La generación más preparada de la historia vive peor que hace 30 años: la vivienda y trabajos precarios condenan a los jóvenes a malvivir

La dificultad de las nuevas generaciones para acceder a una casa retrasa su emancipación, condiciona la formación de nuevos hogares y limita otros proyectos personales

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Una persona joven con mochila negra y chaqueta verde habla por teléfono móvil mientras mira un cartel de "Se alquila" en un balcón de un edificio antiguo.
Un joven llama para informarse sobre una vivienda en alquiler en Madrid. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La generación de jóvenes mejor formada de la historia también es una de las que más dificultades afronta para construir un proyecto de vida, según recoge el Indicador Sintético de la Juventud (ISJ), elaborado por la Fundación PwC en colaboración con el Círculo de Empresarios. Incide en que la situación social y económica de los menores de 35 años en España es hoy peor que la que tenían los jóvenes hace tres décadas.

El informe analiza por primera vez de forma conjunta 39 variables relacionadas con la demografía, el mercado laboral, la educación y la vivienda para medir cómo ha evolucionado el bienestar de la juventud respecto a generaciones anteriores.

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El resultado refleja un deterioro sostenido desde la crisis financiera de 2008 y evidencia que, pese a algunas mejoras en los últimos años, los jóvenes todavía no han recuperado las condiciones de las que disfrutaban en 1995.

El Indicador Sintético de la Juventud alcanza los 17 puntos en 2024, frente al valor de referencia de cero fijado para 1995. En esta escala, los valores positivos indican un empeoramiento de la situación, mientras que los negativos reflejan avances.

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Aunque durante los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI el indicador evolucionó favorablemente, la crisis inmobiliaria y financiera marcó un punto de inflexión del que las nuevas generaciones aún no se han recuperado.

El economista Santiago Carbó analiza la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre "subidas significativas" en los precios de compra y explica cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas consumen los aumentos salariales de las familias.

La vivienda, el gran muro para los menores de 35 años

La principal conclusión del informe apunta directamente al mercado residencial. La vivienda se ha convertido en el mayor obstáculo para el bienestar juvenil y es, con diferencia, el apartado que más empeora respecto a hace tres décadas.

Esta dimensión alcanza los 78 puntos en 2024, la peor puntuación de todo el indicador. El estudio atribuye esta evolución a la escasez de oferta de vivienda, la fuerte reducción del número de inmuebles construidos desde la crisis de 2008 y el continuo incremento de los precios tanto de compra como de alquiler.

Las consecuencias son especialmente visibles entre quienes intentan emanciparse. Según el informe, un menor de 35 años necesita actualmente dedicar el equivalente a 9,1 años completos de ingresos para adquirir una vivienda. En comparación, una persona de entre 55 y 64 años necesita 6,6 años de renta para realizar la misma operación.

La dificultad para acceder a una casa retrasa la emancipación, condiciona la formación de nuevos hogares y limita otros proyectos personales, como tener hijos o cambiar de empleo. Para los autores del estudio, la vivienda se ha convertido en el principal factor que explica el deterioro de las condiciones de vida de los jóvenes españoles.

Menos peso demográfico y más carga para sostener el estado del bienestar

El estudio también alerta del progresivo debilitamiento del peso demográfico de la juventud española. La dimensión demográfica obtiene 21 puntos y refleja una combinación de factores que preocupan a los expertos: descenso de la natalidad, envejecimiento de la población y pérdida de influencia política de las nuevas generaciones.

Los datos son especialmente reveladores. El peso electoral de los menores de 35 años ha pasado del 36% del censo en 1990 al 22% en 2022 y las proyecciones apuntan a que podría reducirse hasta el 20% en 2050.

Al mismo tiempo, el cociente entre la población menor de 25 años y la mayor de 65 ha caído de 4,5 en 1971 a apenas 1,2 en la actualidad. Esta evolución implica que habrá cada vez menos jóvenes para sostener, mediante impuestos y cotizaciones sociales, un estado del bienestar que deberá atender a una población crecientemente envejecida.

Un joven camina frente a la fachada de un edificio color crema y marrón con ventanas enrejadas. Se observa un cartel de "Se Vende" en una ventana.
Un joven pasa de largo frente a una vivienda en venta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El empleo mejora, pero sigue marcado por la precariedad

Aunque el mercado laboral presenta una evolución más favorable que durante los años más duros de la anterior crisis económica, el informe considera que las mejoras siguen siendo insuficientes.

La dimensión laboral obtiene una puntuación de 10 puntos y continúa penalizada por la elevada temporalidad, la contratación parcial involuntaria y el pluriempleo, factores que dificultan la estabilidad económica de los jóvenes.

A ello se suma el elevado desempleo juvenil. Mientras la tasa media de paro entre los menores de 25 años en la Unión Europea se situó en el 14,9 % durante 2024, en España alcanzó el 24,9 %, según los datos de la Encuesta de Población Activa.

Esta diferencia sitúa a España entre los países europeos con mayores dificultades para la inserción laboral de los jóvenes y evidencia que la mejora del empleo todavía no ha sido suficiente para cerrar la brecha generacional.

Más formación que nunca... pero sin recompensa suficiente

La única dimensión que mejora claramente respecto a 1995 es la educación. El indicador educativo registra una puntuación de -19 puntos, reflejando el importante avance experimentado por la población joven en las últimas décadas. España cuenta hoy con una generación mucho más formada que la de sus padres.

La proporción de jóvenes de entre 25 y 34 años con estudios superiores ha pasado del 16,3% en 1980 al 52% en 2024, un salto que sitúa al país entre los europeos con mayor porcentaje de titulados universitarios.

Sin embargo, esta mejora educativa convive con un importante problema estructural: la sobrecualificación. El informe recuerda que el 35,9% de los trabajadores españoles desempeña empleos por debajo de su nivel de formación, la tasa más elevada entre las grandes economías de la Unión Europea.

Una brecha generacional que no deja de ampliarse

El estudio concluye que los avances en educación no han sido suficientes para compensar el deterioro registrado en vivienda, empleo y demografía.

Los jóvenes llegan mejor preparados al mercado laboral, pero encuentran mayores dificultades para acceder a empleos estables, independizarse o construir un patrimonio. Como consecuencia, las oportunidades de progreso son hoy menores que hace treinta años.

Para la Fundación PwC, el informe pone de manifiesto la necesidad de impulsar políticas que aumenten la oferta de vivienda, favorezcan el acceso al empleo de calidad y afronten el reto demográfico.

De lo contrario, advierte, la brecha entre generaciones continuará ampliándose y las nuevas generaciones seguirán soportando mayores dificultades económicas y sociales que las que afrontaron sus padres a la misma edad.

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