, distinguida incluso con un Solete de la Guía Repsol. No siempre fue así, cuenta Pili, recordando viejos tiempos. “Al principio, cuando llegamos, funcionaba más el bar que los helados. Es más, la gente se reía bastante de los helados artesanos al principio; no era algo muy normalizado hace cuarenta y tres años y menos en un pueblo”.

Pero madre e hija siguieron en su empeño de servir helados de calidad, con productos llegados desde Italia y algunos desde tierras españolas. “El dulce de leche que tenemos es buenísimo y viene de Galicia”. La calidad les ha conseguido una fama local con clientes que vienen de pueblos cercanos solo para disfrutar de una tarrina. “Costó arrancar, pero ya hace más de veinte años que funciona muy bien”.

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Entrada de la heladería (Guía Repsol)
Entrada de la heladería (Guía Repsol)

Su carta se compone de smoothies de fruta natural, batidos naturales, cafés escoceses e irlandeses, granizados y, por supuesto, helados artesanos hechos por Pilar, que mezcla sabores clásicos con propuestas innovadoras. Todas ellas pueden probarse desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la madrugada en su máquina de vending. “Lo que nos animó a poner la máquina es que este año hemos cambiado el horario, lo hemos reducido enormemente. Esto permite que los clientes que llevan toda la vida viniendo por la mañana puedan seguir llevándose helado”.

Una máquina italiana en un pueblo de 135 habitantes

Este curioso artefacto se cruzó en su camino en una feria de maquinaria en Benidorm. Rápidamente, llamó la atención de Pili y de su marido, y fue este —un apasionado de la mecánica— quien convenció a la heladera. Se la trajeron hasta León, la montaron y comenzaron con un modelo de negocio que nunca antes se habían imaginado tener. Aseguran que son los primeros en montar una así. “La empresa italiana que nos la vendió no había vendido ninguna en España. Los heladeros que conozco tampoco conocen a nadie que la tenga”.

La idea inicial era dejar que la máquina funcionara las 24 horas del día, pero un contratiempo les hizo cambiar de idea. “Nosotros vivimos encima de la máquina, dormimos ahí. Cuando la pusimos, los jóvenes nos decían: ‘Qué bien, para cuando volvamos de fiesta’. Y yo dije: ‘Madre mía, no volvemos a dormir una noche en todo el verano’”.

Así, excepto en las horas más intempestivas, cualquier persona podrá acercarse a esta heladería de carretera para llevarse a casa uno de sus maravillosos helados artesanos, o bien disfrutarlo durante un paseo por esta localidad de poco más de 130 habitantes, que multiplica su población durante los meses de verano.

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